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Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

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+18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

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Mensaje por Anath de Lys el Miér Jul 13, 2016 10:00 pm

Había logrado salir de las gradas, que estaban llenas de gente y dirigirme con paso firme pero tranquilo hacía las tiendas de los competidores de melé. A fin de cuentas, Willem acababa de ser eliminado y posiblemente aún no habría llegado. Suponía que los golpes le dolerían y que si no, aún así las protecciones lo ralentizarían. Había que sumar el cansancio del ejercicio y que el calor no debía ayudarlo... La seducción es un combate más y has de tener claro tanto el terreno dónde juegas como las condiciones del enemigo.

Encontré a alguien que con una sonrisa me indicó cual era la tienda del Upcliff y qué casualidad, era la persona ocupada de ayudarlo. Una moneda de oro en su mano bastó para que prometiese ir a tomarse unas cervezas y no aparecer más... Era la mía.

Rodeé la tienda, entrar por delante habría sido demasiado fácil. Quería jugar un poco con mi presa igual que un gato con un ratón, además, el señor del Valle era aunque entretenido, un poco sangre horchata y yo consideraba que mi mejor baza era por supuesto meter algo de diversión a su vida.

En silencio y vigilando que nadie me viera, pues todos iban a sus cosas, levanté la lona de la tienda por la parte de atrás y me introduje en esta en silencio, viendo movimiento un poco por delante de mi, Willem parecía acabar de llegar y miraba la puerta esperando posiblemente al encargado de quitarle la armadura. Cosa que nunca iba a suceder.

Con el máximo sigilo y discreción me fui acercando a él hasta estar a sus espaldas y ponerme de puntillas tapando sus ojos con una mano y poniendo otra en su cuello, como en una amenaza juguetona.

-Uy, he atrapado un Gran Señor- seguí con la broma que siempre solíamos tener de la insignificante mercader y el gran señor. Lo cierto era que no me costaba seguir aquellas cosas como con otros, pero nada importante.- Uno con muchas admiradoras vociferantes, he de decir...


Última edición por Anath de Lys el Sáb Jul 30, 2016 10:06 pm, editado 1 vez

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Dom Jul 17, 2016 2:02 am

La melé había terminado para Willem en el momento en el que Aedan sentenció el combate singular sin que el señor de Isla de la Bruja pudiera acertarle una sola vez. Un poco de frustración quedó dentro del noble, que habría sido mayor si no hubiera contado con la victoria contra el ribereño, el cual se dirigía a su tienda cojeando levemente y con el yelmo bajo el brazo. Sólo esperaba que no tuviera que llamar un maestre para que le curara las heridas, eso significaría que eran más graves de lo que pensaba.

Al llegar a la tienda lanzó el yelmo a un lado, provocando un ruido metálico apagado por la tierra, y esperó a que llegara su escudero. Pero el muchacho no llegaba, veía a otros escuderos y caballeros pasear por la marea de telas y pendones mas no el esperado. Se llevó las dos manos a las tiras de cuero que afianzaban la armadura, colocadas en su costado derecho, y mantuvo una lucha con ellas para aflojarlas que no consiguió vencer. El motivo fue una mano que tapó su visión y otra que buscó su cuello amenazadoramente, si bien no llegó a apretar demasiado. Aun así alzó su pierna izquierda, la herida, y estuvo a punto de propinar un golpe en la espinilla a su enemigo hasta que escuchó la reconocible voz femenina de Anath.

- Las humildes comerciantes deberían de saber que no es correcto colarse en las tiendas de los nobles- siguió con la broma. La confianza entre los dos había aumentado considerablemente en sus dos encuentros y con una progresión abismal. La mujer apática y fría de la primera noche había dejado paso a una seductora y dispuesta a jugar-. ¿Este ataque es producto de los celos?- preguntó dibujando una sonrisa ladeada. Lentamente, pasado el supuesto peligro inicial, llevó su diestra a la mano que tapaba sus ojos y la apartó; luego giró su cuerpo hacia ella, quedando muy cerca de la comerciante- Pronto vendrá mi escudero- avisó aunque no se apartó de ella y algo en su mirada le decía que Anath tampoco lo haría.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Dom Jul 17, 2016 2:25 am

Pronto noté que el señor de Isla de la Bruja cargaba de forma evidente el peso de su cuerpo en exceso sobre una de sus piernas, lo que me dejó ver que posiblemente el golpe recibido en la otra había sido fuerte y que el peso de la armadura no le ayudaba. Era un posible inconveniente para mis planes de seducción, pero no un impedimento.

-¿Ah no? ¿Por qué? Disculpad gran señor, porque de dónde yo soy como no existen nobles desconocía que colarse en sus tiendas fuera algo a evitar... Fíjese, creía yo, tonta de mi, que era una costumbre habitual...- bromeé con burla notoria en la voz, riendo cuando insinuó que yo pudiera tener celos de aquellas nobles vociferantes que posiblemente de no ser tan estiradas a la hora de la verdad estarían haciendo cola fuera de esta misma tienda.- ¿Celos, yo? Si mal no me equivoco, soy yo la que está aquí y vuestra pareja de baile, no ellas. ¿Debo envidiar quizás su poder vocal para que se las oiga en toda la capital gritar por un hombre que posiblemente no sepa ni quienes son? O bueno, que sepáis quién son pero no os importe lo más mínimo... Ay, no os entiendo a vosotros los de Poniente. Yo creía que ellas me debían dar pena- dije con malicia acortando un paso más la distancia entre nosotros y sonreí de lado, como si tuviera un chiste que era solo para mi, dejándolo con la última palabra mientras mis manos siempre habilidosas se deshacían de su coraza, la cual dejé caer a un lado con un sonido metálico, ocupándome luego de las demás.- Me temo que si debéis esperar a vuestro escudero os podéis poner cómodo... Pero no os preocupéis, que yo os ayudo a ello- añadí juguetona mientras iba retirando las protecciones y luego, le arrebataba la camisa al señor del Valle.- ¿Os duelen mucho las heridas? Quizás deba curaros- ofrecí, no fuera a ser que se me quedase medio muerto o algo. Aunque sospechaba que Thomas no se quejaría tampoco de ese resultado, no era el que buscaba.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Dom Jul 17, 2016 3:50 am

El juego de los diferente mundos, la nobleza y la burguesía, era divertido y no porque se burlaran de ello, o en parte, sino porque significaba algo privado entre los dos y que fuera de ellos no tendría la misma gracia. Se trataba de un chiste surgido de su interacción y tenía algo de especial. No pudo evitar reír ante su comentario sobre los celos, la inteligencia de la pentoshi era uno de sus cualidades más llamativas aparte de las más aparentes referidas a su físico.

- No os escuché gritar en las gradas, ni en otro lugar, así que no puedo comparar vuestra fuerza en los pulmones- claramente había un segundo sentido en sus palabras pero la situación y la confianza lo permitía.

Fue a añadir algo más pero Anath se le adelantó con sus manos, desatando las tiras de cuero y aflojando el peto, el cual cayó al suelo como la primera pieza lanzada con desdén. La incógnita sobre el paradero del escudero se despejó cuando ella misma se descubrió como la culpable, eso explicaría su aparición dentro de la tienda y su seguridad. Otras piezas metálicas fueron despojadas de Willem e, inesperadamente, también la camisola que cubría su torso.

- Esta es molesta- respondió señalando la de su costado. No parecía realmente grave pero le dolía tenuemente en algunos gestos-. No sabía que teníais conocimientos médicos, me sorprendéis. Si es así tiene que haber algo útil en esa mesita- le señaló un mueble situado en la entrada de la tienda-. Es mejor que descorráis la tela, no quiero curiosos- mientras tanto fue a buscar una silla en la que sentarse, siguiendo el consejo de Anath de ponerse cómodo.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Dom Jul 17, 2016 2:42 pm

Era curioso como en tan poco tiempo ya nos habíamos hecho con nuestras propias costumbres y juegos, no siempre era así. Con mis amos había vivido muchos años y posiblemente con ninguno nació esa complicidad, igual que con solo algunos clientes cuando fui prostituta nació de los tantísimos que conocí. Pero bueno, solo era algo que nacía de haber hablado mucho en ese tiempo, así que tampoco tenía mayor importancia para mi.

-¿Y os gustaría oírme gritar...? Gritar vuestro nombre tal vez...- pregunté sin dejar claro si era gritarlo en unas gradas o “en otro lugar” como él había dicho. Ya no había motivos para darle muchos rodeos al asunto, a fin de cuentas, en teoría soy viuda y por otro lado todos saben que en Essos los reparos con el sexo nada tienen que ver con Poniente. Así que si he mostrado interés por él no tengo por qué contenerme o al menos no tendría si todo eso fuese cierto.- Porque no tendría problema en que conocieráis la fuerza de mis pulmones, entre otras virtudes que poseo...

Empezó a desnudarlo, lo cual me llevó unos minutos, pues ellos bien podrían quejarse de la complejidad de algunos vestidos, pero las armaduras y protecciones no daban mucho lugar para arrebatos de pasión del momento a no ser que quisieras follarte al hombre hojalata, claro está. Lo despojé de la primera prenda de tela y lo miré a los ojos cuando dijo que le dolía el costado, bajando luego la mirada hacía la zona. Puse una de mis mano en su pecho y la fui bajando con cuidado hasta la zona inflamada con el hematoma, pasando las yemas con cuidado sobre ella.

-¿Os duele al respirar como si os estuvieran clavando algo? Si no es así, creo que es casi seguro que vuestras costillas estén apaleadas pero intactas- dije negando luego.- No sé de medicina, pero unos golpes y unos rasguños están al alcance de mis habilidades- sonreí al oír lo de curiosos y asentí yendo a cerrar la tela que hacía de puerta de la amplia tienda, luego fui a ver qué había en el mueble. Algunos tarros con pomadas que reconocí por el olor y vendas. Suficiente.- Me preocupa más vuestra rodilla. Cojeáis como el más anciano- comenté yendo junto a él con las cosas en las manos.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Dom Jul 17, 2016 9:52 pm

Si alguna vez hubo cortesía, contención y moderación, dejó de existir en algún momento que Willem no supo especificar. No sabía cómo se había llegado a ese tipo de conversaciones deshinibidas, tal vez en el baile pero nunca de esa manera tan directa e interna. Sus palabras eran una declaración de intenciones muy clara.

- - no había parafarnalias ni adornos ni deseos soterrados en palabras corteses. Anath era una mujer viuda, sin ataduras y, por lo que mostraba, sexualmente libre. Willem podía mantener su privacidad para él mismo pero dentro de ella no se contenía para nada. No había escándalos relacionados con encuentros sexuales por su parte, no había seducido a la hija de un señor ni se acostaba con su servicio pero había otras maneras para dar escape al deseo sexual y sabían ser discretas-. La tela es muy fina en esta tienda, me temo que no podréis demostrar vuestra fuerza en los pulmones. Pero sí tus otras virtudes.

No había vuelta atrás, por lo menos para Willem. Tal vez Anath sólo jugaba con él y acabaría marchándose entre el gentío o quizás estaba siendo totalmente sincera. Sólo el tiempo lo diría. El tacto de sus manos era suave y con cierta delicadeza al pasar por la zona afectada por el golpe.

- Es molesta en algunos gestos pero no me duele cuando respiro, supongo que no será nada más allá del incordio- Willem sabía que ninguna de las heridas era realmente grave, no era la primera vez que salía herido. Aun así era mejor tratarlas antes de que empeorarán por la inacción-. Creo que ha sido más el golpe que otra cosa- comentó refiriéndose a la rodilla-. Empieza por esta del costado, ya tendremos tiempo para ir más abajo- sonrió de lado porque sus palabras no eran tan inocentes como podían sonar.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Lun Jul 18, 2016 8:16 pm

El noble me miró y respondió con simplicidad, pues posiblemente a esas alturas quedaban pocos motivos para negar que lo atraía. ¿A quién no? Toda mi vida me habían valorado por aquello que podía despertar en los hombres así que no era ajena a que era atractiva y a las habilidades adquiridas tanto para conversar como para tratar de ser lo que el hombre frente a mi quisiera según fuese él.

-Bueno, Willem- lo llamé por primera vez por su nombre de pila, algo que no había hecho desde que nos conocíamos, pero obviamente si esta relación estaba a ese punto necesitaba darle un toque íntimo más para que no fuese un -a sus ojos- vulgar calentón.- Puedo guardar la fuerza de mis garganta para otra ocasión... ¿O tan egocéntrico eres que crees no seré capaz de contener los gritos?- pregunté enarcando una ceja, dándole un toque de humor a la pregunta. Pero lo cierto es que todos los tíos se creían Dioses del sexo y que una mujer que estuviese con ellos sería oída hasta en el mar de los Escalofríos por sus berridos de placer. Pero lo cierto era que más de la mitad no merecían ni un suspiro.

Desde luego el evento había sido preparado a consciencia, pues en el mueble encontré todo lo necesario para golpes y heridas menores, suponía que para más estaban los maestres y médicos. No era muy dada ya a ocuparme de labores que supusieran cuidar de nadie, pues ahora podía pagarme servicio y era yo la cuidada, pero el olor fuerte de las hierbas delataba algunas como antiflamatorias y otra como antisépticas.

-Bueno, al menos no os golpearon demasiado... Porque al ribereño le distéis por todos lados- admití para alabar su actuación en la melé, porque sabía que eso a todos los hombres les encantaba. Era una guerra de quién tiene la espada más grande y la mueve mejor. Me arrodillé a su lado enarcando una ceja cuando dijo que ya tendríamos tiempo de bajar.- Creo que he desatado a una bestia, espero poder con ella- bromeé antes de acercar nuestros labios y darle un lento pero profundo beso que rompí de forma paulatina.- Anda, dejad primero que os cure y luego pensamos en otras tareas- le reñí mientras tomaba el frasco antiflamatorio y tomaba un poco del mejunje con los dedos para extenderlo por la zona. Cuando terminé, comencé a envolver su torso con las vendas de forma firme.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Lun Jul 25, 2016 1:32 am

Los nombres tenían poder, o eso decían las historias sobre magia, y, fuera así o no, escuchar su propio nombre de los labios de ella fue por lo menos un cambio más. Había cercanía entre ellos, no sólo física, y la pronunciación de su nombre era una de las demostraciones. Todo había ido demasiado deprisa y, Willem, sabía que todo lo que pasara en Desembarco se quedaría ahí cuando partiera hacia su hogar, él volvería a su deber y ella... la verdad es que no sabía qué haría ella. No sabía si vivía en la capital o sólo había venido por negocios y volvería a su Pentos natal.

- Si debo de ser sincero los gritos es lo de menos, lo que importa en el sexo es el placer. De ambos- puntualizó con una sonrisa ladeada-. Los gritos, gemidos o pronunciar el nombre del otro entre jadeos es parafarnalia. Necesaria para alimentar la pasión, pero parafarnalia al fin y al cabo- añadió encogiéndose de hombros.

Willem observó desde la silla cómo inspeccionaba las plantas y mejunjes de la mesilla, parecía que sabía algo del tema tal vez porque había comerciado en alguna ocasión con ese tipo de bienes. Anath era una mujer interesante, no sólo porque fuera independiente y segura de sí misma, también por su inteligencia y conocimientos adquiridos en sus viajes. Su prometida en cambio, si tenía que compararla con alguien, era más simple y sumisa, por eso aceptaba casarse con él. Pero para contraer nupcias sólo se necesitaban beneficios y la hija del comerciante los tenía.

- No puso apenas resistencia, lo contrario que Lord Aedan- contestó mientras ella se arrodillaba para atenderle. Le tomó por sorpresa que ella tomara la iniciativa de besarlo, no porque no la creyera capaz pues había demostrado ya su carácter deshinibido, sino por lo inesperado que fue. Aun así lo correspondió llevando su diestra a la mejilla de la comerciante. Luego dejó que extendiera la pomada sobre la zona afectada en silencio hasta que ella se puso a vendarlo-. ¿Qué harás luego, Anath? ¿Volverás a Pentos?- habían sido osados respecto al sexo pero era la primera pregunta personal que le hacía tan directamente. Tal vez se había dejado llevar por la cercanía y por aquel beso, creyendo que había algo más entre ellos que, a fin de cuentas, nunca llegaría a nada. Aun así formuló las preguntas porque a pesar de todo recordaría su encuentro con la humilde comerciante de Essos.

Una vez listo se arremangó él mismo el pantalón para que ella pudiera hacer lo mismo con la otra zona afectada.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Lun Jul 25, 2016 2:13 am

-He de diferir. No creo que sean parafernalia...- dije antes de proceder a explicar mi forma de verlo.- Los gritos, los susurros entre jadeos, los gemidos... No se crean para aderezar la situación, nacen de la situación. Si el placer se siente, estos vienen solos- comenté mirándolo a los ojos. Nunca me había fijado, pero lo cierto era que aunque se parecían a los de su hermano, los del lord eran más expresivos.- Y si se diese el caso de tener que crearlos para la ocasión- lo cual pasaba mucho en mi oficio- si se es tan obvio de que esto sea visible es que eres tan mal amante como el que no te provoca que salgan naturalmente. Aunque bueno, cierto es, los hombres tenéis más difícil el hacer disfrutar a la otra parte, al menos en Poniente- añadí, sabiendo a dónde encaminar mis palabras.- Las mujeres aquí son criadas para ver el placer como algo inexistente y el sexo como un deber para parir como conejas, sin dudas, es difícil así que se dejen llevar y sin dejarse llevar, sin entregarse al otro en casa caricia ¿Cómo se pretende disfrutar?- me encogí de hombros. Era sincera no entendiendo la actitud de esas mujeres, de casi todas.- Así que seguro que para los hombres como vos, encontrar una mujer predispuesta a dejar que la hagáis disfrutar ha de ser una tarea casi imposible. Puede ser normal entonces que hayáis escuchado demasiados gemidos de adorno y pocos nacidos del auténtico placer.

Lo cierto era que aunque la mayoría de hombres que habían pasado por mi cama -o yo por la suya- eran unos inútiles, los había habido muy buenos. Mi amo el silencioso no hablaba, pero no lo necesitaba conmigo al menos. Así que sabía lo que decía sobre sentir un placer que te hace sentir cosas inexplicables. Me daban lástima aquellas que bien por sus tabus o bien por los hombres que les habían tocado, jamás lo habían experimentado.

Terminó con las costillas del Upcliff y miró a su alrededor, encontrando un barreño con agua limpia y fresca, tomó una toalla de lino y empezó a limpiar algunos cortes para aplicar el ungüento antiséptico.

-Aún así, creo estuvisteis muy bien- yo no entendía de guerras y luchas, mi arma era mi lengua y mi inteligencia y esas cosas me aburrían. Así que a mi entender no estuvo mal, aunque mi entender era nulo en esas cosas. No puedo ser maravillosa en todo. El beso fue una forma de zanjar el tema de su actuación en la prueba, pues esto era un detalle menor. Solo el escenario para lo que tenía que hacer, como podría haber sido cualquier otro. Lo tenía todo planeado y mientras atendía su rodilla lo último que esperaba fue su pregunta. Bueno, en realidad no era tan extraña y era una buena forma de ir encaminando las cosas, pero hubo algo en ella... Algo que me hizo detener mis manos y mirarlo, por primera vez, sin hacer una pausa a propósito para provocar un determinado efecto. En ese momento no sabía qué decirle, pero solo fueron unos segundos de estupidez transitoria que solventé con agilidad aunque pareciera que habían sido horas para mi, que no estaba acostumbrada a esa sensación de no saber qué decir.- Si, algún día volveré, pero lo cierto es que desde que mi marido murió no he viajado y no he atendido mis negocios fuera de la ciudad. Así que este viaje era el inicio de uno o dos años dónde espero viajar mucho y ocuparme de mis negocios desde cualquier lugar... Así que no sé cual será mi siguiente destino, aquel dónde me lleve el viento o el destino- sonreí.- Pero no me considero atada a ningún lugar como para sentir la necesidad de volver. Vos intuyo volveréis rápido y veloz a vuestras tierras, pues si tenéis ataduras con ellas ¿No?

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Miér Jul 27, 2016 1:38 am

- Me has malinterpretado o he sido yo que no me he explicado bien- empezó a decir con una sonrisa en los labios, otros se habrían sentido insultados con sus palabras-. Todos esos elementos son producto del placer, por lo que es éste el principal y no al revés. Si no hay placer no hay ni gritos ni susurros ni gemidos que sean genuinos. Es cierto que el hombre experimenta el placer en el sexo más fácilmente pero se puede convertir en algo mecánico por el simple deber de dejar descendencia. Las mujeres no son las únicas que se casan con quien no quieren- tal vez estaba proyectando su experiencia personal con su prometida. No es que no fuera hermosa como para que el sexo se convirtiera en un suplicio pero no había ninguna conexión con ella, incluso sus conversaciones eran vacías. Todo lo contrario que le pasaba con Anath, una conversación como esa era impensable con otra mujer ponienti-. Lo siento, estoy rompiendo el momento- se disculpó al darse cuenta de la implicación personal de sus palabras, no quería que la comerciante cargara con unos problemas que no eran suyos.

No sabía cómo ni cuando pero habían empezado a tutearse, una muestra más de su cercanía y una razón más para alejarla de sus problemas. El encuentro fortuito con Anath había sido un soplo nuevo en su vida y quería mantenerlo como una historia que recordar. No se trataba de un calentón pasajero, había algo más en esa mujer que su sensualidad que le atraía de igual modo, por lo que sería recordada por más cosas que los momentos apasionados que pudieran tener. Era la primera vez que experimentaba tal cosa y no sabría si la única hasta que se encontrara en el lecho de muerte.

- Gracias- aceptó el cumplido aunque no estuviera convencido de que hubiera hecho un buen papel en la melé. La iba a preguntar si asistiría a las justas pero sus labios lo acallaron y le hicieron olvidar formularla después o tal vez fue la mirada que le devolvió tras hacerle la pregunta. Parecía que por primera vez la tomaba por sorpresa, siempre era ella quien lo sorprendía-. Así es, tengo deberes que cumplir, ya sabes, cosas de gran señor- bromeó-. Pues espero que el viento o el destino os lleve algún día a la Isla de la Bruja- añadió con sinceridad si bien cuando eso ocurriera, si es que ocurría, la situación habría cambiado y él ya estaría casado con su prometida. Se preguntaba si ese hecho cambiaría su relación, no sólo para ella sino también para él-. ¿Ya has terminado?- preguntó al notar que ella había detenido sus manos.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Miér Jul 27, 2016 11:27 pm

Las palabras del noble fueron tan obvias que me dio hasta cierta pena. Thomas creía que su hermano le robaba el amor de su vida, posiblemente así fuese, pero Willem posiblemente ni lo imaginaba y además no lo hacía por amor. Lo hacía porque así eran los ponientis, creían que tenían obligaciones que ellos solos creaban y de las que se negaban a escapar. Y allí estaba yo, para hacerlo escapar.

-No rompéis nada- dije acariciando su mejilla de forma cariñosa. Yo tenía la suerte de haber escapado de las cadenas a mis amos y ahora mismo la idea de que alguien me obligase a algo me repugnaba, posiblemente nunca podría volver a esa vida. Pero más me repugnaba imaginarme obligada a algo por mi misma, por mis miedos, por mis inseguridades y por cualquier gilipollez que el mundo dijese. Mi vida era mía, lo mío me había costado poder decir eso con el pecho hinchado de orgullo.- No me quiero meter en tu vida, lo sabes... Pero si quieres contarme algo, quizás pueda oírte. No me conoces apenas, ni yo a ti, pero por eso no voy a juzgarte.

Por una parte me sentía mal de conocer toda la historia y aún así pretender que él me la contase para poder manipularlo, aunque bueno, era mi trabajo esa vez. Quizás la versión del señor fuese distinta a la de su hermano menor, pero en cualquier caso, era este último quién decidía. Sonreí cuando volvió a mencionar la broma del gran señor.

-Espero que esas cosas sean para bien de vuestras tierras y vos- dije antes de encogerme de hombros.- No negaría una invitación directa del señor de dichas tierras, si es que no os supone ningún problema que yo esté allí- con sus palabras y sin haberme hablado él del tema, en aquel momento podría pensar que estaba casado o a punto de ello, así que mostrar ese mínimo recato que mostrase que no quería entrometerme en su vida era necesario, aunque estuviese allí para todo lo contrario: para meterme de lleno y ponerla patas arriba para luego marcharme por dónde había venido con el sonido de las monedas de oro de fondo. Negué entonces y me dediqué a terminar al vendaje, desviándome de su mirada con dicha excusa. ¿De cuándo me importaban las desdichas ajenas? Aquello no tenía sentido.- Listo.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Jue Jul 28, 2016 2:14 am

Willem sintió la caricia de la comerciante en su mejilla, y ese fue el motivo por el que habló. No solía expresar sus verdaderos pensamientos con los más cercanos pero este caso era distinto: Anath estaba fuera de su vida. Era una extraña con la que había congeniado pero sus caminos se separarían por muchas promesas de volverse a ver que se hicieran, porque cada uno tenía su deber.

- Todos tenemos que hacer algo que no nos gusta en algún momento de nuestras vidas. En el baile mencionaste que habías tratado con esclavistas, ¿te gustó hacerlo o se trató de una de esas obligaciones?- preguntó mirándola fijamente a los ojos- Yo tengo una de esas obligaciones materializada en una prometida a la que apenas conozco. Su padre me ofrece un trato que no puedo rechazar por el bien de los habitantes de la Isla- antes de que ella pueda añadir algo, prosiguió- Te preguntarás si tengo familia para delegar en ellos y la respuesta es sí pero sumiría mi hogar en el caos. Mi hermano no tiene ni idea de gobernar, prefiere divertirse que pensar en los otros. Y mi hermana, ella lo haría bien pero sería ponerle una carga que tal vez no desee. Yo he sido educado para llevarlo a cabo y ese es mi deber. Tampoco creo que mi vida vaya a ser un infierno por casarme con alguien que no quiero y la trataré lo mejor que pueda. Como digo, hay cosas que hay que hacerse, tú lo sabrás como yo.

Al terminar se sintió más ligero. No esperaba palabras de consuelo por parte de ella, el trabajo ya lo había hecho escuchándolo.

- No sería un problema en absoluto, todo lo contrario. Tu presencia refrescaría los salones de Isla de la Bruja- sonrió sinceramente. Definitivamente no sería el mejor de los esposos pero nadie era perfecto, ni los héroes de las canciones. Seguramente si la encontraba de nuevo dejaría que la pasión lo guiara de nuevo sin pensar en su esposa, tal y como tenía pensado ahora cuando eran prometidos-. Gracias, de nuevo- agradeció por haberse tomado la molestia de curarlo-. Tengo que ser el peor prometido que se encuentre ahora en Desembarco del Rey- dijo mientras la tomaba por la barbilla y la acercaba a sus labios-. Y lo peor de todo es que no tengo remordimientos por lo que voy a hacer- añadió antes de acortar la poca distancia que los separaba, siendo él esta vez quien tuvo la iniciativa del beso.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Jue Jul 28, 2016 2:44 am

Al oírlo me retraje a mi misma a pesar de que al conocer su historia debería haberme sentido inmune a ella. Me recordé siendo una niña rodeada de caballos, recordé el desierto y un segundo de mi memoria para cada amo y cada hombre al que había tenido que tolerar y con el que convivir porque yo no podía decidir. Claro que sabía lo que se sentía, pero yo había logrado hacer de mi vida aquello que quise, al precio que había sido necesario, pero no me pesaba. Todo conlleva sacrificios y realmente respetaba lo que iba a hacer el Upcliff aunque yo era demasiado egoísta para hacerlo en su lugar. Pero aquí no importaba lo que yo pensase, si no lo que debía hacer en mi trato con Thomas.

-Era una obligación- respondí a su pregunta antes de dejarlo desahogarse sin interrupciones, aún acariciando su rostro y pasando a su cabello.- Antes yo hacía lo que debía, lo que otros me habían enseñado que era mi obligación. Pero luego aprendí que la única obligación que tengo es hacía mi misma- dije casi sin darme cuenta.- Yo aprendí que prefiero estar sola que meterme en la cama y quedarme dormida pensando que mi vida no es lo que yo quiero de ella... Pero soy una persona por lo general egoísta- admitió con una sonrisa.- Así que por suerte hay gente como tú que prefiere sacrificarse por los demás, así hay un equilibrio. Solo espero que aprendáis a conformaros con lo que ello implica... Hay gente incapaz y al final eso los destruye por dentro.

Esa gente era la peor y se ganaban lo que les ocurría. Para ser egoísta igual hay que hacer sacrificios, como para ser entregado a los demás. En ambos casos hay que vivir con ello y con sus consecuencias, si no eres capaz es que te mereces lo que vayas a sufrir. La sinceridad de él admitiendo que estaba comprometido pero que no sería un problema que fuese a verlo me hizo ver que mi trabajo estaba saliendo bien.

-Bueno, el peor prometido que engaña a una esposa que no eligió y la peor viuda, que no llora a un esposo que eligieron por ella... Me parece a mi que hacemos un binomio curioso e indebido. ¿Pero quién es moralmente perfecto?- pregunté retórica mientras él se acercaba a mis labios, mirándolo antes de besarlo y cerrar los ojos, de forma lenta y profunda, primero jugando con sus labios largos minutos y luego, buscando su lengua con la mía, llevando una de mis manos a su pecho la dejé sobre el punto dónde sus latidos se sentían con más fuerza, mientras la otra acariciaba su antebrazo.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Vie Jul 29, 2016 1:47 am

Otra mujer se habría marchado de la tienda al escuchar que estaba prometido pero Anath no movió ni un músculo para marcharse. Como decía, hacían una buena pareja por lo amoral de sus situaciones y a ninguno le parecía molestar serlo. Los labios buscaban el contacto de sus iguales, sin ninguna prisa, degustando el sabor de su boca. Luego entró en juego las lenguas, como serpientes que se rozan para conocer al otro, con la parsimonia que había reinado en todo el tiempo que duraba el beso. Willem no tenía que volver a la arena ni ella a las gradas y el escudero no aparecería, tal y como había dicho Anath. Podían quedarse en esa tienda hasta que terminara la melé, lo que se traducía en mucho tiempo.

La mano del señor de la bruja que había colocado en su barbilla viajó hasta su barbilla, deteniéndose ahí durante casi todo el beso, luego descendió hacia el lado de su cuello. Por otro lado, la otra mano se posó en su hombro derecho y bajando por su brazo hasta que no pudo descender más por sus posiciones. Estando él sentado y ella arrodillada había límites, por mucho que se inclinara hacia ella.

Rompió el beso con la respiración agitada y se puso en pie, tomando sus manos para ayudarla a seguirlo. Sin embargo se colocó detrás de ella, apartando su cabello a un lado para dejar desprotegido el cuello bronceado, el cual atacó con su boca, besándolo y lamiéndolo. Mientras tanto su otra mano empezó su recorrido en la cintura femenina, subiendo por su costado hasta que la mano se situó firmemente sobre uno de sus pechos cubierto todavía por el vestido.

Siguió disfrutando del tacto del cuerpo de Anath, tanto con su mano como con sus labios, hasta que llevó los dedos a las lazadas que mantenían el vestido ajustado, deshaciéndolas y descubriendo la espalda desnuda de la pentoshi. Las yemas de sus dedos resiguieron su piel dorada por el sol y ambas manos se colaron hacia su vientre y subieron a sendos pechos. En ese momento sus labios jugaban con el lóbulo de su oreja, mordisqueándolo suavemente de vez en cuando.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Sáb Jul 30, 2016 10:26 pm

Era evidente que aunque no podía parecer una prostituta, que era lo que era a fin de cuentas, no podía parecerle tampoco una mojigata. Para eso ya tenía a su prometida y a todas esas nobles jovencitas. Por eso la historia de la joven viuda que justificase sin tanto tabú mi libertad sexual. Habiendo tenido un esposo al que satisfacer no era de extrañar que sin él buscase consuelo en otros y menos, que supiera cómo disfrutar de un hombre.

A fin de cuentas, aunque había engatusado a Willem sin más que palabras, no podía mantener viva su atención todo el tiempo necesario sin encamarme con él, era evidente. Soy maravillosa logrando lo que quiero de un hombre, pero no tanto. Pero para eso ya estaba el sexo ¿no? Para manipular a los hombres, que son como animales en celo si sabes qué teclas apretar. Pero oye, que al menos el joven señor era de muy buen ver y desde luego sabía cómo besar a una mujer. Quizás hasta pasase un buen rato.

Me puse en pie cuando el beso llegó a su fin y sonreí divertida cuando se puso a mi espalda, brindándome la oportunidad de que mi culo, uno de mis mayores atributos según decían muchos, estuviese en el punto justo para moverse contra el punto dónde esperaba provocar en breves una buena erección. Sus besos provocaban mis suspiros y me relajé aparentemente entre sus brazos, echándome hacía atrás mi cuerpo se apoyó en el de Willem para regalarle una mejor vista de mis pechos, que en cuanto sus manos desearon, quedaron al descubierto. El vestido quedó atrapado en mis caderas, que eran generosas, pero no necesité esfuerzo alguno, solo un firme tirón para que este terminase finalmente por el suelo y mi desnudez fuese total. Lo miré de reojo.

-¿Os gusta lo que veis? Sin dudas no soy una de vuestras nobles- dije divertida sintiendo sus manos agarrar mis pechos. Como si quisiera acentuar mis palabras, mis manos fueron a las suyas y las tomaron para guiarlas en un masaje a mis pechos que subía mi temperatura, tomando dos de sus dedos con la diestra lo hice tomar uno de mis pezones, que ya estaban endureciéndose por las atenciones y lo hice pellizcarlo y mover los dedos ejerciendo una sutil pero insistente presión mientras lo hacían girar ligeramente hacía un lado y hacía otro.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Sáb Jul 30, 2016 11:39 pm

La fricción voluntaria del trasero de Anath contra su entrepierna empezó a surtir efecto, sumado al tacto y a la visión, cuando se echó hacia atrás, de sus pechos, y empezó a sentir como el miembro agasajado se endurecía. La comerciante no sólo hablaba sin preocupación de sexo sino que también poseía cierta habilidad por lo que podía observar. El vestido fue resbalando por su cuerpo deteniéndose en las caderas para luego escurrirse por sus piernas torneadas y quedarse en el suelo como una maraña de tela enredada en los pies todavía enfundados en los zapatos.

- Tenéis un cuerpo que haría pecar al más piadoso- sonrió de lado con la vista en los generosos pechos que cubrían sus dedos, cinco vetas blancas contra un mar dorado, y luego en sus ojos azules-. No, no lo sois. Sois una humilde mercader- respondió antes de besar la comisura de sus labios.

Dejó que ella guiara sus manos que masajeaban los pechos y pellizcaba los endurecidos pezones por el placer. Como ella había mencionado, los hombres de Poniente se limitaban a satisfacer sus deseos y marcharse o caer rendidos en el lecho, en cambio a Willem le gustaba producir placer en sus amantes; era otra manera de sentirlo él también.

Acto seguido fue descendiendo la mano que no estaba ocupada con el pezón por el vientre de Anath hasta llegar a su pubis. Finalmente sus  yemas se toparon con su vagina, jugando primero con sus labios y luego girando en pequeños círculos por su clítoris.

- Yo tampoco soy como los otros nobles ponientis- le susurró al oído mientras un dedo se abría paso entre los pliegues rosados de su interior, húmedo y caliente. Entró y salió repetidamente de ella, luego lo acompañó con otro dedo más.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Dom Jul 31, 2016 7:09 pm

Reí por su comentario, solo a él se le ocurrían cosas ingeniosas que de verdad me provocasen reír sin aderezos. Casi era tan ocurrente a veces como lo podía ser yo, aunque dudaba que él hubiese aprendido por mis mismos motivos. La elocuencia puede tenerse por uno mismo, pero ha de ser entrenada.

-Por suerte no sois ningún piadoso... No me gustaría corromper vuestra alma, es mejor si ya viene con máculas- susurré, cosa que no era mentira. Tratar con un hombre de estos de firme moral y principios era demasiado aburrido, pues la vida no era blanca o negra y en los grises se encontraba la variedad.- La más humilde de todas, completamente entregada al gran señor de Poniente- murmuré girando el rostro para que el beso en la comisura fuese algo más que eso, aunque dejándolo romper el contacto de nuestras bocas en cuanto lo vio oportuno.

Permití a su mano escapar de la mía y bajar por mi cuerpo, separando sutilmente las piernas para que tuviese vía libre hacía mi sexo, estremeciéndome sin más cuando tocó el punto más sensible de mi cuerpo. Lo que había aprendido del sexo a cambio de dinero era que lo mejor era enfrentarse a él siempre como si fuese la primera vez, sin expectativas de nada grandioso y con el cuerpo preparado para disfrutar cualquier mínimo estímulo, por si no los había mayores. Parecía fácil de decir, pero no era tan fácil llevarlo a la práctica, pues dejar la mente en blanco era imprescindible, pero tampoco podía dejarme ir, pues yo tenía una obligación con el hombre o mujer de turno.

-Mmm... Algo he notado- bromeé en un suave susurro.- Pero necesitaré más pruebas antes de emitir un juicio- que no era un noble de los que ella conocía estaba segura, en ningún sentido, pero picarlo lo haría funcionar mejor en el lecho. Los hombres solían funcionar bajo sencillas premisas comunes.- A ver que busque otra...- dije juguetona dejando que mi mano se colase entre mis cuerpos y masajease por encima del pantalón.- Oh, desde luego esto no parece nada dentro de lo común- dije fingidamente sorprendida, abriendo la prenda para liberar la erección, que tomé con experta habilidad entre mis dedos deslizando estos por todo su tamaño.- Pero estar bien dotado no implica un buen uso del talento. Tendréis mucho que demostrarme.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Dom Jul 31, 2016 11:26 pm

Los dedos del señor dela Isla de la Bruja se hendían en su interior como el cuchillo de un asesino en el cadáver de su víctima, con una cadencia que iba bajando y subiendo de intensidad para otorgarle variedad al acto repetitivo de la masturbación. Luego los sacó, mojados de la excitación de la pentoshi, y volvió a centrarse en el pequeño botón rosado moviéndolos de arriba abajo y en círculos.

Sonrió contra su cuello cuando hizo mención a su erección, que seguía haciendo presión entre sus nalgas perfectamente redondeadas. Pero pronto cambió el culo de Anath por su mano, igual de juguetona, que palpaba el miembro erecto por encima de la tela hasta que, como un pequeño animal que entra en su madriguera, la mano se coló dentro de la prenda. El tacto de la piel contra la piel fue placentero, y más cuando los largos dedos fueron recorriendo su longitud.

- ¿Ya quieres descubrir todo? Como viajera deberías de saber que lo importante es el viaje, no la meta- le susurró colocando las manos en las generosas caderas y haciéndola girar para quedar cara a cara-. Todavía es pronto para que te muestre mi talento con esto- puso la mano sobre la que ella tenía rodeando su erección y apretó ligeramente para que notara lo dura que estaba.

Luego masajeó sus pechos con sus manos para después llevar la boca a uno de ellos, besándolo y lamiéndolo, y hacer lo mismo con el otro luego. Incluso se atrevió a morder ligeramente un endurecido pezón, jugando con el placer doloroso que podría provocar.

- Ahora que recuerdo, la que habló sobre sus virtudes, aparte de la fuerza de tus pulmones, fuiste tú y ahora tengo curiosidad- dijo contra su piel-. Sorpréndeme- añadió volviendo a sus labios, besándola con hambre.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Lun Ago 01, 2016 1:31 am

Sus dedos me habrían a su gusto, demostrando que sin dudas sabía lo que se hacía buscando el placer de una mujer no decepcionaba, más bien todo lo contrario teniendo en cuenta que a primera vista en aquella encerrona me había parecido bastante soso en un inicio.

-Claro que lo sé, mi lord, pero es que ahora mismo estoy embarcando hacía el viaje y me muero por empezarlo de una vez... La expectación me devora como una alimaña- bromeé girando y al encararlo lo besé y luego mordí de forma juguetona su mejilla.- Otra diferencia sin dudas, pues los nobles que conozco solo quieren clavarla lo antes posible- murmuré en sus labios con mis ojos fijos en los suyos mientras movía mi mano más rápido ejerciendo la presión que él había marcado con su mano, pasando de masturbarlo de forma lenta y casi de tanteo a buscar arrancarle los primeros sonidos de placer antes de volver a un torturante ritmo pausado.

Mi otra mano fue a sus cabellos cuando su boca bajó a mis pechos y disfruté de ello a la par que besaba y mordía con destreza su cuello para no dejar marca alguna, pues no quería que se pudiera enfadar por un detalle tan estúpido. Saboreé su piel mientras lo oía, riendo con suavidad recorrí de una lamida ascendente su cuello subiendo por encima de su nuez. No pude responderle porque sus labios buscaron los míos con ansias y no fui yo quién apagó la intensidad del beso, ni mucho menos, aún con mi mano abrazando el ancho de su falo mi boca no dio descanso a la suya hasta que la debilidad de todos los mortales nos hizo separarnos, pues el oxígeno parece incompatible con la pasión.

-Si, si que os hablé de otras habilidades... Que desconsiderada sonaría si me negase a saciar vuestra curiosidad...- jugueteé haciendo como que me pensaba si dejarlo en aquel punto para acto seguido darle un suave beso y arrodillarme ante él, pero esto lo hice lentamente mientras mis labios bajaban por su cuerpo ahora desnudo a excepción de las vendas. Me puse sobre mi vestido que posiblemente terminaría para lavar y frotar hasta dejarse las criadas los nudillos, pero mejor sus nudillos que mis rodillas, a fin de cuentas mi cuerpo valía más que el de ellas.- ¿Sabéis? Al conoceros no creía que fuerais tan... intenso- admití solo porque me venía bien que viese que había hecho que mi opinión de él cambiase hacía mejor. Una vez pasé más al sur del hueso de su cadera di un suave mordisco con los labios y me acerqué a su erección, dejando caer saliva sobre esta para lubricar el movimiento de mi mano mientras lo miraba a los ojos, tras unos segundos mi lengua se aventuró a jugar con su glande sin dejar de masturbarlo.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Lun Ago 01, 2016 2:55 am

- ¿Has estado con otros nobles? Vaya, pensaba que era el primero- le contestó contra sus labios y con una sonrisa que apuntaba a que no le importaba tanto. Aunque habían entablado una relación extraña, que había iniciado como un fuego producido por una chispa involuntaria, el pasado pertenecía al pasado y él no iba a ser el dueño de su futuro ni viceversa.

Los movimientos de su mano eran cada vez más rápidos y, sumado a la firmeza de sus dedos, consiguió que jadeara de placer con los labios entreabiertos rozando los suyos. Pero no todo se centraba en la zona sur de su cuerpo, la otra mano de Anath le instaba a continuar con los cuidados hacia sus pechos, cosa que parecía gustarle, y su boca estimulaba el cuello de Willem con lengua, labios y dientes. Sabía que a algunos nobles les gustaba desflorar a las doncellas pero era mucho mejor tener en el lecho, o en la tienda en este caso, a una mujer experimentada. El placer que estaba sintiendo el Upcliff con ella no lo podría sentir con una doncella como su prometida.

- ¿Irte sin comprobar mi talento? Alguien tan aventurera como tú no desperdiciaría una oportunidad como ésta- dijo manteniendo el tono de broma que caracterizaba sus conversaciones con la mercader.

Willem siguió con la mirada el rostro de Anath en su descenso, sintiendo cada uno de sus besos y el esporádico roce de sus pezones contra su abdomen y piernas. Sabía lo que iba a hacer a continuación y lo deseaba.

- No hay que juzgar un libro por su portada- eran muy pocas las personas que conocían al verdadero Willem y muchas pensaban como ella lo había hecho al principio, pero así la sorpresa era para mejor-. Debo de decir que cuando te conocí tampoco pensé que tendrías... un trasero tan perfecto- podría haber dicho que no creía que fuera a ser tan cercana pero optó por la broma, con ella le salían con facilidad.

La caliente saliva se derramó desde los labios carnosos de Anath a la longitud del pene de Willem, haciendo que su mano se moviera con mayor soltura. Él no apartó su mirada de aquellos ojos que le observaban con la conciencia de tener el mando ahí abajo. La roja lengua se aproximó al rosado glande mientras la mano hacía bombear el líquido preseminal que se mezclaba con la saliva producida en su boca. En la mirada que le devolvía Willem estaba implícito el deseo de que continuara.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Lun Ago 01, 2016 11:16 pm

-Llevo unos años viuda, con algo me tendré que entretener- respondí con simpleza y casi la inocencia de una niña, pecando de frívola. No ocultaba eso de mi personalidad, pues me llevaría demasiado esfuerzo para muy poco beneficio. A fin de cuentas, trataba con hombres acostumbrados a mujeres frívolas, por lo que tampoco era como que se fuesen a asustar. A fin de cuentas, yo era diferente en lo que importaba y era que mi fogosidad -fingida o no- no la tenían las siesas de las nobles de Poniente. Y a fin de cuentas, eso era lo que buscaban todos los hombres.- Sin dudas me tenéis calada, debo probar que tanto se nota esa sangre de bruja en vuestras venas...- y mientras decía aquello recorrí con la yema de mis dedos una de las marcadas venas que surcaban su erección.

Había logrado una notoria confianza con el Lord que esperaba jugase a mi favor, pues había procurado que naciera esta cercanía antes de llevármelo a la cama para que no fuera solo un mero polvo. Necesitaba obviamente que él sintiera algo más por mi y así intentar enamorarlo. Lo gracioso del asunto era que yo nunca había hecho que nadie se enamorase de mi, ni me había enamorado, he ahí la dificultad del asunto, pero bueno... Puedo con ello, un reto siempre es bien recibido. Además, me veía cada día al espejo ¿Quién no se enamoraría de mi?

-Me ofendes, la perfección de mi trasero es evidente hasta con ropa- dije con fingido y obvio enfado antes de lubricar el movimiento de mi mano en solo un previo a lo que estaba por hacer.

Sin pudor o vergüenza alguna me dispuse a saborearlo, iniciando por su glande de modo de ir dando pero al mismo tiempo dejándolo con ganas de más. Si se lo daba todo de golpe le aburriría y por otro lado, debía quedar claro que hacía aquello porque yo quería y no por él. Eso era otro signo de distinción de la casa respecto a las nobles. Solo había que mirarlo a la cara para saber que estaba consiguiendo lo que buscaba.

Tras unos segundos de lamidas que jugaban traviesas lo introduje entre mis labios, sin que mi mano descansase alternando del ritmo del movimiento de esta me esmeré al inicio solo con la punta de su miembro y luego fui recorriendo su pene poco a poco con los labios, apretándolo con malicia mientras succionaba y le iba quitando terreno a mi mano hasta que no se podía meter nada más en mi boca, lo dejé unos segundos antes de recuperar el aliento y dedicarme a comer parte de su erección antes de repetir ese profundo instante, pues si hacía todo el rato lo mismo hasta yo me aburriría tanto que me dormiría.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Mar Ago 02, 2016 1:16 am

Y tanto se había tenido que entretener con los nobles como para no perder su habilidad en el sexo que estaba demostrando ahí abajo. Los celos sólo servían para conseguir una muerte prematura, era más sencillo abandonarse al placer y no preguntar por qué su mano se movía con tanta maestría. Su miembro reaccionó al recorrido del dedo femenino por la vena, era maravillosamente retorcida la correspondencia con sus palabras.

- Los poderes de las brujas de mi isla son sutiles, no te das cuenta de que estás en sus redes hasta que es demasiado tarde- su tono misterioso daba a entender que la podría haber embrujado pero no era tonta, ella sabía que no había nada mágico en él y, si realmente tuviera magia, no la utilizaría para engañar a una mujer para tener sexo. No caía tan bajo-. No lo niego pero es mil veces mejor sin ropa.

Más allá de sus pícaros ojos azules, de su frente dorada y de su melena castaña, se podía ver la forma redondeada de su culo, que reposaba sobre sus talones. Pero quedarse sólo con esa parte de su cuerpo sería de necios, todo en ella invitaba al placer incluso sus gestos sensuales. La actitud también era un punto a su favor, otra habría quemado todo inmediatamente pero ella jugueteaba con su pene como entrante del primer plato. El miembro fue enterrándose entre sus labios muy lentamente, como si Anath estuviera dispuesta a deleitarse en aquel acto, mientras que su mano se iba quedando poco a poco sin espacio por el que moverse. El interior de su boca era cálido y húmedo como lo había sido su vagina y, al succionar, las paredes carnosas fueron apretándose para proporcionarle mayor deleite. Willem recordó, al mismo tiempo que soltaba un gemido, que una prostituta con la que estuvo intentó introducirse su miembro tan al fondo como lo estaba haciendo Anath pero las arcadas vencieron. Sin embargo la comerciante era capaz hasta de aguantar unos segundos con ello dentro, al final sí que iba a tener unas virtudes secretas.

- Sigue- la animó llevando sus manos a su cabello para recogerlos por encima de su cabeza con tal de que no la molestaran- No mentías respecto a tus habilidades, estoy realmente sorprendido- dijo sinceramente. Dejó los mechones al recaudo de su mano izquierda mientras la derecha se dirigió a uno de los pechos de Anath para masajearlo, llamado por el reclamo del balanceo producido por los movimientos de su cabeza.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Miér Ago 03, 2016 12:56 am

-Oh, me recuerda a los poderes de sirena que dicen tengo- bromeé.

Aunque no era mentira que me lo solían decir, pues tendía a lograr lo que quería de quienes me rodeaban, algo que me venía bien tanto para los negocios en general y el día a día como para en concreto mi tarea de seducir y entretener hombres. No había nada mágico, eran técnicas y formas aprendidas, ensayadas y perfeccionadas a base de errores y aciertos durante los años. Creía en la magia, pues en mis años de viajes y viajes había visto cosas que harían creer al más escéptico, pero no creía en determinadas tonterías sobre seducir con magia. El don de seducir si quiera era algo innato en alguien, era siempre fruto de un trabajo constante como lo es por ejemplo el arte de la guerra o el del sexo.

No había mayor demostración de esta verdad universal ni mayor piropo que pudiera darme la boca de Willem que ese gemido. Los hombres por lo general no son tan “demostrativos” en estos campos, así que cada gemido de placer que le sacas es bien ganado. Al oírlo hablar de mis habilidades le guiñé un ojo, pues tenía la boca a otras labores.

Con movimientos más rápidos seguidos de otros más lentos, apretando más o menos con mi labios, con mayor o menor profundidad buscaba que una simple felación que cualquier mujer pudiera hacerle fuese algo más, usando mi lengua contra su glande a pequeños golpecitos y llevando una mano a sus testículos para acariciarlos mientras mi saliva mojaba todo su falo.

Poco a poco con mi mano libre en su cadera lo fui empujando hasta que volviese a quedar sentado sobre el sillón, pues sin dudas para él sería más cómodo y a mi me evitaría el problema respecto a la obvia diferencia de estatura. Y eso que yo para ser mujer gozaba de una estatura bastante buena, a fin de cuentas, los de mi mismo origen tendían a tener una buena altura.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Willem Upcliff el Miér Ago 03, 2016 2:08 am

- Ahora entiendo por qué el lúgubre señor de la Isla de la Bruja se encuentra desnudo y a la merced de tu boca- bromeó sobre los poderes de sirena. Aun así todo había ido deprisa, un día se encontraron en un balcón, otro bailaron en la Fortaleza Roja y al siguiente se encontraban de esa guisa. Había encanto en ella pero era humano y no mágico, se trataba más de su labia, de saber cuando abrir la boca y decir qué; todo eso sumado a su inteligencia y atractivo. Anath podría conseguir todo lo que deseara y seguramente es lo que hacía.

La dura erección entraba y salía de la boca de Anath por decisión de ella, era la mercader la que apretaba y aflojaba el agarre de sus labios, el momento en que su lengua chocaba con el glande y la firmeza de su mano rodeando los testículos. Willem estaba totalmente rendido ante el placer proporcionado por la pentoshi, observando como hilillos de saliva corrían por su miembro y caían luego al suelo.

Luego se vio empujado hacia atrás, hasta que sus piernas se toparon con la silla en el que se había sentado antes para que lo curara, y tomó asiento. De esta manera ambos estarían más cómodos, no había caído antes porque su mente no funcionaba con normalidad. Entonces se acordó que todavía tenía las botas puestas y el pantalón por los tobillos, muestra de lo rápido que habían ido las cosas. Se apresuro a descalzarse ayudándose con sus pies, empujando de esta manera su erección hacia el interior de la boca de Anath involuntariamente pero sin llegarle a ser una molestia; luego hizo lo mismo con el pantalón. Después alejó a Anath de su pene, colocando una mano a cada lado de su rostro, para luego besarla en los labios.

- ¿Hacerlo con tus pechos entra dentro de tus habilidades?- le susurró al oído después de romper el beso, con una sonrisa pícara en los labios. Su busto era lo suficientemente generoso como para ejercer la presión necesaria en aquel acto y su pene estaba tan mojado de su saliva que facilitaría la fricción.

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Re: +18 || De grandes señores y humildes mercaderes || Willem Upcliff

Mensaje por Anath de Lys el Jue Ago 04, 2016 2:19 am

Lo ayudé a terminar de desnudarse mientras devoraba su erección, los resultados de años y años perfeccionando el arte de una buena felación se notaban en el señor de la isla y bueno, en mi, que aguantaba sin problemas que su miembro se clavase en mi garganta sin sentir una acuciante molestia. El cuerpo aprendía a adaptarse a todo.

Tras unos minutos más Willem me separó de su entrepierna y lo miré a los ojos antes de besarlo con intensidad, mordiendo sus labios con suavidad mientras una mano se hundía en el cabello de su nuca. Era curioso como nuestros ojos podían ser similares pero al mismo tiempo tan distintos, como nuestras personalidades. Ambos eran azules, pero el suyo era un azul más frío, como el agua de un lago del Norte, limpia y clara, pero que permanece siempre en el mismo lugar. Mis ojos eran como el mar, con ese tono azul verdoso que se ve especialmente cuando las corrientes se agitan y que recuerda que el mar siempre viene y va, las corrientes y mareas nunca se detienen, ni esperan a nadie.

Reí a su pregunta y asentí, apoyando un instante mi barbilla en su rodilla sana lo miré a los ojos divertida, mordiéndome el labio inferior.

-Que ideas más perversas guarda para sí la mente de ese gran y lúgubre señor... Y que complacida me siento de que las comparta conmigo- añadí tocándome los pechos ante sus ojos, disfrutando de mis propias caricias antes de meter su falo entre ellos, dejando caer saliva sobre el glande que asomaba antes de empezar a moverlos lentamente, ejerciendo fricción.

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