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Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

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Pescando [Linys Daer]

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Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Dom Ago 14, 2016 6:43 am


Lord Manderly posee muchos títulos y también goza de muchísimas habilidades, sin embargo es también un hombre sencillo, como todo norteño después de todo, aunque no se vean muchos rubios en el Norte en su caso resultaba ser especial, en definitiva, ahora mismo el joven Lord había planeado una pequeña excursión por así decirlo, una que realizaría él solo, no resultaba ser la primera vez que acudía a este tipo de situaciones, no se les podía tomar como escapadas pues no tenía que pedirle permiso a nadie, pero sí como una escapada a la realidad, por así decirlo, un descanso a todas las responsabilidades que diariamente le acongojan, un hombre que sabe que tiene tantas responsabilidades encima y tanto por hacer, ¿cómo no poder sobrecargarse y caer en el estrés? Hasta aquel hombre de hierro podía desmoronarse en cualquier momento, por eso tener al menos un día y medio alejado de todo aquello bastaba para que simplemente su mente se perdiera lejos de todos los quehaceres y todos los planes que trazar, además no afectaba en nada, siempre antes de irse a pescar dejaba todo listo respecto a sus actividades de Lord, aunque jamás daba mayor información de a dónde va tampoco, porque simplemente no desea que le vengan a buscar si algún malandro ha roto alguna ley, ellos siempre pueden esperar en la celda o los calabozos durante unos horas mientras él está con la caña tratando de atrapar unos buenos especímenes para traer a Nueva Fortaleza y que las cocineras hagan su magia.  El hombre montado en Averno, su fiel corcel, partió rumbo a la costa, una pequeña zona privada que él tiene, oficialmente está prohibido el paso, sin embargo es usual que algunas personas intrépidas puedan colarse a ese pequeño espacio de tierra con el lago que le adorna, y al Lord no le molesta siempre y cuando sean respetuosos de la naturaleza que ahí florece sin ser interrumpida por nadie. Son dos horas de viaje desde la ciudad hasta este lugar y no se ha tomado la molestia de colocar guardias en las cercanías por lo último citado, aunque está claro para todos los que frecuentan Puerto Blanco que son tierras de los Manderly desde hace años de años, tierras casi sagradas, pero que no lo son, agradecía que no hubiera Arcianos en este lugar,  pues no podía quitarlos aunque La Fe mande sobre Puerto Blanco y sus señores desde siempre.

Tras haber cabalgado con tranquilidad junto a Ansia y Averno finalmente llegó a destino, el aroma del agua dulce le invadió de pronto, aquí donde no hay tanta humedad como en el resto de la ciudad y a pesar de que la fortaleza ayuda con ese detalle de la naturaleza, uno se puede sentir completamente diferente, es una sensación que solo alguien que está acostumbrado a vivir frente a un puerto es capaz de señalar la diferencia entre sentir el viento de la brisa marina y la dulce tranquilidad de un pequeño lago lleno de peces aptos para el consumo, desde ser preparados por mano fina o simplemente preparados a cuchilla, quitarles las espinas y tostarlos en una fogata con todo y cabeza, por eso mismo le gustaba este lugar, por la facilidad que otorga a los humanos, tal como los más primitivos que existieron, los que todo lo obtenían de la madre naturaleza, aquello es algo que valora, la capacidad de supervivencia del hombre, que siempre ha sabido adaptarse a lo que le ofrece su realidad actual. Con total tranquilidad colocó un gusano en el metal filoso, y lanzó el hilo largo, una, dos veces y a la tercera logró llegar lejos, solo era cuestión de esperar a que picara. Había dejado a Ansia sobre el pasto alto a un costado suyo, su caballo estaba libre comiendo la hierba buena con tranquilidad, su fiel animal jamás le abandonaría, por ello no tenía necesidad alguna de amarrarlo a algún lado, mientras no hubiera ruido fuerte que le asustara todo debería de mantenerse igual de calmo también para la bestia. Apenas unas cuantas vibraciones con los minutos, él bien sabe que hay muchos peces en ese lago, pero la pesca es como la guerra, saber mantenerse calmo y esperar el momento en el cual debe hacerse el movimiento que definirá el futuro. Mientras sostenía la madera de aquella simple caña de pescar el hombre pensó en un momento en su hermana, en los Stark y su propio futuro, debía traer un heredero a su vida, la Casa Manderly debe proseguir con su legado, a él le toca una misión dura, evitar que su casa quede extinta, algo fatal teniendo en cuenta todo lo que sus antepasados han logrado para mantenerse en pie, el exilio, las guerras, no podía simplemente no dar la talla, su gestó se desfiguró con molestia cuando se hizo la idea de fracasar, sin embargo al final volvió a la normalidad, y siguió a la espera de que un pez picara.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Dom Ago 14, 2016 9:03 am

Lo bueno de vivir casi sin ataduras es que el mundo en cierta forma es de una y una es del mundo; en todos estos años habían recorrido muchos lugares, entre el Norte y el Sur, el este y el oeste.

Tras la estadía en Desembarco, finalmente se habían decidido a acompañar a Lord Cregan al Norte; Brienys había ganado la partida con una buena excusa: cierto era que ya no era seguro quedarnos en la Capital, no después de mi última función luego del Baile de Clausura, hubiese sido demasiado arriesgado aún con el cambio de rostros.

'¿Pero hacía falta venir al Norte?' -se quejó Ramera por milésima vez- '¿No podríamos haber aceptado la invitación del tal Lane? Después de todo se había tragado el verso de Willem y Linnya. ¿O tal vez visitar Dorne con sus arenas doradas y sus hombres con sabor a fruta prohibida, chocolate, vino bueno y miel?, no claro, teníamos que venir al frío o a la humedad asquerosa'. 'Bien sabes que no, Ramera. De haber podido elegir otro destino, tal vez le hubiese dado la posibilidad de elegir a Rapaz, pero Nadie dijo que el Norte era la única opción aceptable y aquí estamos, era esto o viajar al otro lado de Mar Angosto y, aunque me pese, todavía no es tiempo'. 'Maldita Brienys y su honor de pacotilla. ¿No podías jurarle lealtad a alguien de clima cálido? ¿Y por qué demonios tenías que hacer esa función?' -me dijo enfurruñada. 'Bien sabes que pagaron por ello... y, si bien aún no es tiempo de cumplir con el resto de lo que pidieron en el rezo, por ahora era lo que tocaba hacer' -le respondí.

Como muchas otras veces en que había terminado con mis obligaciones y, dado que Cregan no necesitaba los servicios de Brienys en ese momento, me había ausentado y llegado hasta aquel lago. No importaba en qué lugar del mundo estuviera el agua siempre terminaba llamándome, como la corriente al pez, como la lluvia al rocío, como el viento a las hojas en otoño. Extrañaba el sabor a sal del mar, la ventisca que acompañaba a las olas, el azul hasta el horizonte y más allá, pero esas eran añoranzas de otra vida, una vida que ya no era la nuestra hace tiempo o que tal vez hasta nunca lo había sido.

'El día que dejes de extrañar será cuando el sol se duerma y olvide despertar' -me dijo Nadie. A esta altura de la vida estaba ya acostumbrada a escucharme añorar... y yo a escucharla a ella criticarme, pero ella era yo y yo era ella, y la balanza estaba en equilibrio gracias a la existencia de ambas.

Me acomodé mejor en el árbol en que estaba trepada; inicialmente había pensado en sentarme bajo la sombra de alguno, pero Rapaz no se sentía tranquila si quedaba exageradamente expuesta y, aunque se suponía que aquel lugar no era de acceso público, prefería mantenerse en la tranquila copa del árbol, a suficiente altura como para no ser vista desde un comienzo pero no tanta como para no poder escapar si hacía falta.

Tenía mis serias dudas respecto de que alguien fuera a acosarnos allí, incluso de que alguien fuera a aparecer, sin embargo escuché un murmullo de hojas aplastadas, como producto de pasos de caballo o pies. Pensé por un momento que tal vez fuera Bruma, pero luego se volvió evidente que no. Mi cuerpo se puso en tensión por la acción combinada de Rapaz y Nadie, mi mano se posó en mi daga a medias preparada por si hacía falta atacar y mi ojos aguzaron la mirada.

'¡Pero si es el rubiecito de Lord Manderly!' -comentó Niña mentalmente tras ver la rubia cabellera del Lord de Puerto Blanco acercarse; aún así, no estábamos seguras de qué estaría haciendo el Señor de la ciudad allí sin escolta. Lo vimos bajar del caballo, dejar la espada y... ¿preparar una caña de pescar?.

De repente mi cuerpo se relajó: era obvio que el hombre no representaba una amenaza, no a priori al menos. Incluso Brienys pensó que si había ido hasta allí sin escolta y alguien lo atacaba iba a tener que interceder si se daba el caso ya que no podría avergonzar a su Señor informando que habían visto al otro ser atacado y no había hecho nada, pero por suerte no parecía haber peligro en la zona, así que volví a acomodarme en mi rama y a dedicarme a leer. Si el hombre no quería ser molestado, no sería yo quien lo interrumpiese. Se veía bastante relajado y, claramente, la idea de que ser tronchada por un Lord abordado por sorpresa no me entusiasmaba para nada.

Sería cuestión de ver cómo se daban las cosas...
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Dom Ago 14, 2016 9:50 am


El Lord continuó en lo suyo con total tranquilidad, aparentemente eran solo él y la naturaleza, la calma luego de haber conversado con los Stark, en definitiva el mejor remedio para cualquier mal, incluso la tensa conversación que había tenido lugar en la Corte del Tritón ya había quedado olvidada o eso quería creer, cierto es que la herida respecto a su hermana difícilmente iba a cerrar pronto, pero al menos que Cregan finalmente hubiera dado la cara y hablado directamente con él, de hombre a hombre, eso era lo mínimo que esperaba y lo había recibido sin lugar a dudas, aunque no estaba seguro de donde se encontraban sus dos invitados en este momento, ya que Cregan no le había traído a su sobrino Rickon, pues tenía siempre el paso alto, su caña y el lago para pasar el rato, aunque tenía deseos de volver a ver a ese pequeño bebe, siendo el heredero de Invernalia, probablemente sus hijos en algún momento le jurarían lealtad o él si se daba el caso que Cregan abandonara el mundo terrenal primero, no son los mejores temas para pensar mientras se sostiene manera para atrapar peces, pero así resulta la personalidad de este hombre, siempre previsor y tanteador de diferentes posibilidades, barajeando supuestos lejanos, ridículamente lejanos dirían algunos, pero en Poniente uno nunca sabe cuándo la muerte puede llegar, sobre todo a los hombres de Casa importante como ellos, en fin, mejor no amargarse o ponerse en una situación tensa, ya tenía suficiente con su propia odisea, ya volvería a Invernalia para ver al pequeño heredero, solo debía cerrar unos asuntos más en Puerto Blanco y entonces quedaría libre, es todo un problema salir de tu territorio regente cuando eres el único miembro vivo de tu familia, realmente es un gran problema pues los hombres no suelen respetar a cualquiera y a veces les pega por temporadas, aunque siempre el maestre Kirian y el jefe de la guardia de la ciudad, Bram, eran los que salían a destacar a su ausencia, y en los que más confiaba, Bram se había ofrecido, como todas la veces, a enviarle con sus mejores hombres, sin embargo, y como siempre se había negado a ello, no resultaba ser algo necesario, si tenía algún enemigo en Puerto Blanco este sería muy tonto de atacarle cegar su vida, pues sí él se iba no había a quien quitarle el poder más que a Lord Stark y ese escalón ya resultaba enorme.

Tenía la suerte de no sentirse perseguido por nadie más que por sus propios tormentos personales y sus obligaciones, que ya suficiente eran. En medio de su nebulosa mental el acontecimiento esperado sucedió, picó uno, dio un fuerte tirón demostrando su destreza como pescador, ¿y cómo no? Hombre que no pesca o que no sabe pescar en Puerto Blanco no es hombre, no es de Puerto Blanco no lleva demasiado tiempo en Puerto Blanco. Lo consiguió a la primera, retiró al espécimen del agua, buen tamaño pensó, con cuidado colocó al animal que aún se sacudía por la falta de su elemento natural, su agonía sería corta por suerte, en la canasta. Una vez terminó de desenganchar hizo lo mismo y el proceso se repitió durante unas largas dos horas, al final al de ojos azules le entró hambre, así que se detuvo en su accionar, había capturado a diez, suficientes pescados pensó. Se levantó, se estiró, observó por todas partes, y estuvo acomodando los pescados ya muertos, se dispuesto a envolver algunos cuando de pronto su mirada se fijó en una copa de árbol, en un primer instante no vio nada, así que continuó con lo suyo, pero tenía cierta impresión extraña, como si estuviera siendo observado, a pesar de ello no se sentía en peligro. Quizás estaba siendo paranoico, otra vez observó al árbol y a otro, su mirada no podía descifrar si realmente había alguien, pero era cierto que algunos colores no resultaban ser naturales, entonces pensó en algo. Sacó su cuchillo y empezó a tomar pequeños trozos de madera, así como varillas y palos secos, lo reunió todo entre más de diez rocas y con una extra empezó a golpear el cuchillo para así buscar que la chispa encendiera el pasto seco, como si fuera yesca, tras unos intentos lo consiguió, ensartó cuatro pescados y enterró las ramas sueltas cerca del fuego para que estos se cocieran de manera natural – Sal – Mencionó en voz alta, si estaba loco entonces nadie le contestaría y solo significaba que la paranoia se estaba apoderando de él, esperó. Tras un tiempo prudente mejoró su oferta – Si vienes te dejaré probar de mi captura – Finalizó antes de colocarse bien el talabarte y consigo a Ansia en su funda. Se sentó en un pequeño tronco cortado desde la raíz y esperó a que alguien apareciera, esperaba que apareciera, no quería realmente sentirse un perseguido mental.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Dom Ago 14, 2016 11:25 am

El lugar era tranquilo y la vista preciosa. En el ruidoso silencio de la naturaleza, mi alma cantaba la alegría de saberme libre. Cerré los ojos y me dejé estar, ya que era evidente que el Lord solo quería dedicarse a la pesca y que no iba perturbar nuestra paz ser alguno.

Pasaron aproximadamente dos horas en las que no hubo palabras ni sonidos. Solo el viento como una suave brisa que mecía las hojas de los árboles, las cuales me arrullaban como la nana de una madre a un bebé, y el sonido esporádico de los peces cayendo en la canasta que el Señor de Puerto Blanco había dispuesto para tal fin.

Dormité ligeramente en ese estado, aún en mi árbol, sin llegar a dejarme llevar del todo pues por costumbre nunca me relajaba completamente -alguna de nosotras siempre quedaba de guardia-, hasta que vi que el norteño se disponía a preparar la comida y, tras varios intentos, encendió una fogarata y dijo algo. Primero pensé que estaba hablando solo (¿cómo podría extrañarme de que alguien hablara solo cuando nosotras teníamos verdaderas charlas mentales todo el tiempo?), pero luego me di cuenta de que le estaba hablando a alguien más.

Miré hacia todos lados y comprobé que no había persona alguna: por lo visto, me estaba hablando a mi.

'Ni se te ocurra' -me dijo Rapaz leyendo de antemano mi intención.  'Deberías bajar' -me dijo por el contrario Brienys-  'es lo único digno que podrías hacer, lo más honrado'. 'Bájate que me lo bajo' -me dijo Ramera a su vez. 'Bajemos, que huele bien, tengo hambre y el rubiecito no parece peligroso' -dijo Niña por su parte. 'Niña, si por ti fuera, terminaríamos poniendo la cabeza dentro de la boca del león hambriento con la convicción de que es sólo un gatito afectuoso. Tú jamás ves peligro' -le dijo Nadie. '¿Y qué diferencia hay si lo veo o no? Después de todo tú no le temes a nada' -le respondió Niña.

'Tranquilas todas. Tenemos dos opciones: o bajo y comemos con él, o no bajo y finalmente va a encontrarnos (o no) y pensará que está loco o que queremos atacarlo... y no es la idea' -pensé.

Entonces, decidí asomarme por debajo del borde de la copa y le dije en tono divertido: 'De acuerdo, bajaré, pero sólo si resuelve un acertijo primero. ¿Acepta?'
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Dom Ago 14, 2016 12:04 pm


En definitiva se estaba volviendo loco, ¿qué más podría ser? Nadie contestaba a su llamado, el Lord se tomó el mentón incrédulo y observó a su alrededor varias veces, ¿a qué se debía aquella sensación y su fijación con las copas de los árboles? Ni idea, finalmente se sentó de vuelta y respiró tranquilo, nunca antes había tenido una sensación parecida en su vida, por eso estaba fastidiado con ese sentir. De una de las bolsas que se trajo consigo gracias a Averno, sacó una botella de cristal, esta botella tenía agua dentro, destapó con cuidado y bebió largamente, no había saciado su sed en quizás cinco o seis horas, así que resultaba completamente normal que estuviera tan sediento. Con el pico de la botella bajo el labio observó una vez más, le pareció escuchar ruido, como si hubiera alguien más por ahí, pero por negación propia se quitó la idea de la cabeza, tapó la botella nuevamente con el corcho grueso y la dejó a un costado, apoyada contra el largo del tronco. Observó los pescados cocinarse y aspiró el buen aroma, tomó uno de los cuatro y lo empezó a girar él mismo, aquello para beneficiar el tiempo de cocción, una vez considero que estaba comestible se acercó el mismo a los labios y olfateó, ya no estaba crudo sin duda, al menos no la parte exterior, dio un primer mordisco en el centro del pescado, bastante carne y sabrosa, saludable además, todo natural, le gustó como siempre, aunque pudo notar que faltaba un poco más de tiempo para que la carne estuviera tierna y en su punto, así que se dispuso a dejar otra vez el pescado ensartado, sin embargo su accionar se detuvo cuando de golpe escuchó una voz que le respondió, a pesar de haberlo estado esperando se sorprendió, ¿irónico, verdad? Dudo pero finalmente dejó la rama ensartada en la tierra y se levantó acomodando sus ropas, avanzó en dirección al sonido y con atención se dirigió a la desconocida, había interpretado por la tonalidad de su voz que se trataba de mujer – Me hiciste pensar que estaba loco, pero de alguna manera supuse que no, jamás había tenido delirios de dragón ni nada similar – Comentó con neutralidad y ahora mucho más calmado por tener en cuenta que realmente estaba hablando con alguien más y no alguien dentro de su cabeza. Esta persona parecida ser traviesa.

Primero se oculta y luego le pone condiciones a un Lord para mostrarse, sin embargo esta mujer no tenía por qué saber que él lo era - ¿Un acertijo? ¿Te gusta ocultarte y luego intentar jugar con las mentes de los que andas vigilando a espaldas? – Carcajeó – Aunque no sé si me estabas espiando o simplemente disfrutando de este maravilloso lugar, espero que no te pille ningún guardia, aunque les digas que tienes ahora el permiso de Lord Manderly de estar aquí, dudo que te vayan a creer y te terminarán capturando para ponerte a mi conocimiento, así que espero poder resolver ese acertijo ya que no pienso subir para bajarte con mis propias manos, sobre todo porque no sé quién eres o que intenciones tienes, pero espero que sean las de comer un pescado delicioso y charlar amablemente – Realmente no quería lidiar con alguna ladrona, estafadora o lo que fuera, aunque conociendo Puerto Blanco, quizás solo se trataba de una muchacha que había escapado de su casa y se había perdido entre comillas, para pasar un rato en soledad y paz, así como él, no era quién para juzgar pues en este caso – Adelante entonces, dímelo, dime cuál es el acertijo, suelen decirme a menudo que soy un hombre elocuente e inteligente, así que voy con confianza para resolver este y pasar su pequeña prueba – Ahora sí que podía observar bien la anatomía entre las hojas que realmente ya iban perdiendo su color y también a sus compañeras, claramente un otoño común, aunque aquí pronto la nieve haría estragos como en cualquier época del año, el Norte siempre frío e incapaz de otorgar otro tipo de ambientes a sus inquilinos, obviamente el Manderly no se queja, ha nacido aquí y sus antepasados también, ya está en sus genes ser más norteño que dé El Dominio, y lo agradece realmente, no el exilio de su casa, pero sí el hecho de estar en el Norte pues considera que de todos los reinos es sin duda el más decente de todos, el más honorable, el de los mejores soldados y el de las mujeres más valiosas, no muy delicadas, pero siempre respetables, ¿qué más se puede pedir de una hembra? Una cuota de picardía, carácter, pero que sepa comportarse y estar a la altura de las circunstancias, claro, también podía pedir que fueran buenas madres,  y en general las norteñas lo son, como lo fue su hermana por ejemplo.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Dom Ago 14, 2016 12:49 pm

'Me disculpo, mi Señor, si es que Ud pensó que estaba loco por mi culpa. La verdad es que no sabía que Ud me había escuchado aunque, debo decir, en todo caso debería ser yo quien debería acusarlo. ¿Cómo sé que no me ha estado espiando desde un comienzo? ¿Cómo podría saber que si no hubiese estado en la copa de este árbol Ud no habría tratado de aprovecharse de mi inocencia y mi juventud? Dicen que la oportunidad hace al ladrón' -le dije divertida- '¿Así que Ud se cree que es el Señor de Puerto Blanco? Y si lo es, ¿cómo es que se encuentra pescando como cualquier humilde campesino y ha venido sin escolta o guardia? Y no me diga que va a venir a hasta acá arriba porque no le creo. Y ya tengo el permiso del Lord, si fuera realmente el Lord lo sabría' -mentí (la que tenía el permiso era Brienys, pero claro está que no era su rostro el que llevábamos en ese momento, así que no había posibilidad alguna de que me reconozca)- 'Pero seré buena y misericordiosa, me apiadaré de su insania incipiente y según lo que responda decidiré si bajo o no. Escuche atento y luego responda:

¿Qué es filoso como una espada
aunque no es de metal,
dulce como la miel
aunque es intangible
y puede contener tanto veneno como una serpiente
aunque no necesite ser inyectado para entrar en el cuerpo?'



La situación entera carecía en realidad de sentido, siendo más propia de Ramera o de Niña que mía, pero no por ridícula era menos divertida. Y si él se había prestado a ello, pues entonces no iba a privarme del placer de verlo internar acertarle a la respuesta.

Dudaba que entre el fronde del árbol pudiera ver demasiado, al menos mucho más que un contorno... Si realmente estaba dispuesto a subir, sería algo digno de ver. Después de todo: no todos los días ve una a un noble treparse a un árbol para buscar a una muchacha o proceder como niño respondiendo adivinanzas.

Tal vez el Señor de Puerto Blanco tuviera mejor humor de lo que me habían comentado, o que el resto de los nobles en general, aunque para ser honesta tampoco tenía demasiadas razones para comportarse como un anciano gruñón, hasta donde había entendido es Lord pero no contaba con tantos años, al menos no mucho más que Cregan.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Dom Ago 14, 2016 8:49 pm


Ya aquello no le gustó para nada, ¿tenían permiso de algún para estar aquí, qué Lord les estaba otorgando permiso de pasar por tierras privadas que no fuera él? Inclusive el Rey debía al menos de avisarle que una persona está siendo enviada con su permiso a sus terrenos, así que probablemente aquello fuera una simple mentira, una jugarreta que no le agradó para nada, porque muy diferente era esconderse y tratar de jugar, incluso se podía decir que era una tontería divertida, por eso había accedido a ella, y la estaba tolerando, además siguiéndola, sin embargo que trata de restarle autoridad, aunque fuera en broma, eso ya no, así que antes de pensar en una respuesta para ese acertijo que en realidad no era tan fácil que se diga, se dignó a responder de la manera adecuada a la mujer ahí escondido – No mientas cuando no hay necesidad, el único Lord que le puede otorgar permiso de estar aquí soy yo, Lord Manderly, Señor de Puerto Blanco, Guardián del Cuchillo Blanco, Escudo de la Fe, Defensor de los desposeídos y Lord Mariscal del Mander – Si alguna duda había de que él fuera el Lord, ahora mismo con la dicción de todos sus títulos y su tono severo y álgido estaba dejando en claro que poca gracia le hacía que no se le reconociera como tal y que incluso se le estuviera acusando de suplantar, jamás suplantó a nadie, siempre fue Ser Manderly cuando era heredero y ahora se le decía más Lord que Ser, aunque no dejaba de serlo, no había dejado nunca de ser un caballero juramentado ante los ojos de los Siete – Ahora tengo dudas sobre el juego que estás jugando, misteriosa silueta en la copa del árbol, pero bien, ahora me tomaré unos momentos para pensar en todo lo que me dijo, no es tan sencillo como pudiera parecer – Entonces repitió en sus adentros lo que la voz femenina de dueña desconocida le había dicho, ¿Qué es filoso como una espada aunque no es de metal, dulce como la miel aunque es intangible y puede contener tanto veneno como una serpiente aunque no necesite ser inyectado para entrar en el cuerpo? Se repitió dentro de su cabeza, miles de realidades o posibles respuestas le llegaron a la cabeza, sin embargo ninguna llegaba a complacerle del todo, por ello no respondió lo primero que le vino a la mente.

Mantuvo su silencio con la mirada ahora en el tronco del árbol, realmente el rubio de ojos azules se encontraba reflexionando al respecto del acertijo que la poco acertada desconocida había dejado, tras pensarlo mucho entonces consideró que tenía la respuesta, había hecho en su cabeza una serie de analogías y también comparaciones, en un momento pensó que era la muerte, pero esta no es dulce en ningún sentido, al menos no desde el aspecto normal de la mayoría de personas, sería realmente macabro para él que esta persona pudiera comparar tal hecho con la miel, así que se negaba a decir que fuera esta. Por otro lado también pensó en una mujer, sin embargo aquello no encaja para nada en intangible pues las mujeres son carne y hueso y bastante sencillo es llegar a tocarles, tan sencillo como estirar una palma para poder besar el reverso de la ajena. No caviló más en silencio y finalmente elevó la mirada - ¿El amor, verdad? El amor puede perforar cualquier armadura, cualquier caparazón, con mucha más eficacia que el acero, el amor es dulce como la miel cuando es correspondido, pero al ser un sentimiento es intangible, y el amor puede ser un peligroso veneno que corroe las mentes y los corazones de los que han sido rechazados o de los que han quedado despechados, y este no necesita inyectarse en la mente, pues se inyecta en la espiritualidad de cada quién – Así había terminado según él de resolver el acertijo, su analogía había resultado ser buena según su propio criterio, ahora claramente podría estar equivocado o estar en lo cierto, no estaba seguro del todo, jamás se puede estar seguro del todo en estas asuntos tan subjetivos, sin embargo estaba bien conforme con la respuesta que él le había otorgado – Ahora, aunque creo que si acerté, si está la posibilidad de que no lo hiciera, igualmente te pediré que bajes y te identifiques, para así poder luego invitarte un poco de pescado, ya deben de estar en su punto. Y es una orden de Lord – Ya que la otra mujer había mencionado temas sobre la autoridad, él no iba a subir al árbol aunque claramente estuviera capacitado para hacerlo, pero lo vio como una niñería que claramente no cometería, porque efectivamente él es un Lord, y puede que no tuviera un sequito a sus espaldas ahora mismo, pero no lo necesitaba para reafirmar quién es. Dicho todo se retiró de vuelta a la fogata a la espera de la persona y que esta le acompañara.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Lun Ago 15, 2016 5:55 am

La tarde que había comenzado tranquila de repente había sufrido un vuelco. 'De vuelta a la rutina' -pensó Brienys- 'que el Lord parece otro oso gruñón... Me parece que te mal acostumbraste al carácter de Cregan, Linys' -me dijo censurándome.

La reacción del hombre parecía dar a entender que le había fastidiado el comentario: ¿sería que no me expresé con claridad y mis palabras se habían mal interpretado?, ¿sería que después de todo el lord tenía tan mal talante como el resto de los norteños (hoscos y fríos como el clima en que se hallaban)?. Por un momento perdí la esperanza y pensé sinceramente que iba a tener que dejarle paso a Brienys para que se enfrentara al caballero y toda su lista de títulos, sin embargo, ¿aún estaba dispuesto a jugar? porque era claro que a pesar de todo estaba jugando...

'De acuerdo, Lord Manderly, le creo, es Ud. Disculpe que no lo reconocí desde el comienzo pero es que me resultó extraño verlo sin guardias o escoltas, pescando como si fuera un pueblerino más; espero sepa disculpar a esta humilde servidora' -le dije en el tono más amable y conciliador que pude. Si el tono del hombre no cambiaba, debería entonces darle lugar a Brienys para que expresara también la sarta de títulos que nosotras portamos. '¿Qué puede temer un caballero como Ud de una simple dama como yo?' -le respondí luego de escuchar sus palabras- 'Solo es un simple acertijo, un juego inocente, tan inocente como el viento que se cuela entra las hojas en este otoño manso, o el borde de las olas que moja los pies tímidamente cuando uno se acerca a la playa en el mar'.

Aguardé expectante su respuesta, con la esperanza de que el hombre pudiera acertarle. '¿Será capaz de responder correctamente?' -me pregunté; existe cierta verdad sobre quién habla de acuerdo a la respuesta que se daba, no se trataba de respuestas correctas o incorrectas, sino de valores expresados mediante la elección realizada. La respuesta podía ser 'las palabras' o 'un poema' o 'el amor' o 'la muerte' o 'la vida misma'... existían millones de respuestas posibles, aunque en nuestro caso se reducían a diez.

El Señor de Puerto Blanco pronunció su respuesta con seguridad y con una explicación clara, tan clara como lo que el amor representaba para él. 'Una buena señal' -me dije.

Entonces, siguiendo su pedido, respondí: 'Sus deseos son órdenes' -y me bajé del árbol con una pirueta elegante y fluída, resultado de años de práctica por parte de Rapaz.

'Permítame presentarme' -le dije acercándome a su fogata- 'Mi nombre es Linys Daer' -le dije, haciendo una reverencia formal y adecuada a la jerarquía del hombre, que estaba por encima de la mía.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Lun Ago 15, 2016 6:42 am


Lord Manderly esperó paciente hasta que finalmente la voz una vez más se hizo presente, el rubio elevo la vista, aún ella no aparecía, pero al menos estaba tomando el rumbo adecuado en sus palabras, aquello le gustó al de ojos azules, ¿por qué? Sencillo, es realmente un Lord y que alguien le diga que no sea en broma o no, resulta molesto, hay cosas con las que uno simplemente no puede jugar, esa es una de tantas, pero claramente no todos tienen el mismo sentido o la misma visión que él, solamente podía mostrar su desagrado ante ciertas situaciones o dichos para que fueran evitados – No solo gusta de acertijos, sino también que habla usted muy bien por lo que parece, o quizás solo está inspirada por alguna razón – Comentó finalmente tras sus comentarios anteriores a salir de su escondite, habla bastante bien la mujer, no parece ser una campesina, pero tampoco una noble, aquello resaltaba a la vista, igualmente los títulos o las escalas sociales en este momento no resultaban importantes a decir verdad, solamente que la mujer fuera una agradable compañía, no tenía motivos para echarle, ni nada parecido, el tema sobre los lores y el acertijo ya había pasado, así que no había que mencionarlo de vuelta – Un gusto, Linys Daer, aunque lo sabe ya, soy Lord Manderly – Estiró su palma para tomar la ajena y dejar un beso en el reverso de la misma. Seguro que muchos criticarían que un noble estuviera besando la palma de una simple mujer, pero n había nadie para poder juzgarle o comentar, y realmente a él no le molestaba mostrar su respeto y caballerosidad usual, después de todo seguía siendo una mujer y los buenos modales, además del respeto no estaban impresos solo para ser demostrados con nobles o princesas y reinas, o eso le había comentado su madre, su padre decía que debía siempre comportarse a la altura ante las ladys, su madre le había pedido que respetara a toda mujer – Me sorprende que una mujer de apariencia delicada como usted tenga facilidad para trepar árboles y esconderse tan bien, usualmente me hubiera dado cuenta de quién me está mirando sin que yo me dé cuenta – Así que también goza de habilidad para los escondrijos, peculiar, pensó antes de observar los pescados ya tostado – Creo que debe ayudarme con los pobrecillos o se echaran a perder – Indicó antes de tomar una rama y acercarla a la palma ajena.

Le ofreció sentarse delante de él, otro tronco estaba colocado lo suficientemente cerca, una vez se aseguró de que la rama no fuera a caer al pasto junto al pescado tostado se dispuso de inmediato a tirar tierra sobre el fuego para apaciguar el mismo, no lo apagó del todo, si venía bien para que los otros dos pescados restantes estuvieran a buena temperatura, pero que no llegaran a cocinarse demás, sí, él tenía experiencia con esta manera de cocinar, parte de las reglas básicas de supervivencia, había sido entrenado para sobrevivir si por alguna razón quedaba abandonado a su suerte, algo que todo hombre al menos en el Norte debería de manejar según su criterio – Espero que mi pesca sea de su agrado – Comentó con un tono ya más neutro, muy calmado, ya se había dejado atrás el malestar – No llevo escolta ni séquito porque no soy un niño mimado, tampoco un indefenso muchacho, se nota que no es de Puerto Blanco, he vencido a cada hombre que existe en esta tierra, incluso a los grandes maestros que ya nos dejaron, usualmente un hombre solo no vendría a intentar acabar con mi vida, no uno de Puerto Blanco y este lugar solo lo conocen los locales, aunque usted no es local, lo noto de inmediato, no se parece en nada a una norteña, hasta diría que se parece a una Tully por su cabello de color particular, pero creo que no es Tully – Tomó finalmente el pescado que había iniciado y empezó a comerlo, hizo pausas para masticar correctamente en todo momento demostrando así sus finos modales de siempre - ¿Cómo llegó aquí? Estos terrenos son privados de la casa Manderly y no los encuentran con facilidad, aunque que se quedara aquí por largo rato solo revela que usted tiene buen gusto, vengo aquí para encontrar la paz, la cama, un escape a la rutina poderosa que llevo como Lord, por eso vengo sin nadie o algo que me recuerde a esos quehaceres, excepto Ansia, un hombre jamás debe dejar su espada, incluso aunque no exista necesidad de usar realmente, es una costumbre sabia no abandonar el arma de defensa – Pues estar desprevenido y desarmado es lo peor que se puede hacer, él cuando viene aquí está distraído lo suyo, pero al menos sabe dónde está Ansia y sabe usarla de ser necesario.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Lun Ago 15, 2016 8:51 am

'¿Le parece que hablo bien? Me honra Ud con sus palabras, Señor' -le dije sonrojándome- 'y sí, me gustan los acertijos. A veces en las respuestas simples se encuentra más verdad y sabiduría que en los grandes dilemas del mundo'

Era evidente que el hombre no sabía si catalogarme como campesina o como noble, claro está que si era noble no tendría que haber estado montada en un árbol pero él tampoco tendría que estar pescando solo; y si era una campesina no debería hablar como salida de una casa de alta alcurnia pero entonces él no podría hablarme como a una igual porque su puesto se lo impediría. Ser yo en un encuentro como ese me daba algunos beneficios: de alguna forma mi sola existencia representaba un acertijo puesto en medio de su camino. Brienys habría sido adecuada pero predecible; Rapaz, censurable; Ramera habría estado fuera de contexto; a Remiendos la habría hecho echar; a Nadie no la hubiese comprendido y así. Sin embargo, no había nada que pudiera manifestar con certeza respecto del misterio que representaba una essosi sentada en un árbol junto a un lago en esa zona.

'El placer es mío, Lord Manderly' -le dije, y sonreí ante el detalle de buen gusto de haber besado mi mano. Claro estaba que el hombre era precavido y educado: si no era noble, entonces me estaba haciendo un cumplido muy grande, y si era noble quedaba cubierto por las dudas. 'Desde chica he aprendido a trepar cosas, Señor. Mi aspecto frágil me temo no refleja fielmente cuán peligrosa soy: las montañas me ven y tiemblan ante mi presencia sabiendo que puedo destrozarlas de un solo golpe.' -le dije divertida, burlándome de mi aspecto. Difícilmente con lo pequeña que me veía al lado suyo alguien pudiera pensar que era peligrosa... y menos con ese atuendo de niña buena. Es más, casi hasta estaba segura de que se sentiría impulsado a protegerme si aparecía algún peligro. Probablemente si Cregan hubiese visto a Brienys con este mismo aspecto el día que lo cruzamos por primera vez, no sólo no la hubiese dejado entrometerse protegiéndolo del isleño sino que hasta hubiese tratado de entregar su vida en pro de salvarla...

'Si a mi Señor le place, con gusto lo ayudaré' -comenté tras ver los pescados que se cocinaban por efecto de las brasas y sonreí contenta y me senté donde me indicó. Niña se pondría feliz, siempre le había gustado comer al aire libre.

'Ha tenido Ud muy buena pesca, Lord, y por su forma de proceder nadie dudaría de que está Ud tan acostumbrado a sobrevivir a la intemperie como cualquier aldeano de la zona, acaba Ud de romper un prejuicio' -le dije mientras contemplaba la soltura con que se conducía.

'No se preocupe que no pensaba que fuera un niño mimado ni un muchacho indefenso, es sólo que en la Capital todos parecen demasiado acostumbrados a andar con guardias y tropas, demostrando más temor que poder, y Ud aquí, por el contrario, se ve casi demasiado confiado y tranquilo. Y no, no soy lugareña, aunque en alguna medida me siento casi como si lo fuera, y tampoco soy Tully, aunque haya quien diga que soy pelirroja según cómo da el sol en mis cabellos' -comenté con una sonrisa amable en mis labios.

'¿Qué cómo llegué aquí? Si mal no recuerdo me ha traído Bruma... y no ha sido particularmente difícil llegar, aunque debo decir que el viaje valió cada minuto. Sus tierras son hermosas, Señor, y el lago es todo lo que se dice de él, es fácil entender por qué viene aquí buscando paz, es exactamente lo que a mi también me transmite este lugar' -le dije volviendo mi mirada hacia el espejo de agua, con un dejo soñador en la voz.

'Y es cierto, Lord, un hombre no debe dejar nunca su espada, menos si no va con su guardia cerca, así como tampoco debe hacerlo una mujer' -le dije volviendo mi mirada hacia la suya, y le mostré el libro de poemas que llevaba en la mano. 'Difícil es encontrar metal que corte mejor que las palabras, o miel más dulce que el verso bien escrito, o veneno más doloroso que el quiebre que se produce cuando el amante te rompe el alma y la vida con tan solo decir 'Adiós'...' -comenté, casi en un susurro, mientras cogía el pez que me había ofrecido y le daba un pequeño mordisco.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Lun Ago 15, 2016 9:37 am


Con atención escuchó cada palabra de la mujer, aprender realmente es sencillo cuando uno guarda silencio y simplemente espera que la información llegue, una vez esta es recibida, una mente audaz la procesa con rapidez, y tras el proceso de información, saca una conclusión, sea positiva o negativa, correcta o incorrecta, real o falsa, no existen palabras mal dichas, sino palabras mal comprendidas, por ello cada persona se arriesga diariamente y casi cada segundo a equivocarse cuando está conversando con otra, sobre todo cuando se trata de intercambiar palabras con un desconocido. Lord Manderly no solo resultaba ser conocido por ser un guerrero y estratega habilidoso, sino también por ser un hombre extremadamente inteligente y perspicaz, además, un analista por excelencia, no tan matemático, sin embargo, bastante perceptivo, difícilmente algo se le suele escapar de su entender, en esta ocasión estaba analizando completamente las frases que la mujer le estaba dedicando, también sus reacciones, el arte de conocer es precisamente obtener la información que las palabras de un ajeno no te desea entregar, y la información que los ojos de cada persona puede también ofrecer sin desearlo, ¿por qué hacer esto con una simple mujer que había conocido trepada en el árbol? Porque lo desea, porque puede, así de sencillo, no necesitaba mayor razón, además la mujer por lo menos resultaba ser misterioso, por así decirlo de alguna manera – Creo que es una mujer delicada, pero no incapaz, su destreza es notable, negarla sería ser un necio, además fue capaz de esconderse sin ser detectada, algo me dice que nadie le vio venir tampoco aquí, eso la vuelve un poco más interesante, y hace que decante mi balanza más para un lado – Lo que iba escuchando poca fe le daba de que fuera realmente una lady, pero solo quería descubrirlo por ese deseo que siempre tiene uno de saberlo todo, ese que llaman curiosidad o simple control de información, en él es fuerte, pero no sabe cómo explicarlo. Las palabras que a continuación fueron entregadas entonces confirmaron sus dudas, ella no es noble, pero es inteligente y tiene una perspectiva interesante, sin duda alguna. El Tritón terminó su primer pescado pronto, no come como animal, pero sí que da mordidas grandes y pudo sentir pronto las espinas fastidiarle en la boca, las retiró con sutiliza y las dejó sobre el pasto. Luego miró a la mujer y le dedicó una sonrisa.

Desembarco es un lugar nefasto, mientras más alejado esté de allí, él mejor está, mejor quedarse en el Norte, frío pero seguro, carente de peligros referentes a trampas, envenenamientos o asesinatos por interés personal de unos pocos – Hizo usted una buena y a la vez una mala comparación, ¿sabe? Desembarco es el lugar de las apariencias, el lugar de las mentiras y las intrigas, el lugar donde vale más una moneda o un cargo que una vida humana, donde se trata al día a día con frivolidad y desinterés absurdo y desagradable, es completamente natural que viera Lords buscando aparentar poderío, es una manera de defenderse, porque ellos tienen miedo, porque no se sienten capaces o porque en el fondo se sienten menos, o quizás porque deseas lo que tienen y entonces buscan llenar algún vacío emocional – Tomó el otro pescado al tomar la rama donde este estaba ensartado – A pesar de ser tan inteligente y adecuada, a pesar de saber más de poesía que yo y recordarme por ello a mi fallecida hermana, sé que usted no es una lady, ninguna lady sería capaz de hacer crítica como usted la hace, pues suelen tener miedo al qué dirán o a las reacciones, y no me comprenda inadecuadamente, coma mi pescado con toda la libertad del mundo, ahora el que queda le pertenece también, esta realidad no varía porque usted no sea noble – Buscó con la mirada a Bruma, de inmediato pensó en que se trataba de un caballo claramente, pero no pudo encontrarlo, seguro que había dejado al espécimen bastante lejos – Yo podría caminar por desembarco sin guardas y sin sequito alguno, es más fácil estando solo cuidarse la espalda que confiando en otros, ¿no cree? Después de todo en la mayoría de los casos nadie valora más la propia vida que el poseedor de la misma, además, ¿para qué mentirle? Me siento mucho más cómodo sin tanta gente rodeándome, me alegra que no viniera acompañada – Finalmente dio otra mordida al segundo pescado, solo una, ensartó la rama en la tierra y tomó la botella de cristal, bebió largo tras destapar y estiró su brazo para entregar el recipiente de vidrio a la pelirroja – Me gustaría escuchar mucho más de su poemario, soy un adepto al arte en todas sus concepciones – Afirmó sin titubear respecto a ello, no era un experto crítico, pero lo disfrutaba bastante. Hizo un gesto para que ella se quedara con el agua – Solo déjeme un poco – Pidió con un tono neutro – Entonces tengo una invitada sorpresa en Puerto Blanco, pero sigo sin comprender, ¿por qué vino a Puerto Blanco en primer lugar? ¿Negocios, visita de placer? – Es natural que por ambos motivos gente noble y gente no noble esté por estos lares, pero todo lo que había podido observar de ella le invitaba a pensar que sus motivos no serían para nada parecidos a los comunes, al menos, si ella le decía lo contrario, no le creería de buenas a primeras.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Lun Ago 15, 2016 11:29 am

'Ojalá la balanza decante para el lado bueno, mi Señor, mucho me pesaría si lo que Ud denomina como 'mi destreza' hiciera que tuviera una mala impresión de mi persona' -le dije, sonrojándome- 'Espero sinceramente que pueda seguir pensando que soy interesante después de conocerme, Señor, y, la verdad, es que creo que no me han visto, pero no sé si por mi habilidad para ello o simplemente porque no me he cruzado con persona alguna en el camino' -agregué.

El hombre parecía inteligente. Cregan le había comentado a Brienys que éste era un Lord de peso y que su hermana había sido una hermosa y profunda mujer, con lo cual el valor con que venía ya prejuzgado a mis ojos no era para desmerecer y me agradó poder comprobar que ciertamente no parecía otro señor mediocre a cargo de más tierras de las que podía gobernar. Tal vez de todo esto saliera algún contacto útil o una información importante, pero aún cuando nada aprovechable a los fines de nuestra misión surgiera, por lo menos parecía que iba a brindarme una charla interesante y la posibilidad de un momento ameno. Eso -claro está- si me limitaba a no enfadarlo nuevamente; 'cosa que hoy no parece estar dándosete tan bien como en otras oportunidades' -me reprochó Brienys sin perder la oportunidad; extraño me parecía ya que la 'señorita honor' no me hubiese recriminado mi conducta previa. 'Calma Brienys' -le dije mentalmente- 'Necesitaba saber qué tan irritable podía ser... y ya lo hemos visto. Mientras no cuestione 'su autoridad' no creo que vuelta a tener problemas'.

Miré al Lord de Puerto Blanco de pies a cabeza: impecable, sencillo y al mismo tiempo con el incuestionable porte de quien se sabe poderoso, un noble de pura cepa, un Lord hecho y derecho, casi a su pesar; 'otro ser encorsetado en la importancia de su apellido, de su rango, de su razón de ser' -pensé por un momento, sin embargo y a pesar de ello, el Señor de esas tierras parecía tener bastante 'soltura', como si al mismo tiempo en algún momento hubiese sido tan solo un chico jugando en las tierras que algún día fueran a ser suyas..., un cabrito corriendo en la pastura bajo la mirada atenta de una madre preocupada, un cervatillo feliz.

'Tantas vidas, tantos mundos, tantas realidades tan distintas a las nuestras' -pensé- 'aún no dejan de asombrarme' -y Nadie me respondió: 'Creo que no importa cuánta gente conozcamos, siempre hay una nueva mirada, una nueva faceta, igual que siempre hay un nuevo rostro por descubrir'. Si la situación hubiese sido otra, tal vez habría terminado sumida en otra charla interminable con Nadie, pero ese no era el momento ni el lugar -o al menos ya no-.

'Tiene Ud razón, mi Lord, Desembarco es la tierra de las máscaras. Existe un lugar en Essos donde dicen que los sacerdotes usan rostros de otros para aparentar, para cumplir misiones, y, sin embargo, no existe en esa zona alma alguna que llegue a tener tantas máscaras como las que portan los ponientis en la Capital, ni tantas capas de mentiras como aquellas de las que hacen gala los nobles en dicha ciudad, ni tanta hipocresía como la que ostentan quienes se dicen 'buenos y generosos' por darle a un pobre una hogaza de pan pero no son capaces de darle trabajo, o de enaltecer la vida de estos con algo de dignidad. ¿Ha recorrido alguna vez el Lecho de Pulgas? ¿Ha visto los ojos de los desgraciados y los mendigos? ¿Ha podido observar cómo la miseria se reparte con más generosidad que el oro y la tristeza con más abundancia que la alegría?. Tiene razón y le agradezco la gentileza de sus palabras, Mi Lord, porque si ser una Lady en Poniente significa hacer ojos ciegos a la verdad de la vida en las calles por temor al qué dirán, entonces no, no soy una Lady; y si serlo significa pretender y simular para cubrir verdades y obtener poder, entonces no, no soy una Lady; y si es el honor lo que está en juego y es el pobre quien debe pagar las joyas que porta mi cuello, entonces no, no soy una Lady y me siento orgullosa de ello. Soy lo que soy y nada más, mi Señor, no hay oro ni plata en mi más que el de la daga que porto, y no hay más nobleza que aquella que me impulsa a defender al desvalido o ser la voz que habla por el que sufre, que denuncia las injusticias del mundo, que devela la hipocresía del rico que no sólo vive del pobre sino que le hace creer a éste que es justo y generoso por hacerlo. No, no soy una Lady de Poniente, soy solo una mujer o tal vez incluso ni siquiera eso: soy solo Nadie y todos, soy un fantasma que atraviesa en la noche la desidia de la gente con su espada de palabras.'

Sin darme cuenta me había dejado llevar... esperaba no haber terminado de enlodar la situación, pero al mismo tiempo sabía que no iba a ser yo si me replegaba, si no era honesta en mi forma de pensar, así como no sería Brienys la espada juramentada de Cregan si no estuviera su honor por encima de su seguridad, o Nadie si no estuviera su Misión o su Dios por encima de todas nosotras.

Esta era yo, para bien o para mal.

'Y también tiene razón en eso, mi Lord: es verdadero que no hay quien vele mejor por la vida de uno que una misma... aunque a veces exista quienes estén dispuestos a dar la vida por alguien más... como Brienys por Cregan, y yo tampoco tengo escolta ni ando con guardias, ni aquí ni en ningún otro lado' -le dije.

'Me alegra que le guste el arte, Señor, por que el arte es vida y es música... y es esencia... ¿Le interesa la poesía entonces? ¿Le gusta el teatro?' -le pregunté con interés sincero.

Cogí la botella de agua que me ofreció para bajar el pescado que poco a poco había ido comiendo, bebí un poco y le devolví el frasco, agradeciéndole. En otras circunstancias probablemente no hubiese consumido nada que no hubiese preparado o traído yo, pero algo en el hombre lo hacía confiable, además de que había tenido la retorcida delicadeza de demostrarme con sus actos que no estaban envenenadas y eran confiables antes de dármelo. Tal vez este hombre se condujese con la misma lógica que yo en ese sentido.

'¿Que qué vine a hacer yo acá? Mmmm... Tal vez sea una ladrona buscando escondite, o una asesina buscando una víctima, o un ave que vuela libre por el mundo, o una actriz imprudente que hizo una parodia en la calle equivocada de la ciudad correcta y ahora no puede volver al lugar donde actuó. ¿Me creería si le dijera que era alguna de esas opciones? ¿O tal vez si le dijese que vine a acompañar a un Lord? ¿O que mi única finalidad era estar simplemente en este paraje de ensueño que alguna vez contemplé a través de los ojos de alguien que lo describió en un libro? ¿O tal vez que soy el hada madrina suya y he venido hasta aquí con la sola finalidad de encontrarlo y cumplir sus deseos? ¿Me creería? Tal vez sean todas, o tal vez ninguna. ¿Y por qué ha venido hoy Ud hasta aquí?' -le dije sonriendo.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Mar Ago 16, 2016 12:02 am


El Tritón escuchó con atención lo que parecería ser un discurso de considerable envergadura, se fijó en el rostro de quién pronunciaba esas palabras, intentando así buscar que es lo que esta mujer sentía cuando las pronunciaba, su discurso sin lugar a dudas resultaba inspirador para cualquiera que no estuviera de lado de aquellos que está criticando, quizás a los más decentes de corazón o de valores podría hacerles reflexionar sobre su actuar, a los más desvalidos simplemente podrían correrle las lágrimas tras escuchar cada palabra que la hembra estaba otorgando tan gratuitamente, no esperaba tener una conversación profunda con nadie, no porque fuera mujer, ya se había dado cuenta de que se trataba de una persona inteligente, simplemente el ambiente informal no suele ser prospero para hablar con seriedad de ciertos temas, y aunque en algún momento pensó que se había enojado por haber dicho que no era un lady, muy por el contrario parecía haber quedado satisfecho por la aclaración que el Lord hizo, porque realmente ella veía con esos ojos a las ladys, ¿también a los lores? Eso tendría que verlo, por ahora prefería deleitarse aún con el orgullo, la decisión y la convicción con la que hablaba, por cómo estaba defendiendo sus ideales o sus creencias al respecto, finalmente ella paró. El Lord que se había mantenido en completo silencio durante todo ese largo trayecto oral simplemente sonrió levemente, le regaló aquello a la mujer y después mordió silencioso el pescado surcando las espinas para no lastimarse con alguna de ellas. Para nada el Lord se había quedado sin habla, ni cuando murió su hermana él no supo que decir, parecía ser casi una necesidad el siempre tener algo que responder, no tenía mucha manera de enmudecer y es que hasta la fecha no había encontrado ser o situación que le dejara sin saber cómo proceder, así que tras comer un poco más y tomar el contenedor de vidrio otra vez en su lugar le dedicó otra mirada, esta vez profundo, a la muchacha – Veo que tiene una clara distinción entre lo que significa ser un noble y entre lo que no, y aunque decir que es mentira que yo duermo entre pieles gruesas y de buen aroma mientras que mi pueblo con telas que le hielan los huesos, hay algo que siempre diferencia a los nobles entres sí – Y ella misma lo mencionó hace nada.

El hombre volvió a sonreír para la mujer – Es inteligente, además tiene un sentido de la justicia y la equidad bien alturado, y además es esquiva a las preguntas que tratan sobre usted, interesante, me quedaré con la opción que indica que simplemente vino aquí para encontrarse conmigo como ángel guardián – Carcajeó – La diferencia entre un Señor bueno y un Señor malo no está entre si le otorga sus riquezas a su pueblo o no, sino en la intención que este tiene de que la riqueza que se genera en su territorio no vaya solo para sus bolsillos, sino también para los de sus siervos, tengo una docena de casas vasallas a mi disposición, Linys, y durante mis cinco años de regencia he visitado todas más de una vez, escuché sus problemas y les brindé soluciones a los que no, lo más cercano a una solución. Con mi hermana establecimos más de un puesto de refugio dentro de las murallas altas de Puerto Blanco, no podemos dar abasto a todos los hombres y mujeres que pasan carencias, pero se hace lo que se puede, me considero un hombre que realiza caridad, un Lord justo y equilibrado, no perfecto, pero cada paso que doy es en pro de nuestro prosperidad, de la casa Manderly y sus seguidores, de mi depende el futuro de muchos, es por eso que prefiero tomar un descanso aquí antes de que me terminé de explotar la cabeza con tanto drama diario – Terminó de comer su último pescado y dejó la rama sobre el túmulo de rocas que había hecho antes, dio un último trago a la botella de agua y tras quitar un pañuelo de su bolsillo se limpió las fauces con tranquilidad. Acercó otra vez el resto del agua a la mujer – Toda suya – Comentó antes de frota su estómago con suavidad, no estaba lleno en lo absoluto, pero le había sentado bastante bien el pequeño tentempié de carne blanca – Me temo que no me puedo quedar mucho tiempo aquí, me gustaría que recitara un poco de poesía, si es posible. Si me agrada, le invitaré a Nueva Fortaleza, ¿qué le parece? Es mejor que Desembarco, está lleno de hombres y mujeres de honor y nadie anda tras mi cabeza a diferencia del pobre Rey – comentó con orgullo respecto a esta realidad, realmente estaba orgulloso de sus norteños y de su regencia, nadie podía negar que la vida de Manderly a pesar de todos los problemas resultaba ser buena.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Linys Daer el Mar Ago 16, 2016 7:50 pm

Sonreí ante las palabras del hombre que indicaban que no sólo no se había molestado por las mías respecto de lo que implicaba o no ser una lady sino que hasta parecía contento con ellas, y aumentó mi sonrisa tras escuchar su respuesta respecto de que se quedaba con la opción de que había aparecido allí para ser su ángel guardián; después de todo, aún cuando a los hombres les gustase hablar del valor y de las proezas que eran capaces de hacer, en lo profundo siempre eran como niños que les gustaba saberse protegidos por el cálido manto de las manos de una mujer...

'Ojalá hubiera más lores como Ud, señor Manderly; la verdad es que la mayoría de los que he visto -exceptuando, claro está, al Lord de Invernalia y poco más- no parecen preocupados más allá del discurso en su gente. Su perspectiva es coherente y adecuada y seguramente sus vasallos viven mejor de lo que lo hacen muchas de las familias en la tan 'majestuosa' Capital o sus alrededores' -le dije tras escuchar sus palabras sobre su accionar en esa región- 'Y comprendo lo que dice sobre el drama diario, puede que no sea Señora de tierra alguna, pero eso no quita que sepa lo agobiante que puede resultar tener que estar todo el día escuchando quejas y discusiones, o tratando de resolver los conflictos de los demás' -y sonreí; la diferencia entre ambos radicaba en que él estaba peleando con los problemas de otros y yo con los que constantemente me traían (generalmente) Rapaz y Ramera.

'¿Ya tiene que irse?' -le pregunté con tristeza mirando al cielo para tratar de aventurarme una idea sobre qué tan tarde sería. Quiera o no, la hora de volver con Brienys hacia la casa del Lord de Puerto Blanco se estaba aproximando... '¿Así que me invitaría si le gustaba mi poesía?' -pensé escuchando su oferta y sonreí ante la duda de pensar en cómo reaccionaría si supiera que ya me estaba hospedando allí pero con otro rostro, más aún, que estaba participando de todas sus 'importantes' reuniones y, de alguna forma, conocía sus movimientos en la casa y la del resto de los allí existentes debido a ello.

'De acuerdo, mi Lord, acepto su desafío. Después de todo, Ud tuvo la amabilidad de aceptar el mío. ¿Qué estilo de poema prefiere? ¿Melancólico, romántico, contemplativo...?' -le respondí ante su pedido de recitarle algo- 'Es evidente que a pesar de sus responsabilidades vive Ud más tranquilo que el rey, no cualquiera puede decir lo mismo. Por desgracia, no estoy segura de que en mi caso sea igual: mi profesión tiene sus riesgos y, a veces, por buena que sea la intención no todos lo entienden de igual manera' -agregué. Casos como lo ocurrido tras la función de la parodia en Desembarco eran fiel prueba de ello: estaba casi segura que de poner un pie en la ciudad la dragona trataría de hacerse con mi cabeza, difícilmente la idea de haberme burlado de su hipotética 'humildad' le haya gustado mucho.
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Re: Pescando [Linys Daer]

Mensaje por Torrhen Manderly el Jue Ago 18, 2016 9:06 am


Se quedó reflexionando respecto a qué tipo de poesía quería escuchar, no estaba seguro – El romance no ha sido parte de mi vida, oh bueno, quizás creo que lo fue, pero hace tanto que ya no recuerdo siquiera a qué sabe – Mencionó melancólico recordado sus épocas de juventud, no estaba seguro de sí al final prefería escuchar uno de ese estilo – Me considero un hombre bastante serio, así que quizás una contemplativo estaría bien, pero no sé, parece que una parte de mi sigue pensando en el romance que no tiene – Carcajeó para evitar fastidiar su gesto, al final guardó silencio y se quedó observando a la mujer, acomodó su palma bajo el mentón propio y le vio fijamente - ¿Qué tipo de poema cree que yo necesite? Después de todo dijo que venía aquí para ser mi ángel guardián, yo supongo que un ser de estas características podría al menos suponer lo que necesita su protegido, ¿verdad? O al menos animarse a decirlo sin temerlo a errar. Así que le dejaré ir pensando mientras yo preparo todo para la partida – Silbó, fue lo primero que hizo, y de inmediato Averno se acercó, su semental de azabache pelaje y crin color oro, llamativo como solo él, con tranquilidad tomó el cuenco y lo envolvió bien, entonces lo guardó dentro de una bolsa y amarró la misma lo más apretado posible para así evitar que los pescados terminaran todos alborotados dentro. Colocó la bolsa dentro de una de las grandes bolsas aferradas a la silla de su corcel y se sacudió las palmas tratando de quitar cualquier rastro de agua y tierra que hubiera quedado entre sus dedos - ¿Ya tomó una decisión? – Regresó a ella solo unos segundos para tomar la botella de cristal y guardarla también en el bolsón.

Repitió lo mismo con la caña que se aseguró de dejar sin el metal filudo para no dañar al caballo o dañarse el mismo. Tapó la caja de gusanos y la fijó bien, y de golpe para el bolso. Aparentemente ya estaba todo colocado y presto para marchar, sin embargo aún su acompañante estaba reteniéndole. Colocó al caballo en dirección a Nueva Fortaleza y le palmeó suavemente el cuello como indicación para que se quedara bastante quieto - ¿Y Linys? ¿Tiene ya la poesía que me recitará? – Se acercó a la dama y le hizo levantar al tomar su mano – Me la podría recitar mientras montamos, después de todo estoy seguro de que desea volver y no quedarse aquí, así que podría llamar a su caballo y acompañarme en el trayecto – Pero eso ya lo dejaría a criterio total de la mujer – También puede recitarme al poesía frente a Nueva Fortaleza, la colina alta sin duda le daría un toque bastante llamativo a una mujer recitando poesía con el caballo naranjo volando por el viento que corre ante esa altura – Se hizo una imagen mental bastante agradable de la muchacha. Una que no duró mucho pues de inmediato fijo su atención en la fogata, la cual apagó del todo al tirar tierra seca en lo que antes había encendido adrede, aunque fuera un fuego tenue, quizás una corriente de aire bien colocada podría darle vida y no pretendía ni por un segundo poner en peligro este hermoso ambiente. Hecho todo se subió a su caballo y miró a la pelirroja – Monte conmigo, usted elegirá el momento adecuado de recitar la poesía – Comentó finalmente el Lord y tras ello golpeó con suavidad al animal para que este emprendiera su galope, uno bastante tranquilo y suave, no tenía necesidad alguna de volver como el rayo.
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