Ambientación
Staff
Interés
Créditos

Ambientación
Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

Reinos
Próximamente...
administración
dragon
Dragon
MP

Novedades
♦23/06♦ Inauguración del Foro
♦27/06♦ Primera trama global
Normas Gráficas
♦Se deben usar PBs de carne y hueso, nunca dibujos.
♦Avatar de 280x350px.
♦Firma Máxima de 500x250px.

Tramas
1° trama: Torneo en Desembarco

Link:
Lugar: Desembarco del rey
Fecha: 10 del mes I
Se Busca
Créditos
El diseño de los gráficos del foro Hermit the Frog, la edición y creación de codes pertenece a Balerion y en ambos casos este material es único y exclusivo de The Dance Of Dragons. El tablón está elaborado gracias a un foro de recursos y modificado igualmente para este foro.
Últimos temas
» fgffgff
Jue Oct 20, 2016 11:55 pm por probando

» Familia primero || Helaena +18
Sáb Sep 03, 2016 7:00 am por Aegon Targaryen

» Throne´s War - Rol Juego de Tronos - {Af. Élite}
Jue Ago 25, 2016 8:55 pm por Invitado

» Qoren Nymeros Martell se coge vacaciones
Vie Ago 19, 2016 2:23 pm por Aliandre Martell

» Pescando [Linys Daer]
Jue Ago 18, 2016 9:06 am por Torrhen Manderly

» La rockola del bardo.
Miér Ago 17, 2016 5:53 pm por William Stoneheart

» Make It Up As I Go - foro activo de famosos - Más de 3 años - Af. Élite
Miér Ago 17, 2016 3:17 pm por Invitado

» Dios bendiga a Estados Unidos, una nación renacida. —Elite
Miér Ago 17, 2016 5:54 am por Invitado

» Una verde tragedia en un mar de negros [Libre]
Miér Ago 17, 2016 12:30 am por Aegon III Targaryen

Estación



otoño
Primer Mes
Año 129
Habitantes
Más Allá del Muro
0
El Norte
2
Tierra de los Ríos
1
Occidente
5
El Valle
3
Islas del Hierro
3
Tierras de la Corona
14
El Dominio
4
Tierras de la Tormenta
1
Dorne
5
Ciudades Libres
1
Bahía de los Esclavos
1
Essos
0
Af. Élite
13/40

Af. Hermanas
4/8


Disculpas y presentes || Aemond

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Helaena Targaryen el Mar Jul 12, 2016 1:56 am

Los días pasaban rápidos en el torneo, pero a Helaena le parecía que llevaba ya un siglo con todo aquello y estaba agotada. Agotada de tener que fingir que todo estaba bien cuando desde unos días antes al torneo todo parecía ir contra ella. Lo ocurrido durante la fiesta bajo el influjo de la bebida dorada tenía aterrada a la princesa sobre aquello que albergaba dentro de sí... Todos los Targaryen sabían que una moneda se lanzaba al aire el día de su nacimiento para decidir un futuro de cordura o locura y ella siempre había sido la más susceptible para la primera. ¿Y si ese era su punto débil para que la locura la arrastrara?

Lo que más temía es que mostrarse como la más estable de la familia la hubiese hecho soportar los problemas de medio mundo -cuando pensaba en la confesión de Daeron se sentía enfermar, como si se fuese a desvanecer- y tener que aguantar todos los desplantes del mundo. Y el peso que eso tendría sobre su psique si seguía así... Tenía tres niños en el mundo, no sabía que habría sido de ellos si Aemond no la hubiese apartado de aquella ventana.

Lo que no sabía ella era que más que culpa de su mente, había sido el brebaje el que había provocado tales sucesos y que sus problemas, aunque en ese momento eran muchos, estaban bajo control como siempre que ella tomaba el mando en temas de familia. Era conciliadora, todos la tomaban por la paz y calma personificada por algo, pero en esos momentos su autoestima, muy alejada del ego generalizado en la familia, le jugaba una mala pasada.

Peor aún, no solo estaba preocupada por estar quizás perdiendo el juicio y sus problemas, si no que sentía que lo que había hecho a Aemond no tenía perdón. Se ponía en el lugar de su hermano menor y se le partía el corazón en mil pedazos... No sabía cómo hablarle luego de aquello, menos en público, pues no quería que el incidente trascendiese. Fue por eso y con otros motivos como pretexto, que invitó a su hermano a dar un paseo en el bosque de Dioses de la Fortaleza Roja, un lugar poco frecuentado y tranquilo, dónde hablar ambos. Llegó puntual, como siempre y se quedó observando el árbol corazón. Su rostro era inquietante, pero al mismo tiempo, trasmitía serenidad.
avatar
Helaena Targaryen
Princesa

Princesa

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 23/06/2016
Localización : Desembarco del Rey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Aemond Targaryen el Jue Jul 14, 2016 12:33 am

Las habladurías decían que aquella mañana había tenido lugar un inusual incidente en el patio de armas de la Fortaleza Roja. El maestro de armas del príncipe Aemond y Lord Comandante de la Guardia Real, Ser Criston Cole, había discutido con su pupilo a voz en grito. Al parecer, el Tuerto había acudido al entrenamiento de mal humor, y había pagado sus frustraciones ensañándose con varios reclutas de los capas doradas y algunos jóvenes caballeros y escuderos que entrenaban junto a él. Más de uno había acabado con moretones, algunos incluso con huesos rotos. Tras aquello, el Targaryen había abandonado el patio hecho una furia, y se rumoreaba que había pasado el resto del día en Pozo Dragón.

El ronco rumor de la respiración de su dragona siempre calmaba a Aemond, y le ayudaba a pensar con claridad. Vhagar parecía captar a la perfección las emociones de su jinete, puesto que en el mismo momento entró hecho un mar de furia y frustración, la dragona abrió las alas y permitió que el joven valyrio se acomodase junto a su cuerpo, como en un pabellón de torneo cubierto de escamas. La bestia escondió la cabeza entre las mismas, dejando uno de sus gigantescos ojos a la altura de su compañero, que le rascó el párpado, agradecido por el apoyo que, consciente o inconscientemente, le brindaba. Desde la noche del baile, no había conseguido deshacerse de aquella frustración y amargura: inducida por aquella extraña bebida yitiense, su propia hermana había tenido un impulso suicida. No podía quitarse de la cabeza que, de no haber estado él allí y de haber tardado unos segundos de más en reaccionar, la habría perdido para siempre. La simple idea lo ponía enfermo. Posiblemente, Helaena era la persona a la que más amaba en el mundo. No en vano habían crecido pensando que algún día acabarían casados. Aún sin ser así, aún habiendo superado aquel revés y habiendo aceptado el matrimonio entre ella y Aegon, seguía queriéndola y adorándola como cuando eran pequeños. Perderla... aquella idea lo aterrorizaba. Completamente absorbido por aquellos pensamientos, el Targaryen empezó a quedarse dormido, arrullado por la respiración de la dragona y el calor que desprendía su cuerpo.

Al cabo de unas horas, un aterrado sirviente se acercó a la enorme mole de Vhagar. La dragona alzó la cabeza, mirando con curiosidad al humano y dejando escapar una nube de humo por las fosas nasales, como advertencia. El movimiento despertó a Aemond, que se incorporó y tomó la nota de las manos del pobre hombre, para después darle un venado de plata y hacerle el gesto de que se marchase. Helaena lo citaba para dar un paseo por el bosque de dioses. El Tuerto sonrió. Realmente era muy propio de su hermana aquello. Sin embargo, el criado debía de haberlo buscado durante horas por la Fortaleza Roja antes de que le comunicasen que estaba en Pozo Dragón, porque ya se había hecho algo tarde con respecto a la hora que la princesa había fijado.

Aemond cabalgó como un rayo de vuelta a la Fortaleza Roja. Dejó al caballo en los establos y corrió como una exhalación hacia el bosque de dioses. Llegó hasta el árbol corazón en poco rato, jadeando, con algunas gotas de sudor perlando su frente. Cualquier otro habría perdido el aliento, pero él estaba habituado a ejercicios muchísimo más intensos. Aún con las manos en las rodillas, tratando de normalizar su respiración, miró a su hermana con una sonrisa de disculpa.

- Lamento haber llegado tarde, Vhagar no me quería dejar marchar -bromeó, riendo entre dientes. Se acercó a ella y le dio un beso en la frente, antes de abrazarla-. Me alegro de verte, hermanita.
avatar
Aemond Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 44
Fecha de inscripción : 25/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Helaena Targaryen el Jue Jul 14, 2016 11:36 pm

El tiempo que pasó esperando a su hermano la hizo pensar mucho, quizás más de lo que habría querido, pero no lo pudo evitar. Sabía que su propio comportamiento había sido inadmisible a causa del dolor y la rabia, que la había cegado junto a aquella maldita bebida de Yi-Ti, que los actos de la golfa Lannister y Aegon aunque eran crueles e injustificados, no eran excusa para su propio comportamiento. Ella le estaba dando a sus ojos más importancia que todos los demás, pues no quería ser un monstruo, no quería dejar que los malos sentimientos llenasen su vida.

Se sentó bajo el árbol corazón y se quitó la venda que cubría la herida de su mano. Sabía que había tenido mucha suerte con la herida, en parte porque aunque en el momento no sintió el dolor -posiblemente por la adrenalina- había sido su cuerpo quién la había hecho soltar rápidamente el medallón y bueno, por su sangre Valyria quizás. Aún así, le quedaría cicatriz de por vida... No sabía qué hacer al respecto. Podría conservarla o no, en caso de no querer solo tendría que soportar el dolo del maestre eliminando la piel sana alrededor de la herida que conformaba el dibujo. No le aterraba el dolor del proceso, simplemente no sabía si debía lucir orgullosa aquella cicatriz o debía actuar como si fuese una vergüenza y posiblemente era una decisión que mejor no tomar aún. Por el momento nadie excepto sus criados y el maestre había visto la marca con la forma del dragón tricéfalo, los demás solo sabían que se había quemado.

En todo eso pensaba cuando oyó la carrera acelerada de Aemond acercándose y rápidamente, sin esa forma metódica para hacer las cosas, volvió a cubrir la quemadura, de forma que el perfecto vendaje ahora se veían descuidado e improvisado. Se puso en pie sin poder ayudarse de la mano.

-Ay Vhagar, esa dragona acaparadora de hermanos guapos- bromeó también acercándose y dejándose besar, apoyando acto seguido la cabeza sobre su pecho, pues a su hombro no llegaba ni tan si quiera de puntillas.- Y yo a ti. Aunque lo dices como si no nos viéramos lo suficiente. Y te la pasas o conmigo, o con Aegon, o con los niños. O con todos a la vez. ¿Cómo estás hoy?
avatar
Helaena Targaryen
Princesa

Princesa

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 23/06/2016
Localización : Desembarco del Rey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Aemond Targaryen el Lun Jul 18, 2016 11:30 pm

- No me quejo. He tenido un pequeño desacuerdo con Ser Criston en el patio de entrenamiento, pero nada importante -se encogió de hombros, dedicándole aquella media sonrisa traviesa tan característica de él. Eran completamente diferentes en casi todo, pero de algún modo compartían un rasgo común: intentaban solucionar solos sus propios problemas, sin involucrar en ellos a la otra parte. Eso había llevado a Aemond a domar a Vhagar, tratando de impresionar a su padre. Podría haber escogido cualquier otro dragón: Silverwing, Bruma, Sheepstealer. Incluso podría haber intentado domar al Caníbal, de querer impresionar a Poniente entero, pero no habría tenido el mismo significado. Vhagar había sido el dragón de Visenya, uno de los tres Grandes Dragones de Aegon el Conquistador y sus hermanas. Viserys había sido jinete del grandioso Balerion, el Terror Negro, así que a Aemond no se le había revelado ningún otro camino que no fuese domar a la enorme dragona de color esmeralda oscuro, emulando el valor de su progenitor. Alejó aquellos pensamientos de su mente y guiñó un ojo a mi hermana-. Y no paso más tiempo con vosotros porque tienes miedo de que sea una mala influencia para Maelon -bromeó.

Tomó a su hermana de la mano sana y se sentó en las raíces del árbol corazón, quitándose el gambesón y extendiéndolo sobre ellas para que Helaena pudiese sentarse sin manchar su vestido. No solía acudir allí a menudo, puesto que cuando deseaba relajarse prefería ir a Pozo Dragón, pero había una agradable sensación de serenidad en el aire del bosque de dioses. Las ramas y las hojas de los árboles apagaban la algarabía procedente de la ciudad, y el viento susurraba a través de las alturas. Acarició la mano herida de su hermana con delicadeza, colocándole cuidadosamente las vendas. No había preguntado hasta entonces dónde se había dañado Helaena la mano, pero después de todo lo que había sucedido, tuvo la sensación de que era el momento de hablar claramente para ambos.

- ¿Dónde te hiciste esto, Hela? -preguntó con voz queda, clavando su único ojo en los de su hermana, con la preocupación brillando en el fondo de la única pupila que le quedaba-. Lo de la otra noche, en el baile... Mira, hermanita, sabes que nunca te obligaría a contarme nada. Pero quiero ayudarte, y no puedo hacerlo si no sé qué demonios está pasando. No me gusta moverme a ciegas, y más importante, no puedo protegeros si no sé de qué o quién debo hacerlo.

Mientras hablaba, el príncipe acariciaba con delicadeza las manos de Helaena. Hablaba con una convicción nacida del infinito cariño que sentía hacia ella, hacia sus sobrinos y hacia sus hermanos.
avatar
Aemond Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 44
Fecha de inscripción : 25/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Helaena Targaryen el Sáb Jul 23, 2016 10:46 pm

-Si en tu idioma es pequeño desencuentro- inició con tono bromista aunque con la verdad entretejida-, en la lengua común de los mortales significa que un poco más y hay fallecidos en ese patio de armas. ¿Qué ha ocurrido esta vez?- preguntó sabiendo del carácter volátil de Aemond. Toda la calma que ella poseía le faltaba tanto a Aegon como a él, pero Aegon tenía la templanza de tener unos cuantos años más y posiblemente menos traumas que el menor. Frunció los labios.- No digas eso, tonto. Sabes que por mi podrías hasta vivir en la torre con nosotros- ya le había propuesto alguna que otra vez ponerle una habitación en la misma torre dónde ella, su esposo y sus hijos vivían. No era como que faltase el espacio, pero suponía que a la hora de la verdad muchos verían fantasmas obscenos en que la unión entre los tres hermanos se volviese aún más notoria públicamente. Venir de una familia dónde el incesto entre hermanos es lo normal y no es tan extraño un matrimonio a tres, como Visenya, Rhaenya y Aegon, compartir tanto tiempo los tres ya provocaba algunos comentarios.

Fue entonces cuando Aemond demostró que aunque todos creyesen que era una especia de bárbaro loco y descuidado que solo pensaba con la espada, para con su familia cercana no era más que un chico atento, temperamental pero siempre preocupado de los suyos. Helaena sonrió a su hermano menor con dulzura cuando este colocó la prenda y la tomó de la mano para hacer que se sentase a su lado. No dudó en acurrucarse contra su hermano. Si bien había quién podría malpensar, los criados y el personal de palacio no veía nada extraño en aquello y de todas formas, Aegon o sus padres jamás malpensarían de un gesto como aquel, así que a ella le importaba poco.

Suspiró por su pregunta y se miró las vendas. Claro que confiaba en él y que quería desahogarse, liberar parte de todo lo que tenía encima de los hombros esos días, pero lo cierto era que temía la reacción de Aemond, no por ella, si no por lo que le haría a la Lannister de saber lo ocurrido aquella mañana. No había forma de suavizar aquello para evitar una explosión colérica en su hermano. Pero él mismo le evitó tener que dar una respuesta profunda saltando a otro tema, aunque este estaba estrechamente ligado al anterior y no era ni de lejos más fácil de tratar. Suspiró nuevamente.

-No es nada Aemond, toqué algo caliente y me quemé. Sabes que a veces peco de torpe- mintió por el bien de todos, mirando entonces las raíces que se hundían en la tierra a sus pies. Esas raíces llevaban tanto tiempo ahí... y seguirían ahí cuando ella muriese, si es que el fuego no lo destruía todo.- Aemond, creéme, confío en ti... pero me temo que no puedes hacer nada para solucionar mis problemas. Aunque quieras hacerlo... Ay hermanito. Cuan dulce eres siempre conmigo. Lamento tanto...- sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas y la voz le tembló.- Tantísimo lo del baile. No sé qué me pasó por la cabeza. No sé qué movía mi cuerpo en esos momentos... A veces siento que nuestro linaje lleva fuego en la sangre y ¿Sabes? El fuego lo termina consumiendo todo tarde o temprano. Temo que la locura que a aquejado a muchos de nuestros antepasados se esté haciendo presente en mi- admitió.- Temo hacer algo que lamente el resto de mi vida o que incluso, me la arrebate- lo miró entonces a los ojos.- ¿No sientes a veces la necesidad de ver todo a tu alrededor en llamas y demostrar a todos que con solo desearlo puedes convertirlos en cenizas...?


Última edición por Helaena Targaryen el Dom Jul 31, 2016 12:08 am, editado 1 vez
avatar
Helaena Targaryen
Princesa

Princesa

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 23/06/2016
Localización : Desembarco del Rey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Aemond Targaryen el Miér Jul 27, 2016 2:58 am

Aemond suspiró ante la pregunta de su hermana. Él era el primero que sabía que pecaba de un temperamento ardiente como las llamas que escupía Vhagar. Perdía la paciencia y los estribos con facilidad, y resultaba extremadamente peligroso en esas situaciones. Tarde o temprano tendría que disculparse con Ser Criston: sabía que el caballero no tenía la culpa de sus frustraciones, y le estaba agradecido como a un padre por haberlo tomado bajo su ala y entrenado hasta convertirlo en el mortífero espadachín que era.

- Estaba de mal humor esta mañana -explicó, encogiéndose de hombros-. Y es posible... que haya enviado a varios compañeros de entrenamiento al maestre a golpes. Y digamos que Ser Criston no se lo ha tomado demasiado bien -miró a Helaena a los ojos-. Sí, lo sé, lo sé, soy un idiota y tengo que aprender a controlarme y no reventarle el cráneo a nadie cuando esté enfadado -suspiró de nuevo-. Créeme que lo intento, hermanita.

Rodeó a su hermana con un brazo cuando se acurrucó contra él, sonriendo y acariciándole el pelo como cuando eran niños. Antes de que las órdenes de su padre se interpusieran entre ellos, ambos solían pasar tiempo de aquella forma, acurrucados en algún rincón de Pozo Dragón o del bosque de dioses, jugando, admirando a los dragones o simplemente hablando de sus sueños, miedos y esperanzas. El único ojo del Tuerto no se apartó de los de Helaena mientras ella explicaba cómo se había herido la mano. Algo no le cuadraba en ello, pero antes de poder preguntar algo más, vio las lágrimas en los ojos de ella. La abrazó con fuerza mientras se desahogaba, y la besó en el pelo, dulcemente. Negó con la cabeza cuando ella habló de la locura que tradicionalmente aquejaba a algunos miembros de la Casa Targaryen.

- No digas eso -le susurró, dulcemente-. Ese licor de Yi-Ti hizo a muchos comportarse de forma extraña. El hermano de ese Greyjoy, el Kraken Rojo, quemó aquella mesa, ¿recuerdas? Según he oído, Cregan Stark se desnudó en medio del baile luego de haber bebido varias copas de eso -intentó bromear, antes de clavar sus ojos, el de zafiro y el real, en los de su hermana. La gema que llenaba su cuenca vacía relucía a la luz del atardecer, casi como si fuese un ojo vivo-. Yo sí he sentido ese deseo, Hela. Cada vez que me miro al espejo y pienso en lo que perdí, o me cruzo con Lucerys. Cada vez que veo esa sonrisita arrogante de Rhaenyra cuando me mira a la cara y sus ojos se clavan en esto -alzó los dedos, tocando el zafiro-.Pero tú eres la razón de que no me vuelva loco y vuele con Vhagar a arrancarle la cabeza a sus dragones e incinerarlos, por mucho que los odie -sonrió, acariciando la mejilla de su hermana-. No sé si la sangre que corre por mis venas se asemeja más a la de Aegon el Conquistador o Maegor el Cruel. Pero tú eres la luz que mantiene todo en equilibrio, Hela. Eres siempre buena, dulce y amable. Tratas a todos de forma justa, y eres considerada con nobles y plebeyos. Si no fuese por ti... no sé dónde estaríamos, nos apellidemos Targaryen, Velaryon o Strong -Aemond hablaba con el corazón, sin artificios, y Helaena lo sabía. No había nadie que lo conociese mejor que ella-. Nos traes esperanza siempre. Pero tienes que dejar un poco también para ti -la besó en la frente, con ternura-. Nunca te va a pasar nada malo, porque yo no pienso permitirlo. Te prometí que sería vuestro escudo y vuestra espada hace años, ¿recuerdas? Aegon, tú, Daeron, Madre, Padre y los niños sois todo lo que tengo -sonrió, y por un momento pareció que la sonrisa le alcanzaba ambos ojos, iluminando el zafiro con algo parecido a la vida-. La locura no corre por tu venas, Hela. Te conozco mejor que nadie, y eso lo sé. Pero arrastras demasiado en tus hombros, e intentas hacerlo sola. No tiene por qué ser así, hermanita -concluyó, abrazándola de nuevo-. Estoy aquí para lo que necesites. Para compartir las cargas que tú no puedas llevar sola, para reír y para llorar contigo. Y no creo que sea necesario siquiera decirlo.
avatar
Aemond Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 44
Fecha de inscripción : 25/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Helaena Targaryen el Dom Jul 31, 2016 1:17 am

-¿Qué te tenía de mal humor, hermanito?- preguntó entonces con dulzura cuando oyó el motivo detonante de la pelea con ser Criston. Le acarició el rostro con la mano sana.- No eres un idiota, solo tienes el temperamento de los dos- bromeó.- Mi pobre hermano carga con mi mal carácter por mi para que yo pueda ser dulce y calma como una caricia...

Sonrió aún con los ojos vislumbrando la más absoluta tristeza cuando su hermano le contó sobre otros desvaríos de la fiesta. Le gustaría pensar que había sido solo aquella extraña bebida que sabía que tenía parte de la culpa, pero la princesa sabía también que una bebida pudo ser el detonante de su explosión, pero para detonar debía haber algo alimentando esa inestabilidad y sabía bien qué eran esas cosas que la tenían así.

-Hermano, sabes que siempre intento dar lo mejor de mi y sobretodo, cuidar de vosotros... de madre, de padre, de ti, Aegon, Daeron y mis hijos... Sabes que no soy perfecta, jamás lo seré, pero me hace sentir plena saber que me ves de esa forma.

Le emocionaba oír esas palabras, pero ante todo porque sentía la sinceridad y el amor que cargaban cada una de ellas, un amor que ella igual sentía por su hermano y que era incondicional y leal, igual que el que profesaba por Aegon. Sus hermanos eran su pilar más importante y sin ellos estaría perdida para siempre. Las lágrimas empezaron a caerle por las mejillas, suspirando.

-Hay cosas de las que no me puedes proteger, Aemond. Ojalá pudieras... Hay cosas que he de cargar solo yo, porque compartir ese peso solo nos haría débiles ante nuestros enemigos...- de contar las cosas que pasaban en su matrimonio y peor aún, lo que le provocaban, Aemond terminaría no pudiendo mantenerse al margen. Crear dos bandos entre ella y Aegon solo haría que muchos nobles terminasen intentando sacar provecho, igual que lo intentaban de la rivalidad entre la reina Alicent y la princesa Rhaenyra.- No, no es necesario si quiera que lo digas para saberlo, pero sé que de contarte lo que me tiene así en estos días, te cegarías de ira y harías algo de lo que arrepentirnos todos... Y lo lamento, pero controlar mi propia ira y mi ansia de ver arder el mundo ya está siendo demasiado para mi como para cargar con la tuya en esta ocasión.

Bastante le costaba a ella no usar a la Lannister como alimento para Dreamfire, no podía esperarse que si Aemond intentaba matarla en un arrebato de cólera, ella encima intercediese a favor de la leona con comportamiento de zorra.
avatar
Helaena Targaryen
Princesa

Princesa

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 23/06/2016
Localización : Desembarco del Rey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Aemond Targaryen el Miér Ago 03, 2016 10:08 pm

Aemond se quedó callado por un momento, sin saber qué responder. ¿Cómo decirle a Helaena que lo que hacía que su carácter ardiese tanto aquellos días era la frustración de no poder protegerla, de sentirse inútil para ayudarla? Cerró el ojo ante su caricia, suspirando y abrazándola algo más fuerte. Escuchó sus palabras, y limpió sus lágrimas de forma cariñosa nada más comenzaron a brotar de sus ojos. Decidió ser franco, completamente franco. Aunque eso doliese a Helaena en un primer momento, el Tuerto no se sentía dispuesto a mentirle a su hermana.

- Sé que no puedo protegerte de todo, Hela. Lo sé mejor que nadie, y lo odio más que nadie -sentenció, con el dolor y la frustración de aquellos días vibrando en su voz-. Te quiero más que a mi vida, hermanita. Me da igual que no hayamos podido casarnos, tal y como pensábamos cuando éramos niños. Eres la mujer más importante de mi vida, la única persona que ha estado ahí en los buenos momentos y en los malos. Y eso no va a cambiar nunca -suspiró, tratando de mantener su temperamento bajo control-. Me enerva que sufras como lo estás haciendo, y me enerva aún más que trates de enfrentarlo todo sola. No me malinterpretes, Hela, eres fuerte, mucho más de lo que tú misma crees. Mucho más que yo -admitió-. Pero son precisamente estos secretos los que nos debilitan, hermanita. ¿Cómo saber qué debo hacer para ayudarte, o si puedo o no hacerlo, si ni siquiera sé lo que te ocurre? ¿Cómo vamos a confiar los unos en los otros, si sabemos que nos estamos ocultando cosas? -la tomó de la mano sana y se la apretó con dulzura-. No pretendo que me cuentes absolutamente cada detalle de lo que ocurra. Ni interponerme en tus asuntos con Aegon, hay cosas que debéis solucionar entre los dos sin que nadie más tome parte. Pero cuando haya algún problema, cuando algo te haga daño, me gustaría que me lo dijeras. Como ahora, Hela -clavó su mirada en la de ella, acariciándole la mano-. Cuéntame qué te preocupa, por favor. Cómo te heriste la  mano, no me lo has contado todo. Qué es lo que te está haciendo sufrir tanto. Por favor -suplicó Aemond-. Te juro que, sea lo que sea, no haré ninguna locura ni ninguna estupidez. Por mucho que me haga hervir la sangre que sufras, aunque sienta una furia como la de el Conquistador al perder a Rhaenys. No haré nada que nos cause más dolor ni que nos traiga más problemas. Te lo juro por lo más sagrado para mí, por el cariño que te profeso, por Maelon y los críos. Por favor, Helaena.
avatar
Aemond Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 44
Fecha de inscripción : 25/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Helaena Targaryen el Jue Ago 04, 2016 1:40 am

La mención de aquellas ideas de la niñez la hizo sonreír sutilmente pero al mismo tiempo la incomodó, era un tema complicado a veces, pues obviamente el cambio de su padre respecto al que sería su marido levantó problemas en la familia, aunque Aegon, Aemond y ella se mantuvieron unidos aunque el destino de Helaena fuese a cambiar de manos de un hermano al otro.

-Me encantaría que cambiase un poco y encontrases una mujer que te haga feliz de las maneras que ya no puedo hacerlo yo- y no, no es para malpensar. Aemond disfrutaba mucho de sus sobrinos y Helaena esperaba que una mujer viese debajo de todo lo que él podía aparentar ser y lo hiciera feliz, le diese hijos y un hogar propio. Y el interés sin embargo de su hermano por esta posibilidad parecía nulo. Que su hermano la considerase fuerte era lo de menos en ese tema y efectivamente, ella se consideraba poco de eso.- Aemond, el problema es que si padre hubiera decidido casarme con cualquier otro hombre que no fuese nuestro hermano, tú ya lo habrías colgado por la polla del torreón más alto- dijo con sinceridad.- Pero mis problemas con Aegon no quiero afecten a la amistad de los tres. Y bien sabes el daño que es capaz de hacerme ese patán, es muy egoísta. Lo sabes tú, lo sé yo, lo sabe él- dijo con sinceridad, igual que lo diría con su esposo delante.- Pero es nuestro hermano y ambos lo queremos tanto como él a nosotros. ¿Qué puedes hacer tú para solucionar que mi matrimonio hace tiempo que parece insalvable? Hay días dónde creo que soy incapaz de mirarlo a la cara...- murmuró.- Pero luego recuerdo lo mucho que me importa y una vez más, finjo que todo funciona. Por él, por ti, por mis hijos... Diría que por lo que diga la gente, pero ambos sabemos que soy la mofa del reino- sonrió con tristeza.- Puede que por eso el pueblo me quiera tanto, porque les doy pena. A veces siento que todo el reino me ama menos mi propio marido. No soy suficiente para contentarlo y ¿Qué culpa tengo yo? ¿Y él? En el fondo ambos estamos juntos porque padre lo decidió, no por nosotros mismos- al oír su promesa suspiró y se quedó en silencio unos minutos, mirando con los ojos llenos de lágrimas las raíces y de refilón su mano herida, finalmente se quitó la venda y le enseñó el medallón que Aegon le había regalado. Era un objeto muy importante para ella, fue un regalo por motivo del embarazo de los gemelos y era el dragón tricéfalo de la familia, pero un brillante color dorado, como Sunfire, como el emblema de su esposo. Y allí estaba, en su piel, con cada detalle.- Yo lo único que le he pedido siempre a Aegon es que no me engañe en mis narices, no con mujeres a las que deba ver sonreírme con suficiencia, haciéndome reverencias mientras recuerdan como le comieron la verga a mi marido, que me preguntan cómo están mis hijos- le tembló la voz, pero no fue de pena, fue de absoluta y ardiente ira.- Mientras piensan en como Aegon las busca. ¿Y sabes qué hace él? Tirarse a la ramera Lannister- explotó y con su mano sana clavó las uñas y los dedos en la hierba.- ¡Con esa vieja asquerosa! ¿¡Qué tiene esa que no tenga yo!? ¿¡Las tetas por los tobillos!?- preguntó indignada.- Y eso hizo la muy puta, sentarse a mi mesa, a soltar su veneno, en el mismo jardín dónde se folló a mi marido, delante de los mismos criados y los mismos guardias- dijo entre sollozos, aunque susurrando, procurando que el tono no se le fuese de las manos y toda la fortaleza se enterase de la historia.- Y preguntar por mis hijos. Asquerosos ambos. Quisiera matarlos...- lo volvió a mirar entonces a los ojos.- ¿Por qué me hace esto? Yo solo quiero que Aegon sea feliz... ¿Por qué?
avatar
Helaena Targaryen
Princesa

Princesa

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 23/06/2016
Localización : Desembarco del Rey

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Disculpas y presentes || Aemond

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.