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Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

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Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

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Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por Thyia Stark el Sáb Jul 16, 2016 6:41 am

Cuando su amo le dijo meses atrás que saldrían de Essos para ir a una ciudad blanca llamada Invernalia no lo creyó, le costó creer que existiera un lugar tan frio como el hielo y blanco como las nubes de Meereen, pero ahí estaba, frente a él, muriéndose de frio pese a tener el doble de su peso por las prendas que llevaba, no podía dejar de castañear con los dientes a espaldas de su amo mientras el caballo avanzaba por el frio lugar, atrás de ellos venían los otros esclavos en bestias iguales pero cargadas de mercancía que sería para las familias de ese extraño lugar, miró con atención todo a su alrededor temiendo que algo la observara bajo la capa blanca que llamaban nieve, pero no pudo divisar nada peligroso pese a que el sitio no dejaba de parecerle misterioso, algo ocultaba, porque aquello no era suelo, bajo la nieve estaba el suelo real y a su opinión nada obligara incluso al suelo a cubrirse era de fiar
Ya llevaban varios días de viaje a caballo cuando por fin lograron ver la que sería su morada, un castillo en todo el término de la palabra se alzaba frente a ella y lo único que pudo pensar fue que tuvieran algo tibio en que meterse, porque incluso con la ropa que usaba, su rostro seguía destapado y hace horas que había dejado de sentirlo, además, el viaje había sido demasiado largo, incluso siendo alguien que viajaba al lado de su amo desde que tenía memoria, se sentía agotada, ningún recorrido se había parecido a ese, cabalgaron hasta llegar al mar, embarcaron y por días lo único que pudo divisar fue agua y justo cuando creyó que habían llegado, supo que aquello era Desembarco del rey y de ahí cabalgarían hasta Invernalia, descendió del caballo ayudada por su amo que una vez la dejó en el suelo se giró a saludar a sus anfitriones y mientras él agradecía en el nuevo idioma que le había enseñado durante el viaje en barco, Thyia solo pudo envidiar a los ahí presentes, la gran mayoría eran hombres, por lo que usaban pantalones y no los molestos vestidos que igual dejaban sentir frio que tenía que usar ella, se frotó los brazos incapaz de dejar de tiritar mientras detallaba a los anfitriones, todos de pelo negro y pieles pálidas, pensó por un momento que estuvieran enfermos porque no era normal ese tono de piel, pero al parecer eran ellos los de piel bronceada por el sol la rareza del lugar, porque desde su llegada al norte, solo había visto gente pálida
Y entre ellos estaba un niño que al verle la hizo exhalar aliviada, ¡Al fin alguien más que no era un adulto! Fue lo primero que procesó, su gesto le hacía ver huraño pero no dejaba de ser otro niño, unos años mayor que ella, ¡pero niño a fin de cuentas! Alcanzó a sonreírle antes que su amo la llamara y le presentará al resto de anfitriones a quienes les dio un distraído asentamiento con la cabeza para emprender camino tras ellos recordando en su mente que ante ellos no podía decirle amo a su amo o podrían estar en problemas y tal vez fue por eso que nadie dijo nada solo se dejaron instalar en el castillo y despedirse hasta la cena, vaya lugar tan raro, demasiado frio afuera y excesivamente caluroso dentro de las habitaciones, en cuanto entró se sintió en casa, una cama tibia y cuando se metió bajo las cobijas se sofocó y prefirió el frio, salió del cuarto y sin nada que hacer hasta la hora de la cena, se dedicó a explorar el lugar hasta oír unos ruidos que siguió, llegó a una especie de plaza a lo lejos se oía como si alguien entrenara con espadas y en busca del sonido llegó al lugar donde guardaban las armas, estaba abierto así que entró y le llamó la atención una espada delgada que estaba al lado de otra ancha con la que se podría cortar incluso partes humanas, intentó tomarla y pesó demasiado por lo que la dejó ahí sacando de su lugar la de hoja fina- ¿Para qué espadas? Basta este frio para que la gente muera- le aseguró a la nada hasta ver por la hoja del arma el reflejo de alguien que la hizo girar alerta- niño- saludó apuntándole a la distancia con todo el valor que tuviera a sus 8 años completamente prevenida del desconocido, no atacaría si él no lo hacía y muy dentro de ella esperaba que no lo hiciera, porque no sabía absolutamente nada de manejo de armas, pero se defendería de ser necesario
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por The King in the North el Sáb Jul 16, 2016 7:48 pm

Era un día particularmente extraño en el Norte. El viento helado que soplaba con frecuencia sobre las tierras de hielo no corría con tanta determinación y sus trayectorias eran erráticas e inciertas, como si no supiese a dónde ir, como un animal confundido y herido.

El gran castillo que se erigía entre las vastas praderas verdosas ofrecía una imagen imponente a cualquiera que llegase a aquella región sin la información previa adecuada. Invernalia se alzaba como la capital del Norte y los Stark como la familia noble gobernante de todo el territorio.

A pesar del frío y lo inhóspito del lugar, la vida revoloteaba libremente por todo el castillo. Los quehaceres cotidianos eran el cometido de los mozos de cuadras, los sirvientes y gente del pueblo en general. Los nobles estaban en sus grandes habitaciones, protegiéndose del frío o entrenando para que el calor se hiciese aliado de sus cuerpos. Lord Rickon Stark esperaba en lo alto de una torre, vigilando los campos, mientras el viento ondeaba su capa de piel y su pelo enmarañado. Sus ojos norteños, negros y mordaces escrutaban con inquietud el horizonte, esperando que algo se alzara por sobre los montes. A su lado, su pequeño hijo de 12 años, Cregan Stark, quien jugueteaba con una espada de madera y esperaba su turno para entrenar junto a su padre.

Padre, ¿qué esperas? ¿Iremos a entrenar?—preguntó impaciente, con unos ojos que brillaban como la nieve cuando el sol la ilumina por la mañana.

—Ya lo verás por ti mismo, hijo. Sé paciente, es la mejor arma de un buen estratega—respondió su padre, con una voz profunda, sin dejar de mirar por el muro del castillo.

Cregan exhaló un suspiro de frustración y bajó lentamente por la escalera de madera, mientras golpeaba con su espada las paredes de piedra, provocando un sonido hueco y retumbante. Comprendió que la mejor manera de disminuir su frustración era entrenando solo. Se acercó a un muñeco de paja que se escondía entre las sombras de los escalones y comenzó a golpearlo con furia, sin técnica, sólo por la violencia que generaba aquella acción.

Cuando se disponía a golpear por última vez con toda su fuerza, escuchó el cuerno de un vigía en el muro. Su expresión cambió y corrió hacia la torre de vigilancia, donde se quedó absorto mirando lo que se acercaba. Era una pequeña caravana que se aproximaba con tranquilidad hacia su hogar, algo muy extraño en aquella época del año. Después de unos minutos entraron por la puerta principal,y todo el séquito de guardias se formó en una fila de bienvenida. Avanzaron con un semblante exótico y ajeno a lo que veía frecuentemente Cregan en el Norte. No eran muchas personas, pero la mayoría le pareció extraña, extranjera, de piel morena, dorada por el sol. Unos ojos grandes, negros, y salvajes lo observaban. Sus ropas eran de seda y el olor a especias llegaba hasta la nariz del pequeño Stark, quien analizaba con curiosidad cada uno de ellos.

Lord Rickon hablaba sobre asuntos económicos con el hombre que parecía ser el líder de la caravana; tenía un extraño acento que a Cregan le recordaba los bardos que llegaban de más allá del Mar Angosto a cantar en las fiestas. Tras él, las personas se asomaban con timidez por los carromatos, sacando los objetos de valor que transportaban. Había de todo, adultos, niños, adolescentes, ancianos; pero entre todos, alguien le llamó más la atención. Una niña menor que él, que no superaba los 10 años, lo miraba con curiosidad, con una expresión particular que despertó el interés del pequeño lobo. Saludó con una reverencia adecuada para la ocasión, que aunque no parecía muy formal, su desconocimiento le exigía actuar con prestancia. La niña se alejó con los demás invitados y Cregan siguió entrenando.

Al cabo de un rato, notó por el rabillo del ojo, que una silueta conocida se deslizaba hasta la armería. Su curiosidad apagó de inmediato el miedo que podía provocarle y la siguió sigilosamente. Entró a la habitación y vio a la niña extranjera, que asía inocentemente una espada corta. Se iluminaba débilemente por los rayos del sol, que hacía notar mucho más su piel curtida y bronceada. Cregan se afirmó en el umbral de la puerta, relajado y distraído, con la espada de madera en la mano, como precaución. El sonido alertó a la niña, quien se puso en posición defensiva de forma inmediata.

Tranquila, no te voy a hacer daño, baja esa espada—pronunció con una voz suave y tranquilizadora—Si la bajas no le diré nada a mi padre—puso las manos a media altura, en un ademán calmante.

Se acercó sin esperar la acción de la pequeña y quedó a pocos centímetros de la espada.

¿Entiendes mi idioma?—se sentó en el suelo, distraidamente—¿De dónde eres? ¿De más allá del Mar Angosto?


Última edición por Cregan Stark el Dom Jul 17, 2016 8:51 pm, editado 1 vez
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por Thyia Stark el Dom Jul 17, 2016 4:21 am

Bajó la espada con la vista fija y los sentidos alertas a cada movimiento que hiciera el niño -¿Cómo qué no decirle a tu padre? no he hecho nada malo- le habló con dificultad de no sonar como un trabalenguas, esperando que le diera una explicación, pero cuando se acercó demasiado para su gusto, volvió a levantar la espada aunque no logró intimidarlo, ni le pareció amenazante, le revisó de pies a cabeza con la nariz levemente arrugada y optó por volver a bajar el arma, pero solo por si acaso la conservaría cerca, porque pese a que él tuviera una espada de madera no es que fuera a fiarse de un desconocido, pero él, seguro de estar en su territorio se sentó, logrando que ella frunciera el ceño y afirmara antes de emprender una caminata a su alrededor detallándolo, definitivamente no tenía aspecto enfermizo como para acreditarle eso a su palidez, pero él preguntó de nuevo cuando se detuvo frente a él e imitándolo se sentó enfrente volviendo a afirmar sobre haber cruzado un mar, dudó un poco y negó
 
-Cruzamos un mar, pero no sé si es tu mar Angosto- le explicó con la espada aun empuñada hablando de forma pausada mientras hilaba la frase en el nuevo idioma- soy de Meereen- le aclaró finalmente antes de exhalar y parecerle divertido el vaho que brotaba, sonrió ampliamente y repitió el proceso un par de veces más antes que la duda del estado de su acompañante le invadiera la mente, de nuevo- niño, ¿Por qué eres tan pálido? En Meereen no hay niños tan blancos, ¿eres un fantasma?- indagó acercando la mano a su brazo pero al tocarle no desapareció para su sorpresa, subió las cejas y desconfió de nuevo del extraño, pese a que en el fondo casi que le agradaba- eres raro, ¿tienes nombre?- preguntó finalmente apartando su mano del brazo sonriéndole como si decirle raro a alguien fuese un cumplido, recogió sus piernas y apoyó el mentón en las rodillas a verle porque le intrigaba totalmente
 
Le era extraño, el pequeño más alto que ella pese a ser un niño no parecía tan jovial como solían ser los hijos de los amos, pero tampoco infeliz como los otros esclavos, solo era… él, ahí sentado y empoderado de estar en su territorio, entrecerró los ojos hasta decidir que sería su amigo- Soy Thyia- se presentó, pero antes que pudiera hacer cualquier otro aporte se estremeció ante la ventisca que entró al lugar, y recordó que en su recorrido, cuando el frio era demasiado optaban por bajar de los caballos y caminar para entrar en calor, se puso de pie y frotándose las manos salió de ahí haciéndole un ademán al niño para que la siguiera como si supiera a donde iba- te congelarás si te quedas ahí sentado a no ser, que no sientas frio- le explicó y salió para empezar una eterna batalla con la nieve que insistía en pegársele al vestido haciéndola parar cada nada a sacudirlo- en Meereen jamás verás está molesta nieve- se quejó resoplando el cabello que le caía sobre los ojos por los vientos del norte- ¿A ti te gusta la nieve?- le preguntó finalmente al parecerle que él o bueno, todos ahí parecían a gusto con el manto blanco que se enredaba en todo, pero si él le decía que le gustaba, le seguiría a ver que podría tener de maravilloso ese frio lugar
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por The King in the North el Dom Jul 17, 2016 5:36 pm

Un repentino viento helado visitó con familiaridad el castillo de Invernalia, haciendo que los visitantes se sintieran extrañados y un poco asustados, y los dueños de casa sólo hicieran gestos de una rutina, de algo conocido y predecible, que siempre sucedía en aquel lugar. Los soldados comenzaron a cerrar las puertas gigantes de roble que custodiaban la entrada de piedra de la fortificación, provocando un ruido desagradable de madera rechinando contra la roca.

El pequeño Stark estaba sentado, mirando curiosamente a la pequeña extranjera que tenía delante, con una expresión de profundo interés en sus ojos, como los niños que encuentran algo nuevo y no sienten miedo alguno. Se quedó en silencio oyendo el extraño acento que tenía la niña, como si su lengua tuviera vida propia, y sus labios no quisieran dejarla salir. Sin embargo, a pesar de la diferencia idomática, Cregan logró entender la mayoría de lo que quería decir aquella chica y en conforme a su sentir, una sonrisa de alegría se dibujó en su rostro blanquecino.

Entrar a la armería sin permiso no es algo bien visto aquí—dijo sonriente.

De seguro había sido el Mar Angosto, no había otro lugar que Cregan conociera de donde proviniera gente con los rasgos de la niña extranjera. Cuando la voz infantil y ajena a Poniente pronunció el lugar de su origen, la memoria del pequeño lobo lanzó pequeñas chispas de conocimiento. Meereen era un lugar mágico que se solía nombrar en las historias que le contaba su nodriza cuando era más pequeño. Aquello hizo que un brillo atento destellara en sus pupilas, y una sensación voraz de conocimiento recorriera su cuerpo. El comentario del fantasma le causó gracia y lanzó una pequeña risita que rebotó en la fría piedra del castillo.

No soy un fantasma, sólo vivo en un lugar distinto al tuyo, pero sinceramente no lo sé—respondió el niño, conteniendo la risa de inocencia que se escapaba en un vaho de su boca.—Me llamo Cregan, y en el futuro seré el Señor de este castillo—dijo con orgullo.

Se levantó y miró de hito en hito a la niña frente a él, examinándola con mayor detención.

Tú también eres rara ante mis ojos, no suele haber personas como tú por aquí, Thyia—remarcó con cuidado su nombre, para no estropear la pronunciación.

Una fría brisa gélida cruzó el umbral de la puerta, invadiendo con brusquedad la estancia. Cregan no reaccionó en lo más mínimo, pues estaba acostumbrado al frío y éste se había convertido en un fuerte pero traicionero aliado en las noches de entrenamiento. Sin embargo, aquella niña sintió con extrema sensibilidad aquel viento y en ese preciso momento el heredero de Invernalia recordó que el frío era dañino para las personas que no vivían en el Norte.

Se levantó por inercia y siguió a Thyia, con una extraña obediencia pocas veces vistas en él, que lo sorprendió.

Descuida, he vivido con este frío desde que tengo memoria, pero tienes razón, es bueno caminar—comentó mientras se levantaba con agilidad del frío suelo.—La nieve es parte del paisaje de estas zonas, y en invierno es aún peor, según me han contado, porque no lo recuerdo bien, fue hace mucho tiempo. A pesar de verla siempre, me gusta, la blancura me relaja y su textura es entretenida para jugar—tomó un puñado y lo lanzó contra la pared, divertido.

Su interés por aquel lugar de donde provenía Thyia afloró en su mente como un pez que sale del agua a observar lo que pasa. Siguió el caminar de su acompañante y se adelantó al darse cuenta que él debía guiarla, pues era el dueño de Invernalia.

Ahora cuéntame de Meereen, ¿cómo es?—dijo ansioso, con un brillo intenso en sus ojos.

Antes que Thyia hablara, Cregan la tomó de la mano y la llevó corriendo hacia la torre de vigilancia sobre del muro de Invernalia

Supongo que viste el gran Muro que está más al norte, pues aquí lo verá mucho mejor, ven—exclamó, entusiasmado de poder compartir su fascinación por aquella estructura magnífica con alguien que no fuera del Norte.


Última edición por Cregan Stark el Mar Jul 19, 2016 9:52 am, editado 1 vez
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por Thyia Stark el Lun Jul 18, 2016 3:27 am

Lo escuchó atentamente y le sonrió sutilmente cuando lo oyó hablar de ser Señor de un castillo pero su mente se había quedado en el nombre, lo repitió en su mente y cuando se sintió capaz de decirlo, intentó articularlo, no sonó ni parecido- Dzegan- intentó, pero su acento le imposibilitaba articular el Cre que se volvía De con el silbido de una Z presente en su pronunciación- es muy difícil de decir- se quejó porque le parecía injusto que él si hubiera logrado decir “Thyia” sin problema
 
Cuando salieron a andar en la nieve, de nuevo castañeó al sentir las ventiscas que llegaban de la nada, no había vivido nada parecido pero se concentraba más en ver a las distintas personas que rondaban el castillo, todos al parecer tenían algo que hacer, como cualquier adulto aburridor, pero el niño al menos parecía que le gustaba la nieve y se empecinó en averiguar que podía tener de bueno el manto blanco que él recogió en sus manos y lanzó haciéndola dar un respingo al ver como la nieve se estampillaba contra la pared llamando la atención de varios de los presentes mientras ella se prometía lanzar una bola como la que él hizo solo para verificar que explotaba al impactar contra algo, sin importar quien hiciera el tiro, dio un par de pasos más y supo que no tenía que esperar, todo era blanco, no pasaría nada si movía nieve de un lado a otro, se detuvo armó una bola y la aventó hacia un árbol al que a duras penas si rozó, su puntería jamás había sido buena y con recelo pateó la nieve jurándose lanzar una bola de nieve contra cada pared que encontrará cuando volvieran de recorrer el castillo para recobrar calor, pero por suerte la duda de “Dzegan” aplacó su inconformidad por no lograr darle al árbol sin hojas, abrió la boca para contarle de su árida y soleada tierra, pero no le dio tiempo a otra cosa que no fuera correr, pero una vez logró ir a su ritmo comenzó a hablar
 
-Es calurosa, grande y con mucha gente, más que aquí, la comida esta rica pero son más ricas las de Yunkai y a donde mires hay arena con la que se puede jugar y construir si sabes cómo- le contó sintiendo que le faltaba el aire, pero ni así dejó de correr alerta y divertida por querer saber a dónde iba- huele a incienso, ves sedas por todos lados, hay palmeras y una pirámide gigantesca que se ve desde donde sea, como si te siguiera- alcanzó a decirle con la voz entrecortada antes de detenerse a lo alto de una torre con vista a alguna parte, se acercó prevenida escuchándolo hablar de un lugar y solo al verlo supo porque tenía ese nombre- ¡si lo vi!- le aseguró entusiasmada recogiéndose sobre mí misma a recuperar el aliento antes de volver a fijar la mirada en la estructura que sobresalía a lo lejos- mi a….señor- corrigió antes de terminar de pronunciar “amo” apoyándose al ventanal- dice que no puedo ir porque no entran mujeres, ¿Por qué no? No hacemos nada malo- le preguntó a él directamente antes de gozar por primera vez el viento que chocaba en su cara y no parecerle tan cruel como los primeros o tal vez, era porque en la carrera y exceso de ropa el bochorno había subido a su rostro y sentía ese vendaval como agua fresca- quiero ir, ¿tú has ido?- indagó sin siquiera dirigirle la mirada, estaba ocupada maravillándose por el manto blanco que cubría todo y que incluso por encima de ella sobresaliera el muro- no es feo, hasta puedes acostumbrarte a ver todo blanco, pero sin duda lo mejor de Meereen es que allá no debes usar tanta ropa, no sé cómo se mueven con facilidad aquí- le explicó retrocediendo a quedar a un par de metros de él abriendo los brazos- no soy así de grande, parezco un oso- aseguró citando el animal que jamás había visto, pero que su amo aseguraba ser una bestia grande y peluda y no mentía, moverse entre la nieve con el peso de la ropa tupida era todo un reto que había superado cuando corrieron a la torre- pero tú te verías gracioso con sedas- aseguró de imaginarle vestido como los amos de Meereen- supongo que por eso naciste aquí- agregó cuando dejó de reír de imaginar lo raro que se vería antes de subirse al ventanal y sentarse en el borde a ver como sus pies se balanceaban al vacio
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por The King in the North el Mar Jul 19, 2016 4:02 am

Las suaves palabras de la niña extranjera eran atraídas con delicadeza por el oído de Cregan, que avanzaba con tranquilidad en la nieve, provocando un sonido compacto con cada paso que daba en el suelo. Su piel mantenía cálida a la mano que aprisionaba, mientras el viento gélido envolvía su rostro y golpeaba el abrigo de piel que lo cubría.

Una pequeña carcajada divertida afloró en la boca de Cregan cuando oyó la pronunciación de su nombre en los labios de Thyia y se detuvo en seco frente a ella.

Mira mis labios—hizo una mueca exagerada con cada letra que pronunciaba, para marcar el sonido que hacían sus cuerdas vocales—Cre-gan. No es tan difícil cuando te acostumbras —dijo, mientras se volteaba de nuevo hacia la torre.

Siguió caminando sin soltar la mano de su acompañante y sintió una oleada de viento hielo abofetear su rostro con sutileza, como un encuentro entre viejos amigos. Cerró sus párpados y sin dejar de atender lo que comenzaba a decir Thyia, siguió caminando por la nieve.

Asentía atento con cada palabra que salía de los labios exóticos de la niña, mientras la pequeña tormenta que se alzaba alrededor de Invernalia comenzaba a cesar lentamente. Imaginó la comida que servían en el hogar de Thyia y se preguntó cómo serían las demás ciudades que nombraba.

Parece un lugar muy entretenido, algún día me gustaría visitarlo. Tú me debes guiar, como yo lo haré contigo. Debes salir a recibirme con tu séquito de guardias llenos de seda y espadas curvas—lanzó una risita disimulada y comenzó a subir por la escalera de madera en la torre—Tus pirámides deben ser como el Muro y tu arena como mi nieve, no somos tan diferentes, ¿lo ves?

Se quedó absorto observando el esplendor del Muro. No importaba las veces que tenía que subir a verlo, repitiendo aquella imagen una y otra vez, nunca se aburría se vivir un espectáculo gratuito diariamente, cuando él quisiera. Pero su asombro fue un pequeño enano frente al gigante que se posaba en los ojos de Thyia, quien miraba con un brillo casi divino en sus ojos, como el primer matrimonio de la primogénita, como la primera victoria de una guerra, como el primer beso, como nacer otra vez.

Una vez fui al Muro cuando era más pequeño. No es un lugar agradable, es mucho más frío que aquí y todos te miran con desconfianza, como si les fueras a robar algo.—bajó el volumen de su voz, llegando casi al susurro, acercando su boca al oído de Thyia— Dicen que hay cosas que es mejor no hablar Más Allá del Muro. Cosas muy tenebrosas. No es un lugar para niños o para niñas—advirtió, volviendo a su tono natural.

Una sonrisa de satisfacción se dibujó otra vez en el rostro de Cregan, quien se quedó mirando algunos segundos la expresión dorada de su nueva amiga. La fotografía desapareció cuando ella comentó sobre los osos y su similitud con los trajes del Norte y una carcajada sincera afloró como una bocanada de aire fresco en el calor del verano, por la boca de Cregan. Se imaginó vestido de seda y rió con más fuerza, acompañando a coro la de su acompañante.

Eres muy divertida, Thyia—comentó, mientras terminaba de reír y pasarse un dedo por la humedad de sus ojos—No había conocido niñas así por aquí. Todas se creen ladies antes de llevar un vestido adecuado y ni siquiera tienen un apellido importante—se afirmó con relajo en el ventanal—Tú eres distinta, dices las cosas sin guardarte nada, y eso es digno de confianza, mi confianza—terminó de pronunciar, con una sonrisa sincera en su rostro.

Escuchó la voz de su cuentacuentos que lo llamaba desde lo lejos y se le ocurrió algo. Tomó a Thyia de ambas manos y la miró a los ojos, travieso.

Te doy dos opciones—dijo, mientras levantaba dos dedos de su mano, para luego bajar uno—Vamos a escuchar los cuentos aburridos de la Nana—propuso, mientras apuntaba a la anciana que lo buscaba a unos metros abajo. Luego levantó el otro dedo—o vamos a conocer el Bosque de los Dioses— dijo guiñándole un ojo. La sonrisa expectante apareció en sus blanquecinas mejillas y sus iris azules brillaron de emoción.
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por Thyia Stark el Miér Jul 20, 2016 4:38 am

Lo escuchó atenta cuando el niño soltó a reír y le repitió su nombre, perfectamente se le podría preguntar ¿cómo eran los labios de su nuevo amigo? y los habría descrito a la perfección por detallarlos con tal atención, fijándose en el movimiento que hacían, el problema estaba en esa primera silaba, le sonó como un ronroneo, porque sí, tal como su amo había reprochado con muchas palabras de Poniente, ellos y sus R metidas en todo, eran todo un reto, por lo que puso la punta de su lengua en el paladar y ronroneó intentando articular tan despreciable letra- Drezgan- dijo con más dificultad que pronunciar "Dzegan" no, definitivamente la Cr serían su martirio personal, eso y la Z que parecía ser parte de ella- - prefirió renombrarlo hasta que dominara ese idioma y lograra decirle como era, no era una derrota, si algo podía ser Thyia era obstinada o persistente caprichosa que no se rendía tan fácil, pero su práctica personal sería cuando estuviera sola como cada vez que quería aprender algo; por ahora debía hacer una aclaración importante por si de verdad algún día Cregan iba a la casa de su amo- si vas, primero tendré que encontrar un séquito para salir a recibirte, porque no tengo, pero al menos todos los guerreros si tienen espadas curvas- comentó aliviada, porque de solo imaginarse comprándoles espadas podría intimidarse de pensar de donde sacaría el dinero- o... me prestas tus hombres, los mandas antes y así ellos salen a recibirte- le propuso con la ligereza mental que había aprendido a tener, el asunto era salirse del problema, ¿la forma? era lo de menos, le empujó por el hombro dejando claro que era broma y pasó a meditar las palabras del pequeño lobo


Le afirmó cuando comparó la nieve y la arena especialmente porque no hallaba palabras, no tenía aire para hablar, pero desconocía el motivo, bien podría ser por correr con prisa hasta la torre o porque realmente el muro que se levantaba a lo lejos con majestuosidad, de verdad quitaba el aliento, pero su fascinación se aplacó cuando le dijo que ese lugar era más frio que dónde estaban, se recogió sobre sí misma y frotó sus brazos sintiendo el frio de solo oír eso, pero tal como si fuera una avalancha de emociones, aquel desagrado por el frio quedó aplacado por el misterio con el que le habló Cregan al oído haciendo que el gesto de Thyia fuera la descripción perfecta del asombro, entre abrió los labios formando una pequeña "o" a diferencia de sus ojos que estaban fijos en el muro mientras su mente imaginaba los misterios sin rostro que habrían en ese lugar- es como Essos- le aseguró- mi amo dice que ahí también pasan cosas que es imposible explicar si se es escéptico- se explicó perdida en el asombro sin siquiera captar como se había referido a su señor, no, su mente estaba perdida en la intriga que había puesto el pequeño lobo en sus palabras a tal grado, que incluso la tenía enganchada a su brazo revisándole la mirada que de haber podido le habría leído el alma, o tal vez eso intentaba, tal vez con la concentración suficiente sabría de qué misterios hablaba


Y le habría contado las cosas que había escuchado en las tierras de Essos que conocía, pero su mente ingeniosa y entrenada para entretener y agradar le hizo hablar de un oso y lograr su cometido cuando comprobó que el serio niño, si era capaz de reír, pero sin duda sus palabras de voto de confianza no las esperaba, retrocedió lentamente y cortó la risa de inmediato, debería sentirse halagada por ser diferente y confiar en él porque él confiaba en ella, pero su crianza le había enseñado que solo podía confiar en su amo, que sospechara de todos los demás, pero Cregan le parecía franco, tanto como para decirle que hablaba de más y no se portaba como una lady de ahí, empuñó las manos en su debate interno y volvió a verle con una sonrisa tímida omitiendo el impacto que hubieran podido tener esas palabras- es normal que no me parezca, no soy de aquí y ni queriendo soy lady, solo Thyia de Meereen, pero... somos amigos ¿no?- tanteó la posibilidad de confiar en él contra todo pronóstico, le sostuvo la mirada hasta que sus oídos captaron una voz ajena que buscó con curiosidad mientras Cregan parecía familiarizado con el tono, metros abajo vieron a una mujer y segundos después escuchó la propuesta del lobo, le sonrió con gusto bajándose de la ventana- el bosque- le aseguró o más bien exigió- ¿quién necesita cuentos de nanas cuando existe un bosque en que viven dioses?, capaz que vemos uno- le comentó entusiasmada de emprender en su primera expedición en la nueva tierra, se reacomodó el vestido con una mueca de desagrado por lo pesada de la tela y una vez lista siguió a Cregan hacia el bosque que en cuanto vio se sintió tentada de poner en práctica lo último que había aprendido en Meereen, el sigilo y camuflaje

Soltó su mano del guante cuando una ventisca removió la nieve dejando a Cregan con la prenda en la mano y se escabulló tan silenciosa como pudo, solo un par de metros más allá y tapando su boca con sus manos lo vigiló como si fuera una presa, esperando por salirse por sorpresa, si lo había hecho bien, las huellas que indicaban hacia distintos lugares le despistaría- te reto, encuéntrame, eres el señor de Invernalia y este el bosque de tus dioses, no puede ser tan difícil- le gritó para llevarse la sorpresa de su vida al escuchar que su voz tenía eco, inhaló y contuvo la respiración para ver que hacia el lobo que sobresalía por las ropas oscuras entre el blanco de la nieve
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por The King in the North el Mar Jul 26, 2016 12:37 am

Era una extraña sensación. Como si todo el mundo se hubiese puesto entre paréntesis para Cregan. El frío del Norte se anulaba y el ruido del viento se ahogaba en la lejanía, como si no existiera. El único interés que tenía al niño lobo en el presente, eran las palabras de la niña extranjera. Su espíritu infantil ardía con tanta intensidad que por momentos no parecía el pequeño Señor de Invernalia.

Una risita se escapó de su boca cuando vio la dificultad de Thyia para pronunciar su nombre, por lo que tornó un semblante de ternura y comprensión infinita.

Ya sé, dejémoslo en Zegan—dijo remarcando la zeta, emulando el tono essosí—Como un código personal entre ambos—terminó sonriéndole.

Escuchaba absorto lo que su amiga le narraba sobre su continente, y sus ojos destellaban interés genuino por aquellos parajes. Asentía con entusiasmo, sin importar que el viento golpeara con fuerza la torre de vigilancia, o que los guardias gritaran órdenes entre ellos, para tomar la seguridad correspondiente ante una posible tormenta.

Cuando oyó la palabra "amigos", un extraño sentimiento se apoderó del pequeño lobo. Aquella palabra le era tan ajena, pues no la usaba muy a menudo y nunca se había detenido a pensar su real significado. Tenía un mejor amigo que era Benjen, pero nunca lo había considerado como tal, para él era su hermano, aunque no fueran de la misma sangre. Pero esto era diferente, era amistad de verdad.

Sí, amigos entonces—terminó de cerrar Cregan, con una sonrisa amable y sincera.

El viento comenzó a disminuir su intensidad, como los aplausos al comenzar el número de un artista. Cregan sintió el tirón de la mano y un suave guante la envolvió con suavidad. Thyia lo llevó hasta el Bosque de los Dioses, conociendo extrañamente el camino, como si siempre hubiese vivido ahí. El pequeño lobo se preguntó si acaso ella tenía alguna conexión con los Antiguos Dioses y decidió explicarle luego al respecto.

Ambos entraron por el marco de piedra que indicaba la entrada al bosque y Thyia se metió con rapidez. A ojos de un lugareño, aquel acto sería algo irrespetuoso, pero para Cregan, era un simple juego.  Los árboles ofrecían el mejor lugar de todo Invernalia; las hojas rojizas como la sangre y el tronco grueso, blanquecino y envolvente dibujaban una especie de laberinto mágico y ancestral. La figura morena de Thyia se perdió entre los arcianos hasta desaparecer completamente antes los ojos de Cregan.

El corazón del pequeño lobo se aceleró y el espíritu infantil tomó las riendas de su conciencia.

Te encontraré, Thyia, te encontraré—repetía mientras caminaba lentamente, sintiendo la brisa que hacía susurrar a los árboles y la nieve acumulada en el suelo se esparcía con los pasos del Stark.

Cregan fue haciendo recorridos cortos entre la nieve, asomándose por los distintos árboles, sin encontrar ninguna señal de ella. Se había escondido muy bien.

¿Sabes lo que significa el rostro del árbol más grande?—escuchó moverse unas ramas y supo dónde se encontraba, pero no quiso encontrarla de inmediato—Se dice que los Niños del Bosque lo esculpieron, pero no se sabe por qué—murmuró en voz baja que alcanzaba a llegar a los oídos de Thyia.

Su cuerpo se paró en seco frente al árbol donde provenía el ruido y esperó.

Nosotros creemos en los Antiguos Dioses, que están aquí desde los Niños del Bosque y los Primeros Hombres—se asomó lentamente tras el árbol, encontrándose lentamente con los ojos profundos de su amiga, como dos soles amaneciendo en las montañas—¿Y allá donde tú vives? ¿Tienen Dioses como éstos?


Última edición por Cregan Stark el Miér Ago 03, 2016 6:10 pm, editado 1 vez
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

Mensaje por Thyia Stark el Lun Ago 01, 2016 6:01 am

Un amigo, confió en él pese a que estuvo a nada de no hacerlo cuando le vio meditar su respuesta, pero al final lo había aceptado y además había aceptado modificar su nombre para facilidad suya el pronunciarlo, pero aun así le sorprendería un día cualquiera cuando le llamará como debía ser, solo que él no lo sabría porque aquello sería una sorpresa, por ahora debían huir de una nana que ni siquiera les perseguía y pese a que no le pareció que en el bosque habitaran dioses, el bosque si le pareció místico y lo suficientemente grande como para fugarse de la mirada rastreadora de su amigo, tuvo que tapar su boca cuando le escuchó asegurar que la encontraría porque la adrenalina le causaba una inoportuna risa que no podía dejar oír, lo vio hasta que su mira se lo permitió pero ahora estaba fuera de su alcanza, algún punto ciego lo cubría imposibilitando que pudiera esperarle, se armó lo mejor que pudo, tomó la nieve solo para notar lo fría que estaba por no tener el guante puesto pero igual armó una esfera de hielo y esperó pacientemente
 
Los pasos del lobo aún se escuchaban por el lugar o el eco la engañaba, no lo sabía, pero le esperaría lista a un ataque, porque así era la infancia donde declararse la guerra y retarse, no eran más que juegos, juegos que de hecho ella no debería jugar por ser mujer, pero a su espíritu poco le importaba aquello, iba a cazar a su amigo, pero él como si le diera señas de sus movimientos comenzó a hablar y lo escuchó atenta, por un momento su expresión de nariz arrugada y ojos entrecerrados eran el reflejo exacto de la indignación porque creía que él la estaba provocando a responder y no caería en su juego, pero justo cuando él se calló, se asomó y ella se limitó a parpadear un par de veces con la nieve en sus manos, le afirmó a su pregunta de dioses y en una de esas asentadas vio la bola de nieve y sin pensárselo mucho se la puso en la cara para descubrir lo divertido que había sido eso, retiró la mano y al verle nieve en la cara rio aún más fuerte hasta dejarse caer en la nieve tanteando el suelo para invitarle a sentarse- nosotros tenemos dioses pero son muy raros, cambian dependiendo del sitio a donde vayas, hay un señor de la luz y mi Señor dice que una vez fue a un lugar donde el dios es…- le contó y se acercó a él a susurrarle como si fuera el mayor secreto de la vida- la muerte- le contó aun impactada de recordar esa revelación y le afirmó un par de veces para demostrar que era verdad
 
Y una vez revelada esa verdad juntó nieve con la intención de lanzársela a su amigo pero una idea mejor llegó a su mente, giró a verle de la nada antes de resoplar el mechón que el viento desacomodó como anuncio de una ventisca que terminó revolviéndole todo el cabello que tuvo que sujetar por su bien- ¿sabes pelear Zegan?- le preguntó lo obvio acercándose a él como si le acechara mientras le sujetaba la mano- ¡enséñame a pelear!- le pidió con una sonrisa amplia y desbordante de ilusión- mi Señor dice que no puedo aprender, pero él no tiene por qué saber, ni siquiera te estorbaré y hasta podría enseñarte lo que sé hacer porque aquí donde me ves, mi amo me ha enseñado a ser espía- le contó orgullosa, porque eso hacían los amigos, se tenían confianza y pese a que su amo insistía en que no confiara en nadie y sospechara de todos de Cregan no podía, sería un insulto a la amistad- ¿entonces?- le insistió maravillada de solo imaginarse con el manejo de una de las afiladas espadas- si dices que no te aviento nieve- amenazó armándose de nuevo consciente de saber que se la lanzaría así dijera que sí, porque jugar con nieve era divertido tal como él le había dicho antes que fueran a la torre
 
Hermosa la infancia donde todo se soluciona tan fácil y se cree dueños del mundo, pero el plan de los adultos truncaría esa idea ese mismo día al volver del bosque cuando fuera el momento, de hecho aún no era hora de volver a opinión de Thyia, pero hasta su escondite de dioses se escuchó la voz de su amo llamándola- tenemos que volver- le dijo levantándose de inmediato sacudiéndose la nieve consciente que el tono que tenía su amo no era de buen humor- mañana empezamos, me avisas la hora y llego- le comprometió a Cregan antes de despedirse para irse con su amo que la reprendió por haber salido de su habitación y prefirió no querer saber dónde había estado, solo la mandó a cambiarse de ropa y bajar a la cena, pero ahí asistió en silencio y casi triste, no le gustaba ver a su amo molesto con ella, pero en la cena él parecía ameno hasta que anunció la ruina a su plan, partirían mañana, debían recorrer todo el norte y el encargo que le traía al castillo ya había sido descargado o algo así había dicho su amo, ella solo fijó la mirada celeste en su amigo y no pudo decir nada, terminó de comer, se retiró y se encerró en su cuarto encaprichada en no irse, viviría en el bosque de los dioses propuso su mente y le sonó lógico, demasiado lógico, tanto que sonrió y salió de ahí en busca de Cregan para decirle su gran plan. Le costó, pero finalmente logró verle y seguirle hasta saltarle a un lado con la intensión de asustarle- ¡no me iré!- le aseguró- me voy al bosque esta noche, mi amo no me encontrará y viviré ahí, tú me enseñas a pelear, yo te enseño a espiar y me dices cuando su caravana ya venga de regreso de recorrer todo el norte y entonces, salgó a su encuentro y ahí si retorno con ellos a Meeren- le explicó su gran plan, pero pese a que en su habitación le había sonado tan lógico, al decirlo en voz alta algo no terminaba de encajar, exhaló y se apoyó en la pared que tenía a su espalda- ¿podría darse o qué hago para no irme?- le preguntó sin más esperando que él tuviera una idea
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Re: Invierno Eterno [Cregan- FlashBack]

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