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Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

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¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

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¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Jue Jul 28, 2016 11:12 am

A cada paso que daba notaba una leve picazón en la punta de sus dedos, aquella sensación de vacío y pesar iba dejando paso a una totalmente distinta, acompañada de algo de hambre. Entonces sus ojos captaron a dos damas solas junto a una mesa que contenía varias vituallas. Los orbes oscuros, casi negros fueron desvistiendo cada una de las prendas que las cubrían haciendo al dorniense tragar saliva impaciente. Sin darse cuenta sus pasos fueron directamente hacia ellas que en cuanto se acercó le fulminaron con la mirada.

.- Buenas noches mis señoras, mi nombre es Lord Quentyn Allyrion, de Bondadivina, el lugar más bonito del mundo.

Su sonrisa canalla iba acompañada del tono de voz más simpático que le salió. Se sentía terriblemente atraído por ambas, pero sobretodo por una de ellas. Acaba de llegar y no conocía el origen de ninguna, ni de ellas ni de nadie puesto que jamás había viajado a la capital y su viaje se había retrasado debido a unos piratas lysenos. Por suerte había podido acudir al baile pero desde que entró y comenzó a comer y beber no dejaba de sentirse extraño. En un momento dado, una de ellas se giró para coger una copa de vino de una mesa cercana y Quentyn se acercó para tomar otra. En ese proceso se rozó con sus nalgas casi sin querer, pero plenamente consciente.

.- Disculpadme, me he tropezado.

Un sudor frío recorría su espalda acompañado de un pulso desbocado, conocía aquella sensación pero no entendía por qué en aquel lugar y en ese preciso momento. No era lo más adecuado precisamente pero era un impulso irrefrenable. Por suerte no era el único que hacía cosas extrañas, un norteño iba completamente desnudo saliendo del baile. Entonces calló en la cuenta de lo que había en común en todas aquellas gentes extrañas. La bebida de YiTi. Miró la copa a medio acabar, se encogió de hombros apurándola y dejándola en la mesa. Por esa noche era suficiente brebaje.

.- ¿Qué os ha traído a Desembarco, además de las celebraciones? ¿O quizá sólo venís por eso?

Era una pregunta un tanto estúpida dado que en aquel momento sólo era capaz de pensar en llevársela a cualquier lado lejos de allí y demostrarle de dónde provenía la fama de Dorne. Pero no era propio de un señor y ella todavía no estaba lo suficientemente ebria como para acostarse con un desconocido. Lo mejor era que se aguantase el calentón y esperar a que cesara. Aquella droga no debería durar mucho ¿no?

Por un momento se olvidó de lo más complicado, aunque no tardó en caer en la cuenta. ¿Cómo disimularía su hombría? Se colocó el pantalón disimulando como pudo y en un momento dado en que su acompañante no miraba introdujo rápidamente la mano en sus calzones colocándolo de tal forma que el cinturón lo sujetase y la silueta no fuera visible... Por los Dioses tenía que salir de allí como fuera o acabaría montando la pierna de la joven cual can necesitado.


Última edición por Quentyn Allyrion el Mar Ago 02, 2016 10:40 am, editado 3 veces
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Jue Jul 28, 2016 2:44 pm

Cuando me decidí a “hacerme cargo” del cuerpo esa noche y volver al baile, muy a pesar de Linys y su tragedia romántica con el Pirata, estaba decidida a hacer que cada segundo valiese por mil.
Estaba harta de la apatía con que veníamos haciendo las cosas: mucho robo, teatro, charla… todo muy bonito pero poca acción, o al menos poca acción de la que me gustaba.
Entré en el salón pensando en emborracharme y ver qué podía salir. Nadie ya había hecho las averiguaciones que necesitaba y Linys estaba sumida en un caos emocional, así que ninguna iba a oponerse. Rapaz, por su parte, había tenido su noche el día anterior y le tocaría nuevamente la noche siguiente, pero esa era mía y no pensaba desaprovecharla.

En eso estaba, acercándome a la Tarly de El Dominio que habíamos conocido unos días antes en las calles de Desembarco a ver si lograba distraer a Linys mientras buscaba alguna víctima cuando un dorniense se acercó a nosotras.
Si bien el hombre parecía educado, me resultó inevitable a primera vista no notar el aspecto… ´elevado´  de ciertas partes de su cuerpo… y, como acto reflejo, pasar la lengua por mis labios y morderme el inferior, saboreándome de antemano por la presa que acaba de caer en la trampa sin que hubiese tenido que hacer nada para ello. Sin embargo, decidí disimular la descarga de adrenalina que cruzó mi cuerpo y simular que le creía su intento de ocultar su erección exagerada y su reacción de ´no quiero ni un poco llevarte a la cama´.

No conocíamos al hombre y Nadie no aportó ningún dato, así que supuse que no era de los que había estado espiando y que tampoco teníamos idea –más que por su aspecto- de quién sería o qué buscaba. ´Tal vez sea bueno para el negocio´ -me dije, sonriendo ante la posibilidad de que podía hasta llegar a resultar útil el encuentro… en más de un sentido.
Giré el cuerpo para buscar una copa y sentí su mano en mi nalga mientras él se acercaba a buscar también una. Me pidió disculpas en un tono que trataba –infructuosamente- de hacerme creer que no le había gustado hacerlo y le dije: “No hay problema, mi Señor, pero agradecería que no toque la mercadería que no va a comprar” –en tono pícaro y susurrado.

Me encanta jugar al gato y al ratón. Usualmente no me atrapan, salvo que quiera y, tal vez, esa noche podría llegar a querer. Lo miré de arriba abajo y reafirmé la idea: sí, esa noche seguro querría hacerlo.

“¿A Desembarco?” –le respondí ante su pregunta de qué hacíamos allí- “¿A qué puede uno venir si no es a disfrutar del paisaje y los negocios?. ¿Y Ud a qué ha venido? ¿Negocios o placer?”

En un momento, mirando con disimulo, noté que metió su mano en los calzones y atascó su tremenda erección en sus pantalones y hasta casi me vi tentada a decirle que la dejara libre y que si quería yo se la “ataba”, pero el hombre parecía estar haciendo esfuerzo en mantener su fachada y yo tampoco quería parecer fácil.
Después de todo, una cosa es ser Ramera y otra es ser regalada, y yo era demasiado buena en mi oficio como para no disfrutar del juego.


Última edición por Linys Daer el Vie Jul 29, 2016 2:41 am, editado 1 vez
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Vie Jul 29, 2016 12:31 am

Habría esperado muchas cosas, desde una bofetada, hasta una reprimenda, pasando por dejarlo ahí pasmado en mitad de baile, pero jamás una broma con un tono de voz tan cómplice. Aquello arrancó una sonrisa al dorniense que no se esperaba estar cayendo en una trampa así. Más bien atribuía la mitad de lo que le estaba pasando a la bebida, al menos la mitad. Aquella frase de complicidad hizo que Quentyn por un momento pensase que su compañía captaba la misma tensión que él.

.- ¿Negocios o placer? ¿Por qué tienen que estar enfrentados? He venido por ambas cosas.

Esa era la verdad. Su motivo principal era el político, si quería ganar terreno en Dorne tenía que empezar a ganar presencia, y eso pasaba por hacer aparición en un evento como aquel. Pero eso no quitaba que, como buen dorniense que se preciara, disfrutaría de cada placer que le ofreciera Desembarco. Sus paisanos no tenían esos absurdos prejuicios del resto de Poniente y no estaba mal visto que un hombre o una mujer disfrutasen de la vida si no descuidaban con ello el resto de sus responsabilidades.

Lo peor de todo es que a pesar de aquel nerviosismo ni si quiera se había parado a observar a la dama que parecía tan divertida en aquel momento, era muy atractiva ya no sólo por su físico que a leguas se apreciaba como su fuerte, si no por aquella actitud que derrochaba seguridad. Se sabía poderosa en una situación así y lo derrochaba por cada poro. Una mujer así de seductora haría auténticos estragos en el lugar del que provenía el Allyrion.

.- No os habéis presentado… me encantaría conoceros.

La frase estaba bien estudiada, cada palabra había sido escogida y no era por azar que tuviera doble sentido. Pero es que su interlocutora parecía jugar a lo mismo. En un momento dado empezó a jugar con el pelo y Quentyn tuvo que contar hasta veinte para no cogerla por la cintura y arrastrarla hasta su cuarto. Casi podía sentir en su rostro la respiración de ella con la boca entreabierta y el subir y bajar de su pecho, le era complicado no imaginar el calor de su cuerpo y la suavidad de su piel, su mente volaba cuando cogía una copa de cristal y posaba en ella sus labios. Cada vez la urgencia por abandonar aquel sitio en busca de algo de compañía que lograr saciarle se hacía más latente y el dorniense miraba intermitentemente las puertas rebuscando alguna excusa para ausentarse.

.- ¿No os sentís enjaulada en este baile? Esta gente tan seria me hace sentir incómodo, una panda de reprimidos con aires de grandeza y votos de castidad. Esto es muy distinto a Dorne.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Vie Jul 29, 2016 3:55 am

'Cierto, cierto, mi Lord' -le dije cuando contestó que por ambas- 'Si bien los negocios son importantes.... bueno, no hay un por qué para pasarlo mal ¿verdad?' -acoté luego y comencé a jugar con mi pelo suavemente.

'¿Así que Bondadivina? ¿Y es realmente el lugar más bonito del mundo? Creo que nunca he estado en Dorne... ¿Es realmente tan... 'cálido' como dicen?' -le dije con picardía-. 'Mis disculpas, Lord Allyrion, qué niña tan descortés he sido' -comenté y bajé la mirada para demostrar lo apenada que estaba por haber sido tan mala, sonrojándome a consciencia, para luego volver la mirada buscando sus ojos- 'no me he presentado; en general me llaman Linys, Linys Daer, y soy de la más libre de todas las Ciudades' -y dicho de esto dejé de jugar con mi pelo y acerqué la copa de vino a mi boca para darle un pequeño sorbo.

'¿Enjaulada, Mi Señor?' -le dije con picardía mientras pasaba mis dedos por el escote de mi vestido como si no me diera cuenta- 'Supongo que hay bastante diferencia entre vuestra arena dorada y los callejones de Desembarco ¿no?. Acá la vida se juega entre sombras ¿allá se hace bajo el sol?' -comenté ahora con inocencia.

En esa fiesta tan llena de máscaras mucho más sutiles y despiadadas que aquella que nosotras portábamos, había encontrado por accidente al único que parecía con ánimos de querer jugar. ¿Estaba excitado en serio o sólo lo parecía?.

A diferencia de en otras oportunidades, curiosamente el resto no estaba metiendo bocado, más aún, Nadie parecía expectante, como si esperase que pudiera obtener algo de este hombre.

'¿Y qué opina Ud de la cacería del dragón? ¿Va ir a tentar a la fiera a que lo coma o buscará otra clase de desafíos? ¿Es el anhelo de Dorne desafiar a las bestias? ¿Y que clase de negocios hace, mi Lord?'
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Vie Jul 29, 2016 10:27 am

.- Eso es. La vida sería muy aburrida si sólo nos dedicásemos a los negocios. Bondadivina es cálido y acogedor con todo el que quiere conocerla. Dorne es muy hospitalario y siempre sabemos cómo satisfacer las demandas ajenas.

Toda la conversación de principio a fin tenía un doble sentido. Parecía contestar inocentemente a las preguntas de Linys, pero a su vez estas estaban formuladas de tal manera que parecían mostrarla sugerente. A Quentyn le encantaban esos juegos y los seguía escogiendo bien cada palabra que utilizaba. Igual que ella, “de la más libre de todas las Ciudades”. Era de Essos y parecía querer decirle que ella también carecía de los absurdos e inútiles prejuicios de Poniente. O quizás no lo decía pero era lo que el Allyrion quería entender.

.- Si,… con una buena botella de vino y vos a solas me sentiría mucho más libre. Aquí siento que demasiados ojos observan esperando que cometa lo que ellos considerarían un error.

Al dorniense no le pasó desapercibida la mano que acarició su propio escote. Lo captó directamente en un desliz de sus ojos que hicieron que tragase saliva y el corazón le diera un vuelco. Aquella mujer le provocaba adrede, eso parecía estar claro y Quentyn acusaba esas provocaciones a cada minuto que pasaba.

.- Bueno, en Dorne durante el día, no se pueden hacer demasiadas cosas. La vida discurre de noche. Y el Sol lleva consigo mucha sombra. En ese sentido no es tan distinto de Desembarco. Pero ahora que estoy tan lejos de mi hogar sé que no me muevo con suficiente soltura. Debería encontrar a alguien que si lo hiciera. Ese era mi propósito de esta noche, hasta que llegaste tú.

Negar lo evidente a esas alturas ya era una tontería. Quentyn había apurado entretanto una copa más de vino y empezaban a importarle cada vez menos las consecuencias de sus actos o palabras. Cualquiera en ese baile distinguiría qué pretendía hacer el sureño. Y si Linys no huía espantada era porque no le daban ningún miedo las intenciones del extranjero.

.- Morir abrasado sin posibilidad de conseguir nada a cambio no es una perspectiva halagüeña. Prefiero invertir mi tiempo en otros desafíos como bien dices. Tratar de cazar a un dragón no es la única manera de encontrar calor aquí ¿no? Principalmente vengo a reforzar mi posición en Dorne. Supongo que, siendo lo perspicaz que pareces ser entiendes que cada evento así es una lucha de egos, posiciones y escala social. Pretendo ganar terreno en casa, y la única manera es contar con el apoyo de pesos pesados extranjeros. Busco alianzas, rutas comerciales, … secretos. Todo lo que pueda serme de utilidad cuando regrese a Bondadivina. Aunque ahora mismo todo eso puede esperar…

Se acercó a ella hasta casi rozar sus labios con los propios y estiró la mano para alcanzar otra copa de tinto que reposaba tras la espalda femenina, alejándose de nuevo tras cogerla. Apenas dos dedos de distancia los separaron de darse un beso. Y como esperaba Linys no se separó a pesar de notar la calidez del aliento de Quentyn en su cuello.

.- Todavía no me habéis dicho exactamente a qué venís aquí.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Vie Jul 29, 2016 6:06 pm

'¿Así que hospitalaria y complaciente, mi Señor?' -le dije en un tono inocente- 'Imagino entonces que todo el año deben recibir muchas 'visitas'... con tal fama' -y sonreí pícara.

Por una vez en toda esa noche, estaba pasándolo realmente bien. Desconocía cuál sería el resultado o hasta dónde lo dejaríamos llegar, pero la verdad es que entre tanto la charla estaba, cuando menos, divertida.

'¿Un error?' -comenté abriendo los ojos con total inocencia como si no hubiese entendido su comentario- 'Mi Lord, entiendo que no soy de la realeza, pero dudo que vayan a considerar que hablar conmigo sea un error... ¿Tan pobre me veo que me despreciás a la primera mirada o sólo se pueden hacer negocios con los dragones?' -y me mordí el labio, sonrojada, como si realmente sintiera pena.

'Así que busca a alguien con soltura... en Desembarco. Eso suena como si estuviese buscando a un ladrón.' -comenté- '¿Es que en realidad ha venido a robar algo?' -y comencé a pasar mis dedos por el borde de la copa, suave, sutilmente, mientras lo miraba directo a los ojos demostrando interés.

'Y no, es cierto, también se puede encontrar calor junto a una hoguera, suele ser más eficaz y una termina menos... chamuscada' -dije, sabedora de que las dragonas eran demasiado celosas de sus esposos; llegaría tal vez el momento en que tuviésemos que hacer frente a la ira de las dragonas para matar a alguno de los maridos, pero eso era otra historia- '¿Y cuál es vuestra posición en Dorne, mi Lord?, ¿y en qué forma necesita reforzarla?' -miré mi cuerpo tras el comentario sobre los pesos pesados y le dije: 'No, evidentemente si lo que busca es alguien con esa clase de peso me temo que no soy la adecuada' -le respondí, convirtiendo sus propias palabras en una burla hacia ambos- '¿Y qué opina de Desembarco? ¿Cómo se siente un hijo de Dorne en tierras de la Corona?'

El hombre se acercó casi hasta nuestros labios para coger una copa detrás nuestro en el colmo de la provocación, sin dejar de mirarnos a los ojos. Claro estaba que no era ningún novato en ese juego.

'Así que rutas y secretos; parece que ambos tenemos las mismas intenciones en ese sentido. Lo mío son sobre todo los segundos... ¿Algún secreto que a Dorne le gustaría compartir?' -le dije con absoluta inocencia-. 'Sin embargo, la honra me lleva a asumir que vengo a entregar un beso' -en el estado en que estaba el hombre, difícilmente fuese a entender la clase de beso que entregamos las hijas del Dios, así que no había riesgo al ser honestas.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Sáb Jul 30, 2016 10:21 am

.- Digamos que rara vez estoy sólo.

Lo odiaba, no es como si no pudiera estar sólo, en absoluto, pero obviamente prefería la compañía, ya fuera por mantener un tema de conversación como por compartir la cena, un viaje, una afición. El señor de Bondadivina procuraba tener siempre invitados y sobretodo, invitadas.

.- Me malinterpretáis, y lo hacéis adrede. Dentro de que por mi posición y mi seguridad no suelo estar con gente del pueblo llano. No tengo problema en ello. Es más lo que nos une que lo que nos separa. Como os digo, en Dorne no tenemos demasiados prejuicios. Uno, por poner un ejemplo, puede llevarse a la cama a quien quiera, hombres, mujeres, cada noche uno distinto y nadie le mirará mal por disfrutar de los placeres de la vida. A mí la compañía de hombres no me agrada, pero una compañía como la vuestra…

El YiTi ya habría desparecido por completo, pero dado el cariz de la conversación, el escote de la dama, sus miradas pícaras y aquellos labios con los que se afanaba en jugar Quentyn seguía igual de excitado, ya sólo maquinaba que excusa poner para llevársela a la cama. Con algunas de sus respuestas comenzaba a pensar que lo mejor sería decírselo abiertamente pero tal vez se sentía insultada. Fuera de las fronteras de Dorne nunca se sabía aunque parecía una mujer abierta de miras.

.- ¿Robar? Por ahora nada, hasta que algo me llame la atención, pero siempre es bueno tener a alguien en las posiciones adecuadas. Ahora en Dorne simplemente quiero ganar influencia. Por el momento no necesito nada más.

Jugaba con sus palabras para transformarlas en burla, lo escondía tras esa sonrisa de inocencia que a veces ponía. Pero era evidente que se lo estaba tomando como un juego y no dejaba de serlo. Los “planes” que le decía Quentyn eran del todo cierto, pero no tenía porque ser un secreto ¿Qué Lord no quiere mejorar su posición?

.- No, tenéis el peso perfecto, suelo tener buen ojo para la compañía. Si me acompañáis os lo demostraré.

Le susurró al oído, los juegos habían estado bien, pero el Allyrion estaba impaciente, más por momentos. Linys llevaba provocándole desde que se acercó, jugando al gato y al ratón constantemente, mezclando inocencia y picardía. Sus manos se tocaban aquí y allá sugerentes. Y su vestido dejaba entrever parte de sus virtudes despertando en el dorniense sus más bajos instintos.

.- No sé para quién será pero entregadme ese beso a mí, esta noche. Quizá pueda mostraros los secretos que guarda Dorne para que tengáis ganas de conocer más y, ¿Quién sabe? Algún día podríais visitar Bondadivina. Normalmente quien lo prueba, repite.

Al final ser directo era lo mejor en estos casos. Si no le interesaba seguir jugando sólo tenía que poner una escusa cortes y seguirían disfrutando de la compañía el uno del otro hasta que terminase el baile. Si quería jugar a cosas más serias sólo tenía que tomar la mano del dorniense y salir de allí. Quentyn daría buena cuenta de ella, todavía quedaba mucha noche.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Sáb Jul 30, 2016 5:19 pm

Tras sus palabras afirmando que no estaba nunca solo, me sentí tentada y le dije: 'Así que vuestra casa es igual hospitalaria y complaciente que Dorne... ¿verdad?' -le dije mirándolo a los ojos.

'Supongo entonces que Dorne es como mi Ciudad Libre: libre de prejuicios, libre de dilemas morales y libre de ataduras...' -le dije cuando escuché su comentario sobre que lo estaba malinterpretando. Algo en la mirada del hombre había cambiado, con lo cual existían dos posibilidades: o se estaba aburriendo o estaba igual de excitado que antes aunque se le hubiese disipado el efecto de la bebida, y dado que no se había alejado, supusimos que era la segunda.

'Y sí, claro, las posiciones adecuadas son muy importantes... de lo contrario es cierto que se pierde 'influencia' sobre el otro. ¿Y nada le ha llamado la atención, entonces, hasta ahora?' -le dije, y sonreí con picardía.

'¿Acompañaros? ¿A Dorne? ¿Y vos creéis que podría tener esa clase de influencia que necesita?' -le pregunté con inocencia- '¿Y será un viaje muy largo o uno cortito?' -añadí con una sonrisa, y dejé mi copa en la mesa.

'Mi Lord, me temo que el Beso que tengo para entregar no es un beso cualquiera... y dudo que os guste. Existen muchas clases de besos, pero este implica un nivel de entrega que dudo estés dispuesto a ofrecer y no os veo con deseo de sangrar. Tal vez cuando llegue el momento, tal vez si es que llega... ' -le dije en un susurro cerca de su oído- 'Sin embargo, puedo prometeros que cuando sea, quedaréis deseando más... -y así diciendo, me fui alejando de su cara, quedando cerca de sus labios. Mientras lo miraba fijamente, cogí la copa que él tenía en su mano y la llevé a mi boca para beber un sorbo.

Si el hombre realmente estaba excitado, encontraría la manera de convencernos para que lo sigamos... si en cambio había perdido el interés, encontraría alguna excusa cortés y se alejaría buscando alguna presa.

Nunca jamás habíamos dejado que alguien nos tratara de apurar y no lo haríamos ahora: el ritmo lo marcábamos nosotras; o se sometía o se alejaba.

'Los secretos de Dorne, ¿eh? ¿Y qué tan profundos y secretos son?' -le dije con una sonrisa picara. Entre tanto, 'accidentalmente' mi pañuelo cayó al piso. Si el dorniense reparaba en ello, podría llegar a tener una buena visión de mis piernas... ¿daria resultado?.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Lun Ago 01, 2016 10:30 am

.- Por supuesto. Los Allyrion siempre hemos sido orgullosos dornienses. Nos gusta nuestra cultura y tradición y vivimos a nuestras maneras. De ahí que quizás sea difícil encajar aquí, a menos que encuentres la persona adecuada para ello. Somos exactamente eso, libres.

No se lo estaba poniendo fácil, eso ya lo esperaba el dorniense. Pero era curioso como cambiaba la situación de un momento a otro. Al principio Quent esperaba ser él quien “cazaba” y por momentos parecía que la presa realmente era él. No le importaba porque el resultado parecía ser el mismo, pero sin duda estaba cayendo en su juego y en su peligrosa tela de araña.

.- Hasta ahora lo único que ha llamado mi atención sois vos. El viaje puede ser lo largo que vos queráis. Como digo, somos libres, puedes hacer lo que desees…

Comentó sonriente mientras escuchaba que el beso no podía dárselo a él. Parecía rehusarle pero lo decía sincera. Quizás era de esas personas que sólo besaban por amor y obviamente acababa de conocer al dorniense como para pensar si quiera en ello. O quizás, viniendo de Essos, se refería al famoso beso que daban los siervos del Dios de Muchos Rostros. Hasta ese preciso momento no lo había barajado porque Linys se adaptaba tan bien que parecía una Ponienti más. Apenas se le notaba el acento. En ese caso, aquel beso era lo último que querría Quentyn, ni el beso ni todo lo que implicaba. Prefirió hacer como que seguía sin darse cuenta de a qué se refería con ello, si Linys no lo decía abiertamente, sería por algo.

Linys siguió tentándole. Esta vez decidió robarle la copa y beber de ella con una sonrisa. El Allyrion sonrió igualmente porque estaba devolviéndole la anterior jugada y era lo justo. Pero mentiría si dijese que no hubiera preferido que le robara un beso en vez del vino. Entonces a su compañía se le calló un pañuelo y el dorniense se agachó a recogerlo. Momento en que quedó desde una posición privilegiada para devorar a Linys con la mirada. Ascendió lentamente hasta encontrarse de nuevo con aquellos enigmáticos ojos, pero esta vez los propios habían cambiado. Sus fosas nasales se dilataron haciendo palpable su nivel de nerviosismo. Su respiración agitada se notaba en su formado pecho delatando más su situación. Y entonces se acercó a su oído de nuevo.

.- Si no queréis que os alce sobre la mesa, rasgue vuestro vestido y os tome delante de todos, deberíamos apresurarnos a salir del baile, me temo que no aguantaré mucho más jugando a esto. Has ganado.

Y era cierto. Quentyn pretendía seguir con aquel juego seduciéndola hasta que cayese rendida y le dijera abiertamente lo que quería. Eso le excitaba sobremanera. Pero le había salido mal la jugada y precisamente Linys aguantaba bien la presión y le devolvía las jugadas envenenadas poniendo al dorniense contra las cuerdas. Quizás era el YiTi, o el largo viaje en barco, pero no tenía ganas de prolongar más aquello. La natural de Essos le había ganado la partida, con sus propias reglas.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Lun Ago 01, 2016 11:36 am

'Feliz del sino que acercó entonces a estos dos espíritus libres siendo que el salón está tan lleno de gente' -le dije, con una sonrisa.

'Me honra, mi Lord, con semejantes palabras. De seguro que le dice lo mismo a todas las chicas, pero gracias igual' -le respondí con inocencia y sonrojada cuando me dijo que era lo único que le había llamado la atención del lugar.- '¿Así que el largo del viaje dependerá de cuántas ganas tenga de montar, mi Señor? Es loable entonces que las cabalgaduras de Dorne tengan tanta resistencia y tanto brío, de seguro eso debe ser algo digno de experimentar' -le respondí con picardía.

Mis ojos brillaban ante la emoción que suponía lo divertido de la charla: si bien hombres había a montones (y que quisieran acostarse con nosotras aún más) una de las razones por las cuales generalmente no me dejaba atrapar era porque tendían a aburrirme, con lo cual jugaba hasta conseguir la información que necesitaba y luego los dejaba atrás. Sin embargo, el dorniense se había vuelto un verdadero hallazgo.

Cuando le comenté lo del Beso, el hombre no volvió a hacer comentario al respecto, con lo cual existían dos posibilidades: que no tuviera idea de lo que estaba hablando y lo descartara, o que supiera exactamente de lo que hablaba y hubiese dejado correr el comentario por prudencia; si el caso era el segundo, entonces también tendría la seguridad y la certeza de saber que una no elige quién muere sino el Dios, y que si seguía vivo hasta ese momento era porque su nombre no había sido dicho y no íbamos a ser nosotras quienes lo pronunciaran; sólo los sacerdotes de Braavos viajaban tan lejos para cumplir una misión y no justamente para quitar vidas que no fueran pedidas.

Tras la 'caída accidental' de mi pañuelo, pude ver cómo el Lord de Bondadivina iba 'subiendo por mi cuerpo', devorándolo con la mirada y percibí el cambio en el ritmo de su respiración y en su mirada. El vestido que tenía puesto tenía varias ventajas en lo que a seducción se refería, entre ellas, el profundo escote en el pecho y el tajo en la falda que dejaba expuestas mis piernas según cómo las colocaba.

Me di por realizada cuando lo escuché rendirse ante mi juego: de alguna forma había logrado cazar al cazador; sin embargo, bien sabía que ese no sería el final sino tan sólo el principio y que la noche prometía varias sorpresas.

'Esa es una propuesta por demás tentadora' -le dije al oído con un murmullo seductor cuando se acercó para decirme que quería tomarme ahí mismo, y por primera vez desde que habíamos comenzado a 'jugar' esa noche, acompañé mis palabras con un suave roce de las yemas de los dedos de mi mano derecha que se deslizaron por su tórax descendiendo hacia el borde del pantalón donde aún tenía atrapada su erección- 'pero me temo que pueda no ser adecuado a pesar de que el Lobo se haya desvestido acá mismo' -agregué, cambiando el tono al de nenita caprichosa; entonces, deslicé suave y lento mi rostro sobre el suyo como una caricia hasta terminar a pocos centímetros de sus labios y, mirando primero a su boca y luego a sus ojos, le dije: '¿tal vez mi Lord sepa de algún lugar mejor?'. Entre tanto, con los dedos que antes lo estaba acariciando, di una vuelta a la copa que tenía en la mano y los metí dentro del vino, para luego llevarlos a su boca, rozando primero todo el contorno de sus labios y luego introducirlos en la mía.

Luego, simplemente me di vuelta y me dirigí hacia la puerta, sin dar explicaciones y sin revisar si me seguía o no, estaba casi segura de que lo haría...
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Lun Ago 01, 2016 4:07 pm

.- Todo depende del ritmo y las ganas que le pongan. Pero en Dorne nos gustan los viajes sin prisa y disfrutando el camino.

Quentyn sonrió más para sí que para ella cuando escuchó que su propuesta era tentadora, por un momento se planteó incluso ponerla en práctica, pero Linys puntualizó antes de que pudiera hacer nada y sus palabras le confirmaban el interés que sospechaba el dorniense que la natural de Essos ya sentía.

.- Mis habitaciones son amplias y cómodas, y están bastante alejadas, por lo que se puede hacer todo el ruido que se quiera.

La propia frase lo decía todo, porque el Allyrion pretendía hacer ruido, bastante para ser precisos. La mano de Linys bajó acariciando su pecho hasta detenerse a escasa distancia del lugar más peligroso del dorniense. Invitando a su imaginación a jugarle una mala pasada más. Pero no contenta con ello, introdujo dos dedos en su copa de vino, acarició los labios de Quentyn para luego chuparlos. El dorniense ahogó un bufido relamiéndose las gotas de vino que iban a escapar de sus labios y siguió de cerca a su compañera deleitándose con el vaivén de sus caderas. El baile había perdido todo el interés que le quedaba.

Se adelantó a Linys para guiarle por el castillo hasta las estancias que le prepararon al sureño. En una de las muchísimas torres de aquel lugar, justo en lo más alto. Las escaleras de caracol se le hicieron eternas por la promesa de la noche que seguro iba a disfrutar, pero todo lo bueno tarda en llegar, de hecho, así se saborea mejor. Entretanto se cruzaron con un mozo de los que servía allí y Quentyn no dudó en llamar su atención.

.- Pequeño, ve a las cocinas y di que traigan un par de copas de vino, un barrilete, y algo para acallar el estómago a las habitaciones de Lord Quentyn Allyrion, date prisa.

.- Pe…pero señor, yo tengo cosas que hacer si no cumplo mis tareas me azotaran.

.- No hace falta que las traigas tú, da igual quien sea, pero que se den prisa.

Terminaron de ascender hasta llegar a la pesada puerta. Quentyn la empujó dejando la entrada libre para que Linys pasase. Dentro se adivinaba todo decorado al gusto dorniense. Ostentoso, de colores vivos y no falto de comodidades. Cojines de plumas, cortinas de seda, velas por todas partes y la ventana, enorme, abierta de par en par dejando ver la noche de Desembarco. Desde aquella altura, el paisaje era precioso.

.- Bienvenida Linys, espero que te guste el trozo de Dorne que pretendo mostraros.

Dijo el dorniense antes de cerrar la puerta tras de sí con una sonrisa sincera de todas las ideas que le pasaban por la cabeza en aquel momento.
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Mensaje por Linys Daer el Mar Ago 02, 2016 12:12 am

Por lo visto la estrategia había funcionado: salí del baile sin fijarme si me estaba siguiendo y, finalmente, resultó no sólo que lo hizo sino que hasta se adelantó para guiarme hacia sus habitaciones.

'Así que tiene ganas de hacer ruido' -pensé, recordando sus palabras con una sonrisa en mis labios- 'Tal vez podamos encontrar la manera de que sus deseos sean satisfechos y le demos una vuelta de tuerca más para hacer esta noche aún más interesante' -le dije en un susurro al escuchar que pedía que alguien nos trajera comida a su cuarto.

Las escaleras de caracol parecieron interminables y, por segunda vez en esa noche, nos encontramos en otra torre de la Fortaleza, aunque cabía aclarar que las razones y el contexto eran totalmente diferentes: mientras que Linys y el Pirata habían terminado en una discusión y una promesa de muerte, el dorniense y yo parecíamos estar subiendo en la búsqueda del Paraíso; si no había permitido que lo anterior nos arruinara la noche, claramente no iba a ocurrir ahora que estaba tan cargada de promesas...

Él abrió la puerta del cuarto y nos invitó a pasar y, por un momento, pude sentir la voz de Niña en mi cabeza diciendo: 'Qué bonito, cuántos colores, qué hermoso paisaje'. Niña siempre se regodeaba ante la presencia de lo bello, lo llamativo y/o lo especial.

Hasta ahora nunca hemos estado en Dorne, aún cuando tenemos razones de sobra para pensar que el principado del Sur es lo más aproximado a nuestra Braavos: puede que en lugar de múltiples canales tengan dorada arena, pero es sabido que cuentan con más libertad, menos hipocresía y menos esclavos que los existentes en el resto de Poniente (y si alguien pudiera decir que la esclavitud se había abolido, por favor que vieran a los empleados de las cocinas y sabrían que los azotes y la mala paga todavía existía); y si por si todo ello fuera poco, la sola idea de que hubiesen podido hacerle frente a los dragones y conquistado su libertad hacía de los dornienses, al menos a nuestros ojos (y especialmente los de Rapaz), la figura más importante de lo que el valor significaba.

'Los Señores de las Lanzas' -me dije, y mis ojos bajaron por su cuerpo hasta sus pantalones- 'Ojalá sepan usar igual de bien unas que otras' -pensé sonriendo.

Extrañamente esa noche (tal vez por el alcohol, tal vez por la adrenalina, o tal vez por el mismo juego) sentíamos que teníamos una doble carga de razones para hacernos una con este hombre: si su aspecto físico -que vale decir era digno de ver- no hubiese sido suficiente para querer degustarlo, una serie de razones ideológicas respecto de la posibilidad de establecer alianzas con esas tierras terminaban de convencernos -incluso a la Sin Rostro- sobre la utilidad de dejarse atrapar. Puede que no consiguiésemos nada concreto y hasta podría ser que saliera mal y que mañana el hombre se olvidase de nosotras, pero también podía existir la posibilidad de que la apuesta saliera bien, el lazo quedara vigente y que la noche de sexo que se nos abría igual que las puertas ante nuestros ojos se convirtiese en la oportunidad de alcanzar el boleto de entrada a las tierras del Sol. Nosotras no guardábamos lealtad para con señor alguno, pero siempre era bueno tener conexiones 'entre los pesos pesados' del mundo -por usar sus propias palabras-. Después de todo 'esta Ramera siempre supo aprovechar las oportunidades cuando las encuentra' -pensé.

Miré el cuarto: amplio, ostentoso, colorido y bello, con el paisaje de Desembarco de fondo rematando el cuadro y una parte de mi realmente maravilló: frente a la patética y gris sobriedad del resto de la Fortaleza, este pedazo de Dorne brillaba como los pantalones de los jeques en las noches de Braavos. Si hasta la inmunda ciudad de la Corona parecía hermosa vista desde allí arriba, tan lejos del olor a bosta y orina de las calles, de las mujerzuelas regalándose en el puerto, de los hombres que se babeaban esperando ser cogidos desde el alba hasta el atardecer por monedas.

'El poder del oro' -me dijo Linys- 'la cantidad suficiente hace que te olvides que los pobres existen, que las calles huelen a caballo muerto, que el resto no comparte la misma realidad'. 'Sin embargo, no todos construyen sus refugios tan lejos del mundo real: ¿o no recuerdan cuando leíamos en los libros que existe un castillo en Dorne donde los niños pobres juegan con los nobles entre el agua, desnudos, demostrando que es la ropa -y no la madre que te trajo al mundo- quien marca la diferencia entre unos y otros' -acotó Niña; 'Es cierto' -le respondí en mi cabeza- 'desnudos, todos se ven igual... aunque aceptemos que algunos se ven mejor que otros' -pensé con una sonrisa mientras miraba a mi presa.

Me acerqué a la ventana y contemplé la ciudad desde allí, dejando que la luz de la Luna me bañara igual que al resto de las cosas, mientras las luces de las velas parpadeaban por momentos y las sombras jugaban con nuestro cuerpo y nuestro rostro. 'Con que ¿aquí es donde se guardan los secretos de Dorne?' -le dije en un murmullo seductor apoyándome contra la pared junto a la ventana, mientras cruzaba uno de mis brazos por debajo de mi pecho y apoyaba el codo del otro sobre la mano de ese brazo y llevaba la mano libre hacia mi cara. '¿Y Ud, mi Lord, está dispuesto a entregarme algunos de ellos?' -le pregunté con picardía

En la extraña media luz del cuarto, el hombre se veía dorado y imponente, como si las propias arenas de su tierra natal hubiesen tomado forma para volverse hombre, para deleitarse con los placeres del mundo, para aprender a vivir.

De acuerdo a lo que el joven había dicho le gustaba que el camino fuera lento para saborearlo mejor, así que decidí que lo mejor sería que él diera el primer paso, después de todo, ya sabíamos que el cazador había sido cazado.

¿Qué ocurriría primero? ¿Avanzaría el hombre o llegarían las copas que había pedido?


Última edición por Linys Daer el Mar Ago 02, 2016 2:32 pm, editado 1 vez
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Thyia Stark el Mar Ago 02, 2016 4:15 am

Lavaba con cuidado varias de las legumbres que se usarían la mañana siguiente cuando el estruendo de unos pasos torpes y descoordinados anunciaron la llegada de alguien y al ver que ninguna mujer se movió de su lugar, secó las manos y salió a recibir al visitante que resultó ser un mozo que llegaba sin aliento y pálido como si hubiese visto un demonio, intentó decir algo pero el aire fuera de sus pulmones se lo impedían y solo se recogía sobre sí llamándola con su diestra, dudó pero igual se acercó al joven compadeciéndose de lo que hubiera pasado para asustar tanto al joven que apoyando su mano en el hombro de Thyia se forzó a hablar- vino, dos, pronto- exigió y al oírlo se alejó de él para ir a decirle a la señora el recado que había traído el hombre, no le había entendido, pero sí era capaz de repetir sus palabras.

La mujer a cargo sirvió las dos copas y la envió a ella a entregárselo, pero cuando le ofreció el vino en la bandeja al hombre, negó y aclaró que no era para él, que se las llevara a Lord Alyrion y al ver que no obedeció de inmediato le insistió logrando que le entregara la bandeja y volviera adentro con la mujer encargada que le dijo como llegar con ese tono estresado y molesto que mantenía cuando había movimiento en la cocina, afirmó y salió tomando las copas y la comida pedida por el hombre y emprendió camino

Una vez fuera agradeció a los dioses esa salida de la cocina, todas corrían de un lado a otro y no dejaban de gritarse cada vez que alguna le estorbaba a la otra, eran todas tan ruidosas que lograban aturdir al punto de no poder pensar con claridad y el recorrido por los pasillos y la solitaria torre le sirvió de alivio personal, pese a la interminable cantidad de escalones que debían subirse para llegar con el Lord; avanzó en silencio y volviendo la vista repetidas veces extrañada que el mozo que hizo el pedido no fuera con ella, pero tampoco se detendría a preguntar, a ningún Lord o Amo le gustaba esperar más de lo necesario y pese a que en Desembarco no había escuchado hablar de castigos y torturas para los sirvientes por su incompetencia, prefería no arriesgarse.

Aceleró el paso y justo antes de llamar a la puerta del hombre recordó una de las enseñanzas de su primer amo, el cual insistía que todo el servicio debía ser excelente, no debía quedar duda alguna y sobretodo, demasiado visual, tanto los alimentos como quienes lo presentaran y creyendo en su enseñanza se acicaló sutilmente alisando las telas de su túnica blanca a la vez que secaba las perlas de gotas de sudor que pudiera tener en la frente por el calor que se sentía en la cocina y el recorrido mismo, finalmente acomodó su cabello con los dedos dejando que parte de él cayera sobre sus hombros y pese a querer hacer más, supo que no había mucho que pudiera hacer, sería ella y su encantó el encargado de brindar su mejor servicio porque no contaba con que decorarse, inhaló, exhaló y sonrió de forma encantadora al llamar a la puerta- Lord Alyrion- pronunció suavemente esperando que abrieran o le autorizarán a entrar- su pedido- informó abriendo la puerta al notar que no tenía seguro, si la etiqueta en Poniente era igual que en Meereen, una puerta sin seguro anunciaba que se debía entrar porque el dueño de aquellos aposentos no le apetecía atender- mi Lord- le habló al hombre antes de notar que le acompañaba una mujer- mi Lady- les saludó con una inclinación de cabeza y se dispuso a dejar el pedido sobre la única mesa sus cosas- ¿desean algo más mis señores?- recitó frases que no terminaba de entender pero que las otras mujeres de la cocina repetían por protocolo y aseguraban que debía hacerse, así que imitándoles se quedó a un lado de la mesa con las manos sujetas a la espalda mientras se abstenía a maravillarse con la habitación que le recordaba su infancia en las comodidades de su vida en Meereen, pero sus controlando el impulso de envolverse entre las sedas o dormir entre los cojines de plumas, solo le sostuvo la mirada a la pareja esperando su orden a la vez que entendía la noche que se avecinaba para los dos por lo que no pudo evitar esbozar una leve sonrisa de pensar que de regreso tal vez si podría explorar y detallar esa parte del castillo
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Mar Ago 02, 2016 10:37 am

El comentario del ruido no le pasó desapercibido y contestó con esa picardía que le había caracterizado desde que se encontraron en el baile. Cada sutil comentario que se escapaba de aquellos labios era un aliciente más para lo que iba a suceder de un momento a otro, eso acompañado de los gestos que a ojos de cualquiera habrían parecido sin importancia, pero el perspicaz Quentyn sabía que no eran al azar. Linys poseía una gracia especial para provocar a los varones. Ya fuera una leve caída de ojos, un movimiento que hacía que su vestido volara o aquellos labios que se mordía en una promesa de placer.

.- Seguro que la encontramos.

No le cabía la menor duda su inesperada “amante” le había disipado cualquier duda hacía rato. Encontrarían la manera de pasar una buena noche, todo parecía indicar que tenían gustos parecidos y eso sólo podía significar buenas noticias para el sureño, que lo único que esperaba de la capital era otro aburrido baile al terminar el Torneo.

Linys paseaba por la estancia observándolo todo, y observándolo a él. Cada vez que sus ojos se le clavaban el Allyrion aguantaba estoico para no lanzarse como un animal sobre ella. En vez de eso, trataba de actuar con parsimonia reprimiendo sus ganas por no cohibir a su invitada, intentando ganar algo de tiempo hasta que apareciera el sirviente con lo que había pedido. Cogió una de las pelas encendiendo una más larga para terminar de iluminar cada una de las de la estancia. Una brisa entraba por la ventana aportando un toque fresco que hacía que se estuviera realmente bien. Sus pasos encendiendo cada una, le llevaron de nuevo junto a Linys que aguardaba en el quicio de la ventana insinuándose de nuevo.

Allí Quentyn ya no tenía que disimular y fue al encuentro de su boca empujándola levemente contra la propia pared por el ímpetu de entregar aquello que lleva rato aguantando. Encontró su lengua mientras su mano acariciaba su cuello hasta agarrar suavemente su cabellera. La otra mano buscó su cintura ávida de sentir el calor que emanaba de su cuerpo.

.- Depende de hasta dónde queráis conocer de Dorne. No se puede descubrir todo en una noche. Pero haré que lo que conozcáis os sirva de aperitivo y os podáis hacer una idea de lo bello y peligroso que puede ser el país del Sol.

Se alejó contemplando el tono plateado que otorgaba la luna en la aterciopelada piel de Lunys. Su mano acariciaba su vientre ascendiendo por el escote hasta llegar al hombro, dónde apartó una de las tiras de su vestido dejando el hombro desnudo para deleite del dorniense. Entonces alguien llamó a la puerta, pero Quentyn ni se movió, interrumpiendo una sirvienta que no había visto antes, para desgracia suya…

La muchacha dejó una bandeja de plata con sendas copas de vino y un pequeño barrilete dónde había más del líquido carmesí. Supuso que serían meados del Rejo, pero aunque así fuera nada podría estropear aquella noche. De hecho parecía que mejoraba por momentos. La actitud sumisa y servicial de la inesperada visita hizo que se le ocurrieran varias ideas. No sabía si en Desembarco eran dados a ese tipo de atenciones pero en Dorne el servicio cumplía con absolutametne cualquier petición, y algunas de ellas, normalmente de buen grado.

.- En realidad sí. Por más que lo intento no soy capaz de desabrochar el vestido de mi invitada. Si podéis ayudarme con ello.

No disimuló cuando paseó la vista por la doncella mientras decía aquellas palabras. Pero cuando Thyia se acercó a cumplir la orden, Quentyn se alejó rellenando sendas copas de vino y admirando el cuadro que ante él se presentaba. Pocas veces podía uno disfrutar de una situación así. Sintió que la boca se le secaba, quería detener el tiempo un instante antes de comenzar lo que deseaba hacer. Sorbió un trago del tinto mientras se acercaba de nuevo a ellas. Con la clara intención de derramarlo sobre sus cuerpos para poder beberlo mejor…
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Mar Ago 02, 2016 3:36 pm

Vestimenta

El Lord de Bondadivina cogió una vela y fue encendiendo todas las demás, acercándose a mi lado como una serpiente se acerca hacia el pequeño ratón que va a comer: lenta e hipnótica, con la seguridad que brinda saber que al final de la cacería le espera un bocado digno de probar.

Mientras lo veía hacer, coloqué mis manos detrás de la espalda, como si no tuviera defensas contra su avance, como invitándolo a avanzar.

Llegó a mi lado y, sin mediar palabra, se abalanzó sobre mi boca con la potencia digna de una cobra en plena cacería, sutil pero apasionado, empujándome hacia la pared que se sintió fría en el contacto pleno con mi cuerpo. Sus labios cálidos arrasaron con los míos y su lengua entró en mi boca explorando todo a su paso, buscando la mía, para luego empezar ambas a rozarse en un baile que era sólo el preludio de la música que estábamos por empezar a bailar.

Una de sus manos buscó mi cintura, acercándome hacia el calor que emanaba su cuerpo, hacia su centro de calor ya plenamente excitado que se podía percibir a pesar de la tela, mientras la otra iba subiendo por mi cuerpo hasta mi cabellera.

Pensé en si convenía o no liberar mis manos de la espalda en ese momento, con el temor propio de que en la excitación me dejara llevar demasiado rápido: si él lo quería despacio, despacio iba a ser. Entonces, refrené el impulso de aferrarme a sus cabellos y obligarlo a profundizar aún más el beso y me limité a corresponderle con el nivel de intensidad que él había marcado y ahogué un gemido suave en su boca, para mostrarle lo mucho que me había gustado.

Fue un buen beso, un buen inicio, una buena señal, una prueba clara de que ambos vibrábamos en el mismo sentido, de que el dorniense que no había sido aburrido en el diálogo tampoco iba a serlo en la cama.

'¿Bello y peligroso, Mi Lord?' -le dije con picardía y mis ojos brillaron, velados de pasión, producto del beso y la insinuación del hombre-. 'Sí, tenéis razón' -le dije, y repasé su cuerpo con la mirada- 'Dorne parece un lugar interesante para recorrer, ojalá que podamos tentarlo de visitar Braavos con el mismo candor''.

La mano del hombre fue subiendo, entonces, por mi cuerpo hasta llegar a mi hombro y empujar la tela para dejarlo al desnudo. Me saboreé de antemano ante la calidez de los besos y las caricias que esperaba que llegaran luego de ello, pero alguien abrió la puerta y una jovencita entró con una bandeja con copas y comida.

A priori no detecté su rostro, entretenida como estaba con mi hombre 'de arena', pero luego noté que era la misma niñita que había cruzado días antes en Desembarco y tiempo atrás en Essos y, aunque supe que no iba a reconocerme, detecté en ella todavía los movimientos insinuantes que demostraban -incluso a su pesar- la habilidad propia de quien ha pertenecido al rubro.

La situación parecía dar una nueva vuelta de tuerca: la muchacha era el complemento exacto para terminar de rematar lo que habíamos empezado; estaba a punto de pedirle que se acercara con alguna excusa cuando el hombre me ganó de mano diciéndole que me ayudara a desvestirme: otra prueba clara de que estábamos conectados.

El Lord se acercó a las copas y pude ver cómo iba bebiendo el vino recién traído mientras la meeriense se acercaba a mi, con cierto grado de timidez. A la luz de la Luna él se veía dorado y ella como una estrella brillando en el firmamento: sus labios rojos denotaban cierta habilidad para la pasión, su tez crema daba cuenta de la suavidad de su piel y su manos bellas invitaban a la ilusión de pensar en cuán hábiles podían ser para el amar.

'Por lo visto hoy la cocinera se ha esmerado con los bocadillos' -le dije al dorniense mirándolo a los ojos, con picardía y una sonrisa en la cara- 'Ven, mi niña' -le dije- 'Bien es sabido que sin importar cuán hábil sea un hombre, jamás sus manos serán más hábiles que las de una mujer. Ayúdame ¿sí?' -y miré sus ojos de cervatillo temiendo, tan solo por un momento, que la ex esclava saliera corriendo asustada, para luego ponerme de espaldas a fin de permitirle desabrochar mi vestido.

Poco a poco los dedos suaves y prestos de la jovencita fueron venciendo la resistencia de los botones y ajustes de mi ropa. En el mudo lenguaje de quienes han compartido las mismas tareas, la muchacha parecía haber entendido lo que se esperaba de ella, o al menos la manera de hacer -hasta acá- exactamente lo que yo quería. Ni ella ni yo bajamos del todo el vestido: deseaba que fueran las manos del hombre las que vieran forzadas a recorrer mi cuerpo para hacerlo, una tentación más en un mundo de tentaciones.

Me di vuelta y, acariciando sutilmente su cabello mientras miraba sus ojos, le dije: 'Hace calor esta noche, ¿verdad?', y mi mano fue deslizándose muy muy suavemente por su rostro hasta su cuello en una caricia cálida al mismo tiempo que me acercaba a su cuerpo. '¿Te quedas a beber con nosotros?' -le dije suavemente al oído, como una invitación a unirse, y acaricié su rostro con el mío. Mis dedos seguían su camino en descenso hasta que, 'sin querer', chocaron con la tela de su túnica y se deslizaron por debajo de ella, para luego empujarla hacia afuera a fin de liberar su cuerpo de la barrera que ésta representaba. La tela bajó primero lenta por la acción de mis manos y luego cayó al suelo delicadamente, casi en forma demasiado delicada teniendo en cuenta que en Desembarco no se esmeraban en la calidad de la ropa de los sirvientes, pero no tanto como para no hacerle honor a quien la portaba.

A la luz de la Luna, Thyia parecía una estrella recién robada del cielo, una escultura digna de mirar, una cervatilla tímida que guardaba en su interior la fogocidad de los leones. 'Hermosa, definitivamente hermosa' -le dije con plena convicción, con la doble finalidad de hacerle justicia a su belleza y ayudarla a ponerse a tono con la situación.


Última edición por Linys Daer el Miér Ago 03, 2016 3:54 am, editado 1 vez
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Thyia Stark el Mar Ago 02, 2016 8:59 pm

Adiós a la idea de explorar el camino que había recorrido hasta los aposentos del dorniense, se quedaría con ellos y pese a que podía negarse y volver a la cocina, no lo hizo; entre la pareja a la que había interrumpido había un magnetismo que la atraía como si no tuviera voluntad para decidir, tal vez era el contraste de rasgos que quiso ver mezclándose en la seda en un deleite visual o era la fogosidad que lograba impregnar el lugar, no lo preguntaría, simplemente lo averiguaría al lado de ambos
 
Muy dentro de ella, tenía debilidad por los hombres viriles que dejaban ver su masculinidad tal como era, entre rudeza, deseo y fuerza propia de ellos y eso encontró en la mirada del hombre que parecía luchar con su ser para aplacar la lujuria por voluntad propia a la espera de un placer prometido y fue a él a quien le dedicó una sonrisa cómplice, porque si su señor necesitaba "ayuda" ¿quién era ella para no brindársela?
Se acercó a la mujer detallándola entera como si pudiese verle bajo el vestido, era hermosa y pese a que jamás le había atraído otra mujer, ella logró hacerlo de tal forma con su dulce voz que incluso se sintió tímida al acercarse para aflojarle el vestido mientras humedecía sus labios inconscientemente al rozar la suave piel de la mujer que jugaba a tentar al hombre al no dejar caer el vestido, torturando a su vez a Thyia que comenzaba a sentir la necesidad de ver su cuerpo iluminado por la luz de la noche entre velas y sedas- esta lista mi Señor- le anunció susurrando para darle a él el derecho de desnudarla
 
Pero antes que el dorniense pudiera marcar territorio y posesionarse de la dama, esta giró hacia Thyia que sintió como en su vientre despertó el deseo de solo sentir su cercanía y oír las palabras que salían de sus llamativos labios; tragó con dificultad y empuñó las manos a sus costados ansiado su roce y olvidándose por completo del caballero que las contemplaba, retuvo la respiración y se dejó llevar por la caricia de la mujer que la redujo a cerrar los ojos ante su tacto y suspirar cuando la sintió por su cuello, abrió los ojos al escucharla y con la vista fija en el hombre le afirmó a la mujer, incluso sin haberle entendido sus palabras diría que sí, diría que sí a cada pregunta y después descubriría en qué consistía; su mente se sentía aturdida y su garganta comenzaba a pedir a gritos una gota de vino o algo que aplacara su sed irracional, como para preocuparse por entender el idioma que le era ajeno. Debía apartarse advertía su mente, pero el cuerpo no estaba interesado en escuchar, no cuando sus manos aun le torturaban desnudándola con lentitud hasta hacerla arder de rubor al sentir la caricia del viento sobre su piel por no llevar nada puesto, fue instinto que se cubriera los pechos con sus propios brazos y deseo que se escapara de sus labios una sonrisa lívida a la vez que buscaba refugio en la dama acercándose hasta no dejar distancia entre ellas
 
La mística mujer que lograba reducir el mundo a su presencia tuvo que ver como Thyia apartaba la atención de ella para fijarse de nuevo en el noble y extenderle la mano para que se uniera al sutil juego que recién empezaba- mi Señor, su dama espera- le recordó volviendo a ella- llámale- le pidió con voz dulce sobre sus labios rozándolos al hablar, a la vez, respiraba pausadamente grabándose en su memoria el embriagante aroma de la mujer a la que le acariciaba el abdomen por encima del vestido necesitada verdaderamente de la presencia del hombre y su tacto firme como solo un hombre sabía tocar para hacerle perder la vergüenza que aún se divisaba en sus pómulos, pero sobretodo cumplir el deseo de sentirles a ambos, antojo que tenía desde que el hombre le pidió acercarse
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Miér Ago 03, 2016 1:04 am

Al principio tenía sus dudas en cómo aceptaría Linys a la doncella, después de todo no habían hablado de ese tema. Lo único era el argumento que esgrimía sobre lo libre que era Braavos. Si tan libre era, como decía, de prejuicios, seguro que no le desagradaría que la muchacha se uniera aquella noche. La duda duró apenas unos instantes. Hasta que la bravoosi le habló dando a entender que la idea le gustaba tanto como a Quentyn.

Aceptó el comentario de Linys con total naturalidad porque no había nada que replicar. La precisión y agilidad de las manos femeninas no tienen rival frente a los toscos y brutos movimientos de cualquier hombre, en especial los de Quentyn que no destacaba por su delicadeza.

La dama desconocida se acercó obediente y tímida a su improvisada amante para atender la petición del dorniense que sonrió complacido. Siempre le había gustado llevar el rol dominante, era parte de su naturaleza y, si bien al principio la joven actuaba con vergüenza, poco a poco cogió confianza desvistiendo con decisión a Linys para deleite del Allyrion. Sin duda ambas sabían como tratarle. Pero si algo es demasiado bueno para ser cierto, es que no lo es. Y por orden de la bravoosi se detuvo ocultando la mejor parte, con el único fin de provocar aún más al Lord, si es que eso era posible.

La joven quedó desnuda en cuanto se aproximó demasiado a las peligrosas manos de Linys regalándole un espectáculo soberbio a Quentyn que siguió recortando distancias con ambas aunque, ante tal panorama merecía ser disfrutado poco a poco desde la distancia. Su hombría no dejaba lugar a dudas. Estaba sediento de ambas, pero cada cosa llegaba a su momento.

.- Lo sois sin duda. Debo ser el hombre más afortunado de todo Desembarco.

Llegó hasta ellas para no hacerlas esperar más, con una copa de vino en cada mano y las tendió a Thyia para que las sostuviera y así inutilizar sus brazos, así no podría taparse. Y entonces comenzó a morder su hombro suavemente hasta alcanzar su cuello y saborear su piel. Respiró hondo captando cada matiz de su aroma. Olía a harina, leche incluso al propio vino que sin duda le había manchado al servir las copas. Olores comunes que si bien, aquella noche se le antojaban terriblemente apetecibles. Entonces se detuvo. Quería terminar lo que Thyia había empezado, no podía aguardar más para disfrutar de la compañía de Linys en plena desnudez, ni si quiera la luna querría privarse de acariciar cada poro de esa piel. Mantener ese vestido debía ser pecado.

.-  Demasiado calor, demasiada tela…

Dijo agarrando lo que quedaba de vestido con los ojos clavados en sus profundos iris verdes disfrutando de lo que en aquel momento hacía. Lo ejecutó con parsimonia, no tenían prisa a pesar de la urgencia en su pecho y su entrepierna, pero no quería perder detalle de cada parte de su cuerpo que liberaba de aquella prisión de tela. Tragó saliva cuando descubrió su pecho y su bajovientre, prácticamente se le hacía al boca agua y no podía esperar más.

Cogió a Thyia de una muñeca y a Linys de la mano y las guió hasta un lecho lleno de almohadones que prometían ser cómodos. Era suficientemente grande como para albergarlos a los tres sin problemas y cogiendo las copas de vino y depositándolas en una mesilla al lado, empujó suavemente a ambas para que se dejasen caer sobre la seda. La sonrisa había desaparecido, quizá por la mezcla de sentimientos en su pecho, pero estaba claro que en aquel momento era feliz.

Alzó primero uno y comenzó a derramar su contenido en el busto de Thyia sin detenerse hasta terminar de bañar a Linys en el líquido borgoña, mancillando aquellas pieles perfectas.

.-Esta es la mejor forma de beber el vino.

Y empezó la dulce tarea de lamer cada gota que había derramado. Poco a poco, saboreando cada una de ellas, poniendo especial atención en el escote de una para luego mordisquear levemente el pezón de la otra. Sus manos, mientras tanto no podían quedarse quietas y exploraban los cuerpos femeninos con su tacto rugoso, unas carias “sutiles” pero que parecían carentes de delicadeza por lo áspero de las mismas.

Si los cielos que decían los sacerdotes realmente existían, debían ser algo parecido a aquello. Su corazón iba a estallar a ese ritmo de pulsaciones, pero ¡Qué muerte más placentera sería!
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Miér Ago 03, 2016 6:57 am

Poco a poco mis manos habían ido desnudando a la jovencita que, cual cervatilla escurridiza y tímida, se había ido sonrojando a medida que la ropa que la cubría disminuía y su desnudez aumentaba.

Sonreí ante sus palabras cuando invitó a 'su señor' a acercarse y me pidió que lo llame. '¿Llamarlo?, nooo' -pensé, más que segura de que él ya vendría solo. La vi cubrir sus pechos con púdica vergüenza y acercarse más a mi cuerpo como buscando refugio, pero -al margen de lo que la mente de mi cervatilla pensara- era evidente que su cuerpo sabía qué se esperaba de él... y eso se notó cuando desde el resguardo de mi proximidad, casi encima de mis labios, invitó al hombre a acercarse.

Al igual que el dorniense sabía ser hipnótico y persuasivo, también con el tiempo y la experiencia yo había logrado aprender el arte de captar la voluntad de la gente: la niña había cerrado los ojos con la primera caricia, pero luego los había abierto y jugaba pasándolos entre los ojos del hombre y los míos, como si -entendiese o no mis palabras- deseara ser parte y deseara vernos juntos. El ritmo de la respiración de la muchacha había ido aumento, lo mismo que el calor desprendido por su cuerpo a pesar de la suave brisa fresca que entraba por la ventana.

Por la forma de actuar hasta allí del Lord de Bondadivina, resultaba evidente que le gustaba tener el rol dominante, con lo cual decidí dejarlo jugar a serlo... al menos por ahora. Ya la forma en que me había besado al inicio daba cuenta de cuánto le gustaba sentirse poderoso, así que lo dejaría creer que lo era; después de todo, toda ramera que se precie de ser de buena calidad sabía que lo principal era ajustar las riendas al deseo del ritmo que le gustase cabalgar al jinete.

Los ojos del hombre brillaron entre excitados y divertidos al ver la bella imagen de la muchacha desnuda y sus palabras reafirmaron las mías con igual seguridad: yo había cazado al cazador y, entre ambos, habíamos capturado otra presa.

El dorniense le dio las copas que traía a Thyia, liberando así sus pechos de la presa de sus manos, mientras con su boca saboreaba la piel del cuello de la joven desde atrás de su espalda y se embriagaba con el cotidiano aroma a vino, a pan caliente y a miel. La muchacha era como una gran galleta puesta a disposición para ser comida por ambos, un bocadillo caído el cielo especialmente para la ocasión. De haber podido pensar de antemano a quién hubiese preferido que el destino nos trajera esa noche, no habría encontrado elección mejor. Al ver que sus dedos estaban atareados en la misión de sostener las bebidas y su cuerpo aún pegado al mío, que comencé a acariciarle con las yemas de los míos los bordes de sus curvaturas muy suavemente, desde la cintura hacia arriba, hasta rozar ligeramente el borde de sus senos desde abajo, y luego hacía el mismo camino en dirección opuesta, en tanto mi rostro -aún próximo al suyo- se rozaba suavemente captando los sutiles cambios en su piel y su respiración; su aliento fresco me mezclaba por momentos con el mío, en un canto sin palabras que buscaba unir el aire de ambas, mientras nuestros labios de vez en cuando se rozaban en una caricia parecida a un leve beso que no llegaba a ser, sutil como el vuelo de una mariposa, o el roce del pétalo de una flor.

Por un momento pensé que el hombre iba a captar la boca de la joven o la mía desde la posición en la que estaba, para cerrar así la trampa que habíamos armado; sin embargo no sólo no lo hizo sino que separó su cuerpo del cuerpo de Thyia para venir a mi a fin de terminar lo que la cierva había comenzado.

Sus manos cogieron los bordes de mi vestido desabotonado desde la espalda y fueron tirando suave y lento de la tela hacia adelante primero y hacia abajo después para hacer que la tela se apartara de mi mientras su boca justificaba sus actos argumentando que hacía calor: mis mismas palabras usadas ahora en mi contra. Lo dejé hacer sin apartar mi mirada de la suya, sintiendo la sensual aspereza de sus masculinas manos y tratando de captar los cambios en su rostro a medida que mi piel iba quedando descubierta a fin de ver cuán grato era a sus ojos el relieve de mi cuerpo. La tensión en los músculos de su cara, la intensidad en su mirada, el sudor que poco a poco comenzaba a asomarse por su piel, la erección en sus pantalones y el notorio esfuerzo que estaba haciendo por controlarse: todo pareció dar cuenta de que el espectáculo era de su agrado, más aún cuando mis pechos quedaron expuestos a la claridad que la Luna brindaba.

Una vez hubo terminado de liberarme de la prisión de la tela, nos cogió a cada una de la mano y nos llevó hasta la cama, para luego bañarnos en vino y comenzar a devorar nuestros cuerpos con su boca y sus manos. Sus labios y su lengua se sentían calientes y húmedos sobre la piel y sus manos -hambrientas de recorrernos- inquietas e curiosas por develar los secretos nuestras superficies.

Sin embargo, la balanza de repente parecía demasiado desnivelada a su favor, con lo cual decidí ajustar ligeramente el paso que llevábamos y, mientras su boca apresaba los pezones de la muchacha, la mía comenzó a recorrer su cuello y mis manos fueron quitándole una a una las prendas que cubrían su torso a fin dejar a la vista -para regocijo de ambas- sus músculos potentes cubiertos por aquella piel dorada.

'Si él puede jugar, nosotras también' -pensé y, cuando le llegó el turno a mis pezones, mis manos, mis manos comenzaron a aflojar las ataduras de sus pantalones y las yemas de mis dedos se asomaron a jugar con la piel caliente de su erección que, sin quedar expuesta, se podía percibir por debajo de la tela.
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Mensaje por Thyia Stark el Jue Ago 04, 2016 8:03 pm

Le extrañó que el hombre le entregará las copas pero las recibió rompiendo por un momento el hechizo en que al parecer se había perdido, pero antes que pudiera razonar los besos y el aliento tibio del dorniense chocando contra su piel logró estremecerla en cuanto mordió su hombro dejando escapar de sus labios un suave quejido que fue aplacado por los besos que le dio en el cuello, apretó las copas con fuerza ladeando la cabeza hacia el lado contrario para descubrir la zona para él, mientras se forzaba por no dejar caer las copas. Supo que el control de su cuerpo lo tenía Lord Allyrion cuando sus caderas se frotaron sobre él como respuesta a los besos que le aceleraban la respiración, pero nada pudo gustarle más, o sí, la mirada de la dama fija en ellos la tentaban a soltar las copas y suspirar sobre sus labios mientras enredaba sus dedos en su sedosa cabellera, pero no lo hacía
 
Acabarían con ella, lo supo cuando se vio prisionera de dos cuerpos e indefensa por dos copas que le restringían el tocar a Linys que la provocaba a un beso con sus roces sutiles y delicados, no lo creía posible pero así era, sus labios que se negaban a interactuar del todo con ella, le tentaban más de lo que lograban las caricias de ambos, las unas tan firmes y posesivas la hacían sentir deseosa de ser su de propiedad y las otras tan delicadas le causaban un cosquilleo placentero que se extendía por su abdomen, sus diestros amantes eran una mezcla de placer que le resultaba nueva, tanto que su cuerpo colapsaba por momentos sin saber cómo reaccionar al juego y todo quedaba reducido a jadeos gustosos que quedaban en secreto entre los labios de Linys y los suyos.
 
Por momentos sus brazos urgidos de ser libres y acariciar los dos cuerpos, le hacían tener espasmos que derramaban pequeñas dosis de vino como señal de protesta, su mente daba la orden desesperada de dejar caer las copas y permitirle a sus dedos acariciar el cuerpo de seda que tenía la mujer de la que desconocía el nombre y de oro macizo que se escondía bajo las ropas del Lord que cruelmente le había entregado las copas, pero no lo hacía, obedecería cada orden sospechando que moriría de placer en esa habitación y en ese preciso instante no podía pedir más, o tal vez sí, un respiro para no morir realmente y este llegó cuando las ropas de la dama volvieron a ser un estorbo; sonrió con descaró y mordiendo sutilmente sus labios delató su deseo de verla desnuda y le dejó paso a su señor
 
Abrazó a Quentyn por la espalda para acompañarles sin interrumpirles, como haría la música de fondo en una velada y mientras él desvestía a su dama, Thyia le acarició el dorso deteniéndose a solo centímetros de su entrepierna para volver a ascender, a la vez le hacía un camino de besos por el cuello deseosa de descubrir la piel que se ocultaba bajo la molesta y ligera ropa del hombre; era un gran ángulo, tenía al Lord a su alcance pudiendo sentirle para impregnarse de su aroma intenso a esencias, mar e incienso, todo en él representaba Dorne, era casi como si fuera parte de la decoración, una majestuosa estatua que hubiese cobrado vida y estuviera hambrienta de deseo, que ellas saciarían y como si fuera poco desde donde estaba contemplaría el primer plano de la desnudez de Linys cuando esta ocurriera y ahí estaba, despojada de su prenda por las fogosas y agiles manos del hombre de oro al que le mordía suavemente el lóbulo de su oreja, fue a él a quien le regalo el suspiro que brotaron de sus labios cuando la dama quedó desnuda ante ellos
 
Ante la desnudez de la mujer volvió la hipnosis que causaban el cuerpo y las vibras de ambos que parecía casi enigmática y planificada por alguien o algo e intercalando mirada entre ambos se relamió los labios dejándose guiar por el agarre del Allyrion cuya expresión incitaba al pecado como si por él se hubiese creado esa palabra sabiendo lo tentador que podía ser acercársele y dejándose caer sobre los almohadones soltó una risita que camuflaba un mar de emociones que oscilaban entre deseo, expectativa y nervios, nervios que llevaron a tocar por primera vez la piel de Linys en cuanto esta cayó a su lado, le acarició el pecho y besó con lentitud los pocos segundos que la tuvo a su alcance, para después apretarse los pechos para retener el vino entre ellos y dejar paso solo de un hilo de vino que se fugó por su abdomen ofreciéndole así el líquido retenido para que lo bebiera directamente arrancándole suspiros apenas audibles al sentir la caricia de su barba tan suave que compensaba la fiereza con que sus manos la tocaba a la vez que a Linys, era como si Quentyn hubiese nacido para el arte del sexo, se le daba tan natural que los labios Thyia comenzaron a ansiar un beso de sus labios, pero para deleite de ambas, la dama comenzó a despojar de ropa al lord y antes que pudiera oponerse y retomar su rol dominante casi en confidencialidad con Linys aprisionó el rostro del dorniense contra su pecho dejando escapar de sus labios los jadeos que intentaba retener para demorar más el placer de la situación pero el desnudar al hombre lo valía
 
Le dejaría a Linys el derecho de desvestirle, eran ellos dos en un comienzo después de todo y mientras la ojiverde tocaba por encima de la tela al dorniense, Thyia se deleitó con el dorso del hombre deslizando sus manos por los costados del mismo deseosa porque la dama no tardara tanto, pero mientras ella se decidía en complacerlas, para Thyia no existiría otra cosa que no fuera besar cada parte sin prenda de Quentyn y por momentos incluir las uñas en las caricias que le hacía por esa misma piel que parecía de oro- mi Señor sabe tan bien- le admitió besando su cuello antes de desender hacia su clavicula
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Mensaje por Quentyn Allyrion el Vie Ago 05, 2016 12:29 am

Cuan dulce era el vino bebido sobre aquellos cuerpos, la doncella parecía disfrutarlo de sobremanera e incluso improvisó una copa con el escote de su pecho para que no se perdiera el líquido carmesí. En cuanto rozó su aureola, esta se endureció por el contacto de la lengua y tuvo que morderlo levemente. Después había regresado al impoluto cuerpo de Linys mientras la doncella besaba su espalda y su cuello regalándole de vez en cuando algún jadeo que le animaba a continuar con aquello. Se sentía en una especie de nube, como si en realidad todo aquello no estuviera sucediendo y el placer fuera fruto de su imaginación, y apenas había comenzado.

Tener a ambas mujeres sobre su lecho, dispuestas a entregarse al placer más instintivo y animal que podía imaginarse parecía un regalo de los dioses. Aquella era la naturaleza de Quentyn y parecía serlo de aquellas dos almas que se había encontrado en la basta Desembarco. Sintió el escozor de unas uñas marcando el recorrido de su espalda al mezclarse con su propio sudor. Y no era doloroso en absoluto, una muestra de pasión desbocada jamás lo era.

Pero aquellas dos mujeres, en especial Linys se afanaban en bajarle de su nube cada vez que más lo disfrutaba. Era parte del juego, a pesar de que apenas había saboreado sus cuerpos. Ella le detuvo comenzando a desvestirle. Tampoco era un cambio traumático, toda aquella ropa le sobraba desde varios minutos atrás. Las manos de Thyia recorrían su torso mientras la bravoosi comenzó a acariciar su miembro por encima de la tela. Pero no terminaba de destaparlo, al parecer prefería llevar a Quentyn a la locura antes de concederle el siguiente deseo.

Pero entre los besos de una y los roces de la otra, no tardó en cansarse de aguardar el contacto real. Y cogió entonces la mano de Linys, la que lo torturaba y la introdujo en su pantalón para que finalmente agarrase su miembro. Necesitaba sentir aquellos dedos largos y suaves rodear cada centímetro de él y comenzar con aquel dulce movimiento. Los jadeos del Allyrion no tardaron en aflorar pero rápidamente fueron acallados para torcer el rostro y besar a Thyia. Morder su boca le evocaba sabores distintos que probar la de Linys. Era curioso lo distinto de ambos besos, a pesar de entregarse con la misma pasión. Una de sus manos comenzó a acariciar su pecho. Pero la otra, torpe pues sus ojos estaban clavados en los de Thyia, buscaba ciegamente la entrepierna de Linys. Palpando su vientre y descendiendo por el fino bello que cubría su sexo hasta alcanzarlo.  Sus dedos se amoldaron a él y, sin llegar a introducirse en ella, comenzó a acariciarlo, notando su calor y humedad que parecían gritarle que la poseyera ya mismo. Pero en el fondo no quería, no todavía, tenía demasiado que no podía obviarse antes de hacerlas suyas.

.- Mantenme el ritmo.

Parecía una orden pero era casi una súplica. Pues la mano de Linys le estaba arrancando auténticos gemidos y quería que siguiera el mismo ritmo que Quentyn con la propia, igualando el placer de ambos.

.- No me digáis eso que vais a acabar demasiado pronto con lo poco que me queda de cordura. No quiero perder el control todavía.

No se refería a él control sobre ellas, de hecho estaban haciendo lo que querían. Se estaba refiriendo al control sobre sí mismo, a seguir siendo dueño de sus movimientos y sus impulsos y no al revés, que sin duda es como acabaría a lo largo de aquella noche. La mano que recorría a Thyia se detuvo cuando llegó a su mentón acariciando su labio inferior, aquel que había captado morderse a la doncella instantes antes, e introdujo el dedo gordo en su boca palpando su lengua. Aquella lengua que podía proporcionarle tanto placer cuyo tacto ya habían probado su cuello y oreja. Le resultaba casi imposible no desear aquella boca recorriendo su miembro, pero la mano de Linys en el mismo le impedía pensar nada con claridad.

¿Cuánto tiempo de aquella dulce tortura tendría que aguantar para poder morder sus sexos? ¿Cuánto para dejar de lado los juegos y embestirlas con esa fiereza que iba ganando terreno en su pecho? ¿Se dejarían hacer todo lo que Quentyn ansiaba? ¿Serían capaces de disfrutar de aquello sin prejuicios? Demasiadas preguntas cuya respuesta se moría de ganas de averiguar.

Si una idea, sólo una estaba clara en la mente del dorniense en aquel momento, era que los siete sabían que si alguien entraba a interrumpirles, lo mataría ahí mismo. Aunque fuera el mismísimo rey en persona.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Miér Ago 10, 2016 11:04 am

Los besos y caricias de la muchacha sobre mi piel durante el breve momento que estuvo a su alcance se habían sentido como los labios de una cervatilla al beber el agua en el río: suaves, delicados, como la alas de la mariposa y al mismo tiempo como lava ardiente. Si bien al comienzo parecía haberse resistido al contacto conmigo, con cada minuto parecía mejor dispuesta a entregarse a ambos por igual, como si mi desnudez la excitara tanto como las caricias del hombre.

Logré descubrir el torso del dorniense mientras la meeriense lo entretenía con besos y caricias y mi boca se deslizaba por su piel de arena dorada; luego comencé a jugar con su miembro con mis manos por encima de la ropa, tratando de provocarlo para que deseara más. Sin embargo, pronto el hombre se hartó de ello y condujo mis manos por debajo de esta para que convirtiera el sutil contacto en algo más, así que -fiel a la idea de satisfacer sus deseos- comencé a deslizar mis manos arriba y abajo, primero suave, después aumentando el ritmo hasta que empezó a gemir. No quería que acabara rápido pues todavía faltaban muchas pasos por cumplir, pero quería llevarlo hasta el borde, hasta que rogara... o hasta que se decidiera a llegar más allá. Varias ideas habían surgido en mi mente sobre qué podría hacer luego: ¿sería mi boca o la suya la que continuara el ritual? ¿o tal vez obligaría a la muchacha?, mas decidí esperar a fin de brindarle la posibilidad de ser él quien eligiera, después de todo, ambos sabíamos que parte de complacerlo implicaría dejarlo dominar.

El hombre besaba a la muchacha con pasión y anhelo: era evidente que la piel de la joven lo hacía enardecerse tanto como el contacto de mis manos. De pronto, una de suyas fue recorriendo a tientas mi cuerpo hasta llegar a mi entrepierna y comenzar a acariciarme buscando vengarse -en parte- de la tortura que mis manos estaban provocándole. Una vez más, mis propios gestos empleados en mi contra.

Gemí presa de las caricias de sus dedos, del calor iban provocando en mi cuerpo, de las sucesivas descargas eléctricas que me surcaban. Gemí sin poder contenerme, sin querer hacerlo, mientras mis manos atrapaban su sexo y trataban de seguir la rítmica danza que él estaba marcando y, casi sin desearlo, moví mi cuerpo en sincronía con su contacto a fin de intensificar lo que de por sí ya era bastante intenso.

Justo cuando iba a liberar una de mis manos presa del deseo de aferrarme a su cuerpo, de arañar su espalda, de enredar mis dedos en sus cabellos y atraer su boca para satisfacer mi anhelo de sentir aunque sea su lengua entrando en mi, me ordenó que mantuviera el ritmo, así que me contuve y ajusté mis movimientos aún más a los suyos, y sentí la humedad de su cuerpo en clara sintonía con la de mi sexo.

Y me sentí arder, con mi cuerpo en franca rebeldía ante mi deseo de contenerme. La piel suave de la muchacha manchada de vino tampoco contribuía a calmarme: mi boca se moría por acariciar su pechos, por besar sus pezones firmes por el contacto del hombre, por deslizar mi lengua por su cuello o atrapar sus labios. Retenida como estaba por la danza con el hombre, no importaba si me quemaba de gozo o de deseo por conquistar la boca de cualquiera de los dos, sólo podía gemir por la acción de sus dedos y esperar hasta que él me ordenase detenerme o se dignase a brindarme -aunque fuera por un momento- el placer de sus labios.

Luego, escuché sus palabras como respuesta a las dichas por la joven y sonreí consciente de que una vez más el cazador estaba siendo cazado; si él estaba por perder el control, era claro que le estaba a punto de ganar...

No importaba lo que me pidiera: se había ganado el derecho a que no me negase a nada, el dorniense había movido sus piezas de forma tal que había demostrado saber jugar.
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Thyia Stark el Jue Ago 11, 2016 5:46 am

Sonrió complacida con lo que la dama le hacía al noble y se deleitó al oírle jadear con fiereza logrando con ese simple sonido que Thyia se relamiera los labios necesitada de acariciar cada parte del cuerpo del dorniense hasta recorrer cada musculo tenso y tonificado que tuviera el hombre, tal vez fue por el deseo de oírle o el ver a la hermosa Linys tocar a Quentyn sin recato alguno lo que la excitó tanto como sentirse estremecer cuando los labios del hombre buscaron los suyos, le besó, le besó con fiereza enredando una de sus mano en el cabello del hombre halando hacia ella y la otra la deslizó suavemente apenas tocándole por la espalda; sedería al juego del Allyrion, aceptaría cada condición suya si eso incluía tenerle

Cruelmente cuando la intensidad se había aplacado y beso se había vuelto apasionado y menos fiero, le sintió en su busto, entreabrió los ojos para encontrarse con su imagen y con descaro le pasó la lengua por los labios tras dejar escapar un suspiro que volvía a despertar en ella la intensidad para rozar con los dientes el labio inferior del hombre antes de descender por la barbilla del hombre dándole la libertad para que le hablara a Linys, pero para su diversión, Quentyn volvió a hablar en suplica por no torturarle así y sus palabras logrando tentar a Thyia, deseosa de ver al hombre enloquecer de lujuria, dejó escapar una risita culpable antes de volver a besarle- piérdala mi señor, pierda toda cordura y prenda- le pidió entre besos a la vez que una de sus manos se deslizaba por el dorso del hombre dejando escapar un suspiro al sentir su abdomen y la constante caricia que le hacía el dorniense- ¿Qué puede perder?- le insistió con voz suave y volvió a besarle dejándole sobre los labios el último suspiro que le arrancó antes de detenerse en su mentón

Lo miró y le encantó su mirada lívida fija en ella, bajó la mirada lentamente deleitándose con el cuerpo que tenía a su alcance y fue en ese momento que sintió el roce sobre sus labios, cerró los ojos gustosa de la caricia y por instinto besó su pulgar cuando lo sintió por la mitad de su boca, tal como si quisiera lo mismo que deseó Quentyn abarcó en su boca el dedo del hombre y lo relamió de punta a punta para volverlo a liberar presionando sobre el dedo los dientes antes de volver a metérselo a la boca y como si fuera el mejor dulce de la vida lo rodeó con la lengua sosteniendo la mirada turquesa en él hasta que el cuerpo le pidió sentirle, pero aun no era tiempo, terminaría ocurriendo pero aun no, salivó el dedo del hombre y con cuidado deleitándose a sí misma se acarició con cuidado descendiendo hasta su entrepierna en la que introdujo su propio índice y corazón para llevar un ritmo lento y placentero, pues el cuerpo le pedía ir más rápido pero no quería, iba al mismo ritmo en que lamía al hombre para dejar escapar gemidos buscando la mirada del dorniense en todo momento, fue una tortura necesaria pero más temprano que tarde el espasmo que tibió su espalda fue demasiado, no podía más, quería más del Allyrion

Le rodeó con los brazos por la cintura y se frotó en él dejando por unos segundos su lengua quieta para dejar escapar un “mmm” apenas audible por la deliciosa sensación que le causaba el roce en el hombre de arena, mordisqueó suavemente su dedo anhelando ser suya y compartir caricias con Linys que entonaba para ella una melodía de gemidos que la incitaban a besar sus pechos, no podía tenía ante ella a un hombre que quería tener y sentir con todo su ser dentro suyo, pero si podría al menos acariciar sus bien formados senos, tragó con dificultad y relamió al hombre mientras acercaba la mano al dorso de la dama, tocó su vientre bajo y la encantó sentir esa piel suave como la crema y ascendió hasta dar con su busto, ¿Qué hacer? ¿A cuál escoger? Por ella fuera a ambos, pero que no la hicieran esperar más, liberó el dedo del hombre y volvió a besarle para calmar el deseo por la mujer, pero lo que Linys despertaba en ella no se aplacaría hasta que lo cumpliera. Rompió el beso con el lord y volvió a pasarse la lengua por los labios cuando se recostó lentamente al lado de Linys, le besó el hombro y “caminó” con sus dedos por el abdomen de la dama hasta uno de sus senos que estrechó frotando repetidas veces su pezón, ¿Cuánto más tendría que esperar? Comenzaba a clamar su mente por un roce real y su mente con el poco raciocinio que le quedaba supo que hacer- sigue haciendo lo tuyo- le susurró al oído a la dama tan bajito que Quentyn no pudiera oírle; si Linys estaba en el falo del hombre, ahí había espacio para ella también, paseó la mano por todo el vientre de la dama hasta donde se juntaba la piel con la del dorniense y dedicándole una mirada lujuriosa ascendió por el muslo del hombre hasta tomar con cuidado los dos bultos del hombre que del mero tacto le arrancó jadeos que silenció en los labios de Linys el deseo de besar su busto tendría que esperar, necesitaba saciar la sed que le producía compartir un hombre con ella, jugueteó con la lengua de la mujer y a posta las caricias que le propiciaba al lord eran lentas y suaves, siendo todo lo contrario a las de Linys que iban al ritmo que él le marcaba desde hace unos instantes
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Quentyn Allyrion el Lun Ago 15, 2016 1:16 pm

Aquellas manos rodeaban su miembros ávidas de darle placer. Esos largos dedos de tacto suave resultaban placenteramente dolorosos al ascender y descender al mismo ritmo que imponía Quentyn, era complicado llevarlo, porque si por él fuera, ya se habría derramado sobre ellas. Pero la vida es cabalgar contradicciones. Quería terminar, pero a la vez quería disfrutar de cada centímetro de sus cuerpos, por lo que reprimía ese orgasmo que se afanaba con tentarle y disfrutaba de las atenciones que le propiciaban.

El calor del sexo palpitante de Linys se le antojaba evocador. Quería sentirlo, lo ansiaba más que a nada en aquel preciso momento. Sus dedos cubiertos por la humedad de la bravoosi se movían explorando su interior tratando de arrancar los gemidos que ella le arrancaba a él. Los besos y la boca de Thyia se mezclaban con los jadeos de una y otra en una banda sonora fatal para cualquier hombre. Como si fuera agua en mitad del desierto el Allyrion trataba de saciarse con aquella música, de captar cada nota en sus gargantas, cada bufido, tratando de retenerlo por siempre en su oído.

Thyia decidió que era momento de ayudar a Linys con su empeño y eso ya fue demasiado para el dorniense que cesó los movimientos de su mano temporalmente. Tiró de Linys cogiendo la mano que aprisionaba su propio sexo y llevándola al de Thyia que se tocaba rozándose con ambos. Incitando a que la Bravoosi masturbase a la joven de origen desconocido para Quentyn.

.- No pares, no queremos decepcionar a nuestra invitada…

Susurró al oído a Linys antes de descender lamiendo su piel alternando leves mordiscos hasta llegar a su ombligo. Entonces se detuvo mirando un segundo sus ojos en una promesa silenciosa de lo que se avecinaba. Quentyn continuó con besos hasta llegar a su sexo, húmedo y templado tras el trato que su mano le había profesado instantes antes, y comenzó a lamerlo. Primero con leves roces alrededor, sin mayor trascendencia, tratando de llevar a la joven a algún tipo de anhelo delirante como disfrutando de lo que va a suceder y todavía no sucede. Después mordisqueó muy levemente su clítoris antes de entrar en ella con la lengua, cambiando a cada tanto con leves mordiscos y soplidos. El sabor dulzón de su sexo se le antojaba mejor que el vino de instantes atrás.

Pero para Quentyn no era suficiente, nunca lo era. Con una de sus manos, agarró la cabellera de Thyia llevándola hasta su miembro, indicándole que quería sentir su boca recorrerlo, aprisionarlo y lamerlo.

.- Hazme perderla.

Lamió su propia mano un segundo antes de volver a la entrepierna de Linys y ayudando a esta a atender el bajovientre de Thyia se dejó llevar con el rostro en la intimidad de la Bravoosi y su mano jugando a tentar y disfrutar en la de la meerense. Sus ojos las devoraban viendo cómo se daban placer la una a la otra. Como sus manos se encontraban recorriendo sus pechos y acariciando al dorniense. Era poesía hecha carne, una escena propia de los mismísimos dioses.
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Quentyn Allyrion
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

Mensaje por Linys Daer el Mar Ago 16, 2016 7:21 pm

Tal como había predicho al inicio de la noche cuando entráramos en el cuarto, el hombre había resultado ser todo lo que se esperaba de él: ávido amante, sensual e imaginativo.

Sus manos hurgaban mi interior tratando de encontrar el punto exacto para hacer que cruzara los límites, que me desbordara, que la humedad de mi cuerpo se tradujera en fuego que me quemara y río que bañara sus dedos. La intensa tortura de sus movimientos finalmente estaba consiguiendo su cometido. Pero no me dejé ir, sino que mantuve el ritmo de mis manos aún con todo el esfuerzo que eso suponía teniendo en cuenta que cada fibra de mi cuerpo parecía exigirme que devorase su boca y lo obligase a hacerme suya de una vez.

Sentí los dedos de la muchacha en mi piel y suaves descargas parecían acompañar cada tramo que recorrían. Mi cuerpo reaccionaba a su contacto como si se trataran de pequeños rayos cayendo en el mar en una noche de tormenta, absorbiendo las sensaciones y multiplicándolas.

Por un momento pensé que el dorniense iba a apiadarse de mi y entregarme sus labios, pero en lugar de eso llevó mi mano al sexo de la muchacha exigiéndome ahora que replicase en ella la misma dulce tortura a la que él estaba sometiéndome. Su boca fue descendiendo por mi piel como si se tratara de lava incandescente que fuera incendiando palmo a palmo cada lugar por donde pasara hasta alcanzar el sitio donde sus dedos se movían intensamente y sus ojos brillaron -traviesos y decididos- en la promesa de lo que iba a venir después... Y fue su lengua la que finalmente desató el infierno y sus labios los que continuaron con el ritual, y su accionar el que hizo que mi ser entero se estremeciera ante la certeza de que si el paraíso que prometían los sacerdotes ponientis existía, seguramente sería algo próximo a esto.

Un grito leve, algo más que un gemido, se escapó de mi garganta como producto de lo que el hombre estaba haciendo conmigo, pero pronto fue acallado por los labios de la muchacha que llegaron justo para calmar el anhelo de los míos. Mi mano libre se enredó en los cabellos de la muchacha para obligarla a profundizar el beso y mi lengua bailó con la de ella y volví a gemir en su boca sin poder controlarme. Pero el contacto que rápido había comenzado igual de rápido fue terminado cuando el dorniense reclamó su derecho a las delicias de nuestra cervatilla invitándola a recorrer con sus labios aquello que momentos antes había estado entre mis manos.

Entonces, excitada, gimiente y sintiéndome a punto de explotar, dancé con mis dedos en el interior de la muchacha al ritmo que la boca del hombre marcaba en mi cuerpo, mientras mi otra mano arañaba su espalda y le exigía que no fuera a parar...

Muchos hombres habían pasado por mi cuerpo, pero pocas veces había valido tanto la pena dejarse cazar.
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Linys Daer
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Re: ¡Maldita polidipsia! (Privado Linys Daer y Thyia de Meereen) +18

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