Ambientación
Staff
Interés
Créditos

Ambientación
Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

Reinos
Próximamente...
administración
dragon
Dragon
MP

Novedades
♦23/06♦ Inauguración del Foro
♦27/06♦ Primera trama global
Normas Gráficas
♦Se deben usar PBs de carne y hueso, nunca dibujos.
♦Avatar de 280x350px.
♦Firma Máxima de 500x250px.

Tramas
1° trama: Torneo en Desembarco

Link:
Lugar: Desembarco del rey
Fecha: 10 del mes I
Se Busca
Créditos
El diseño de los gráficos del foro Hermit the Frog, la edición y creación de codes pertenece a Balerion y en ambos casos este material es único y exclusivo de The Dance Of Dragons. El tablón está elaborado gracias a un foro de recursos y modificado igualmente para este foro.
Últimos temas
» fgffgff
Jue Oct 20, 2016 11:55 pm por probando

» Familia primero || Helaena +18
Sáb Sep 03, 2016 7:00 am por Aegon Targaryen

» Throne´s War - Rol Juego de Tronos - {Af. Élite}
Jue Ago 25, 2016 8:55 pm por Invitado

» Qoren Nymeros Martell se coge vacaciones
Vie Ago 19, 2016 2:23 pm por Aliandre Martell

» Pescando [Linys Daer]
Jue Ago 18, 2016 9:06 am por Torrhen Manderly

» La rockola del bardo.
Miér Ago 17, 2016 5:53 pm por William Stoneheart

» Make It Up As I Go - foro activo de famosos - Más de 3 años - Af. Élite
Miér Ago 17, 2016 3:17 pm por Invitado

» Dios bendiga a Estados Unidos, una nación renacida. —Elite
Miér Ago 17, 2016 5:54 am por Invitado

» Una verde tragedia en un mar de negros [Libre]
Miér Ago 17, 2016 12:30 am por Aegon III Targaryen

Estación



otoño
Primer Mes
Año 129
Habitantes
Más Allá del Muro
0
El Norte
2
Tierra de los Ríos
1
Occidente
5
El Valle
3
Islas del Hierro
3
Tierras de la Corona
14
El Dominio
4
Tierras de la Tormenta
1
Dorne
5
Ciudades Libres
1
Bahía de los Esclavos
1
Essos
0
Af. Élite
13/40

Af. Hermanas
4/8


Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Ir abajo

Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Sáb Jun 25, 2016 11:52 pm

Aquella mañana el sol ascendía en el horizonte y Aedan había procurado despertarse antes del amanecer, como dictaminaban sus costumbres personales. Se había preparado ya desde antes de que los primeros rayos del sol apareciesen en la delgada línea para anunciar el nuevo día. Se había vestido con cierta premura y sólo su armadura aguardaba la oportunidad de ceñirse al pecho del soberano de Soto Gris, quien había pasado buena parte de la noche puliéndola para que su aspecto reluciente no decayese. En cierto sentido, aquellos pequeños pasatiempos eran los que hacían de su estancia en Desembarco del Rey algo más llevadera. Añoraba las montañas, el viento en su rostro y el aroma de la tierra en la roca desnuda de las altas colinas del Valle de Arryn. Habían pasado ya casi dos estaciones desde la última vez que había visto los estandartes de su Casa ondeando al viento, dos largas estaciones sin tener más noticias de su madre que lo poco que podía discernir entre las líneas de sus cartas, donde hablaban más de economía, política y paisajismo que de los asuntos verdaderamente importantes para Aedan. Pese a que había sido su madre la que había inculcado en él una honda sensibilidad, la cruda realidad era que ella se diferenciaba cada vez menos que su difunto padre -o padrastro, según se mire-, más fría e insensible.

Aquella mañana la pasó Aedan en sus aposentos, leyendo y escribiendo sin mayor preocupación. La mayor parte del tiempo la dedicó a viejos manuscritos que databan de los años de Aegon el Conquistador, el 'Dragón'. No eran más que meros datos históricos, que si bien no tenían valor literario, eran disfrutados por Aedan por su simple contenido informativo, pues sin duda había aprendido más leyendo sobre batallas reales que frente a un mapa dirigiendo tropas ficticias frente a peligros ilusorios. Aquellos informes le daban pistas sobre lo que ocurría en la cruda realidad, con sus imprevistos y sus dificultades.

Pasaron las horas, y cuando el sol estaba alto, ya después de comer, se levantó de la silla frente a su escritorio y salió al balcón, donde lo azotó el cargado aroma de los jazmines y de la salitre que provenía de las salobres ondas del Aguasnegras. Aquella tarde Aedan se había citado con Aegon, su viejo amigo y de quien era leal consejero para pasear por los alrededores de la Fortaleza Roja para hablar sobre el torneo del que pronto sería el rey anfitrión. Pese a los rumores de que el rey celebrase un torneo en el día de su nombre eran síntoma de que al soberano le quedaba poco tiempo, el Tollett no lo consideraba tan esclarecedor. ¿Acaso no era frecuente entre reyes y poderosos aristócratas celebrar torneos por puro divertimento y derroche? No conocía tan de cerca a Viserys como a Aegon o a Healena, pero tampoco lo hubiese extrañado algo así.

Entró de nuevo en sus aposentos y se aproximó al expositor donde descansaba su armadura y con ritual precisión se la fue ciñendo al cuerpo, tomándose su tiempo en cada correaje. Una vez hubo terminado, se acordonó la capa y salió de sus estancias, directo hacia las caballerizas donde, en principio, debía esperar a la llegada de Aegon. Pocos minutos tardó en descender por las escaleras del castillo y en llegar hasta donde descansaban las monturas.

Las caballerizas estaban tranquilas. Algunos caballos dormían y los pocos cuidadores que había por allí realizaban tareas menores, despreocupados. Aedan se acercó hasta la parcelilla donde descansaba Tassarion, su corcel. Tenía el pelo negro azabache, muy tupido. Presumía una larga crin y una mancha blanca en la frente que descendía en una delgada línea hasta el hocico. El caballo bufó y se acercó al reconocer a su jinete, que lo acarició con suavidad y le dedicó una suave carantoña entre los ojos.

Cuando finalmente vislumbró Aedan la figura de Aegon acercarse desde la distancia, salió de la caballeriza a su encuentro. Cuando estuvo a su altura inclinó suavemente la cabeza a modo de saludo.

Buen día, mi señor ― dijo. Si bien acostumbraba a tutearlo en algunas ocasiones, el soberano de Soto Gris solía -y prefería- mantener un trato de usted con su amigo que, a fin de cuentas, era el hijo del rey ―. ¿Cómo se ha presentado la mañana? Parece que arreciará al anochecer con el viento que viene del norte.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Dom Jun 26, 2016 2:04 pm

Había muchas opiniones diferentes sobre el motivo por el cual se festejaban los torneos.  Se lo podía ver como una forma de generar un intercambio cultural entre los reinos, también se podía pensarlo como una forma de beneficiar económicamente las ciudades anfitrionas. Era un excelente motivo para reunir a las casas de todo Poniente y poder llegar a nuevos acuerdos, y también un entretenimiento que reunía ricos y pobres. Sin embargo posiblemente los motivos que nos iban a convocar a todos en aquella ocasión eran completamente diferentes. Mi padre, el rey Viserys se en encontraba en una situación de salud delicada, los años habían logrado penetrar la malla de su corazón y este estaba cada vez más cerca de apagarse para dejarle el lugar a otro en el trono de hierro. No estaba en la cabeza de aquel viejo, era mi padre y aun así no lo conocía por completo. En mi interior sentía que el tenía ganas de verlos a todos antes de irse de este mundo, de hacer una ultima demostración de lo que el había logrado en todos estos años de monarca. Aunque claro está, como bien dije antes, siempre podía sorprendernos.

Aquella mañana me había levantado temprano para aprovechar el día. Había muchas cosas que hacer y no quería que mi madre y Hela se vieran sobrepasadas por aquello. Por esa razón me vestí y salí a colaborar en tareas varias dentro de la fortaleza roja. Claro está que el trabajo duro lo hacían los demás y yo simplemente me dedicaba a coordinar cosas como las llegadas y los alojamientos de las casas que se iban sumando día a día a la ciudad. En medio de todo eso logro tomarme un momento para desayunar con una invitada que no veía hace mucho tiempo y luego de aquel grato encuentro procedí a continuar con las actividades del día. En aquella ocasión no había entrenamiento, ni mío ni de mi hijo. El pequeño Jaehaerys no paraba de reclamarme atención en sus prácticas con la espada, cosa a la que respondía con gusto. Sin embargo aquel día se encontraba abocado a otras cosas con su madre y su abuela, el también se encontraba emocionado por aquello que congraciaba a tantos caballeros en un mismo lugar. Este motivo era la excusa perfecta para que mi hijo fuera mucho más solidario que lo de costumbre y colaboraba con los preparativos para que todo pudiera darse en tiempo y forma.

Mis planes por la tarde seguían girando en torno a aquella competencia. Solo que esta veza el trabajo era un poco mas de "campo". No había protocolo ni charlas diplomáticas con nadie, no organizaba habitaciones ni atendía los pedidos que el rey no podía atender. Necesitábamos que alguien fuera a supervisar el funcionamiento de las cosas en la ciudad. Que las carpas se estuvieran colocando, al igual que las gradas para que la gente pudiera disfrutar del espectáculo y las caballerizas para que los caballeros encontraran refugio a sus corceles. Por ese mismo motivo me encontraba camino a los establos del castillo, portaba mi armadura negra y la capa roja. Fuegoscuro columpiaba de uno de los lados de mi cintura, siempre atenta y deseando ser empañada en sangre. Entonces antes de arribar fui bienvenido por un viejo amigo -Buen día Aedan -Salude de igual forma solo que dejando las formalidades de lado. No lo llamaba por su nombre para faltarle el respeto, lo hacía porque con el titulo de príncipe no me valía. Me sentía de igual a igual y cualquier diferencia se volvía nula cuando estábamos juntos -No puedo quejarme mi buen amigo, en cuanto al clima, solo espero que no sea un contratiempo para el torneo -Comunique de forma sincera demostrando solo algo de preocupación por el evento.

Pase por su lado tocándole el hombro a modo de saludo y posteriormente proseguí a entrar a la caballeriza para ensillar uno de los tantos corceles que había. A diferencia de los demás yo no tenía gustos particulares en caballos, siempre montaba uno diferente a excepción de las justas. Una vez todo listo lo monte y lo hice salir a pasos cortos para observar el cielo -Mas te vale que hallas dormido bien anoche, nos espera una larga tarde. Aunque claro está, en el medio podríamos tomarnos un descanso e ir a beber algo –Comente al pasar haciéndole una invitación. Últimamente con tantas cosas no teníamos demasiado tiempo para pasar juntos como solíamos hacer con antigüedad. La verdad deseaba volver a esas largas y filosóficas charlar que lograban atraparnos por horas. Al igual que las tonterías y la atención de alguna que otra dama que lograra ganarse un espacio en nuestra conversación.
avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Dom Jun 26, 2016 5:17 pm

Aedan esbozó una suave sonrisa ante Aegon y lo siguió hacia el interior de las caballerizas, donde el olor a boñiga volvió a inundar sus fosas nasales. Al tiempo que el Targaryen se hacía con una montura, el soberano Tollett sacó de su parcela a Tassarion y con ensayada habilidad montó sobre él, asiéndose a las riendas y a los estribos. El caballo bufó suavemente e Aedan lo hizo trotar hasta quedar a la altura de Aegon, donde igualó el ritmo al del corcel de su amigo. ― No hay nada de lo que tenga más ganas ― respondió a su comentario, observando el cielo. La tarde se presentaba agradable, al menos para lo que quedaba de luz solar.

¿Y cómo se presentan las cosas de cara al torneo? Tengo entendido que también vuestros parientes de Marcaderiva acuden a la celebración de vuestro padre en el día de su nombre ―preguntó, más por romper el hielo e iniciar una conversación que por el mero hecho de que estuviese realmente interesado en cómo iban los preparativos. Conociendo a Aegon y a la familia Targaryen estaba seguro de que estaría todo atado y bien atado para que todo saliese a la perfección llegado el día.

El calor, si bien no era molesto de por sí, para Aedan, que venía de una zona mucho menos calurosa que las Tierras de la Corona, el bochorno le provocaba alguna que otra molestia en tanto a la constante sensación de que las ropas que iban por debajo de la armadura se le pegaban excesivamente al cuerpo, a causa del sudor y de la propia temperatura. Se llevó la mano al pelo y se soltó la pequeña fibra con la que se había hecho la coleta y dejó que la pequeña melena estuviese suelta, por fuera de la coraza.

¿Y qué tal los pequeños Targaryen? ― preguntó también al final, interesándose por sus hijos. Curiosamente, el tiempo que pasaba tanto con Aegon como con Helaena y el resto de familiares Targaryen lo aprovechaba en otros asuntos y casi nunca tenía información del progreso de los jóvenes, a los que tan sólo veía por el Castillo de vez en cuando. Llegados a ese punto, Aedan suponía que estaban muy ocupados con su educación y que esa era la principal razón por la cual no los veía tan a menudo como a los hijos de miembros más lejanos en el árbol genealógico ―. La última vez que vi a Jaehaerys empuñaba la espada como un verdadero conquistador. Cualquiera diría que con vuestros gentes se convertirá algún día en un Dragón, como vuestro antepasado ― mencionó, recordando las pocas ocasiones que había tenido con el pequeño, en las que advirtió su gran vitalismo y su buena ambición.

Mientras avanzaban por la calle, de vez en cuando se cruzaba algún guardia, que realizaba una torpe reverencia al encuentro con Aegon, y si bien la poca gente que había por allí -criados en su mayoría- no resultaban ningún tipo de molestia, éstos sí hacían lo propio por apartarse lo máximo posible del camino de los caballos, conscientes de la mala idea que podría suponer un mal tropezón con alguno de los corceles o el simple hecho de hacerles aminorar la marcha. Para el Tollett era curioso como muchos de aquellos sirvientes tenían un miedo del todo irracional por las posibles reacciones de sus señores ante un mal gesto o un error. Algunos incluso acostumbraban a ponerse de rodillas y suplicar perdón cuando, por cualquier cosa, se les caía una copa o cometían la torpeza de tropezarse con un miembro de la alta sociedad. Aquello le resultaba a Aedan no sólo curioso, sino también algo sombrío
«.¿Cuán dura habrá sido la represalia de sus antiguos 'amos'?»; el lord del Soto Gris estaba seguro de que las bajas castas no se comportaban de esa forma así porque sí.

Su propia reflexión le hizo perderse del momento, no por ello perdiéndole atención a Aegon, de quien seguía pendiente mientras que, por su parte, mantenía la mirada perdida en el horizonte, dejando que el caballo siguiese a su compañero de forma ensayada.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Lun Jun 27, 2016 2:02 am

Al entrar a las caballerizas el olor a humedad, heno y a excremento me embriago. Claro esta que ya estaba acostumbrado a aquello como para hacerme mucho problema, sin embargo el estar allí dentro no era demasiado agradable. Justamente por eso ajuste la silla en el caballo lo antes posible y salí de allí sin más para verme visto acompañado por Aedan el cual me hizo una pregunta –Todos quieren entrar presentes, desde el mar de verano al muro. Desde luego los Velaryon vendrán, nunca falta oportunidad para que puedan besarle los pies al rey –Dije sincero sin hacer ni una mínima mueca. La verdad era que no solo ellos hacían lo imposible para ganarse los favores de mi padre, todo el mundo quería obrar de forma correcta para dejar una buena impresión. A diferencia de Hela a mi no se me daba bien agradar, ni mucho menos la diplomacia. Ella era la bondad personificada y al encontrarse con nuestros sobrinos, aquellos sucios bastardos, o con mi hermana siempre tendía a entablar conversaciones alegres y distendidas como si nada malo sucediera. A mi aquello era algo que me irritaba demasiado, sin embargo también entendía la necesidad de tener a alguien con esas características conmigo –Por otro lado, Alicent y Helaena se están encargando de los detalles. Ya sabes lo perfeccionistas que son así que no me cabe dudas que todo saldrá de maravilla –Agregue para despejar sus dudas –Y hoy nosotros nos encargaremos de ver que todo se mantenga en marcha.

No pude evitar ver a mi compañero soltarse el cabello gesto el cual me hizo sonreír – ¿Aun no te acostumbras al clima? Deberías ajustar menos esa armadura… -Comente molestándolo un poco ya que sabía perfectamente que el clima del reino no se parecía en nada al de sus tierras de origen. Aunque a decir verdad yo no me sentía tan sofocado, posiblemente ya estuviera mas que acostumbrado a todo aquello –Parecen no agotarse nunca, Maelon ya corretea por todos lados con una pequeña espada de madera destruyendo cualquier cosa a su paso. Pero a diferencia de sus hermanos a esa edad, el se mantiene mucho mas callado… Sera un hombre de pocas palabras y mucha acción –Dije bromeando con una sonrisa en los labios la cual era imposible de ocultar al hablar de mis hijos –Jaehaerys también es otro enano imparable, nos tiro mañanas enteras con el ayudándolo con sus practicas y parece no agotarse… A diferencia de mi que siento cada vez más el peso de los años –Comente pensando que yo no era viejo en absoluto, sin embargo las energías de mi hijo mayor a veces parecían sobrepasar mi juventud –Y Jana… Ella se parece más a Hela, bueno, la verdad que ella era igual a mi pequeña a esa edad. Pero supongo que aun es joven, le falta desarrollar su personalidad. Sin dudas será una mujer Targaryen hecha y derecha.

Entonces poco a poco fuimos adentrándonos mas y mas en la ciudad, ante nuestro paso la gente se hacia a un lado reverenciándome de forma apropiada. Era algo a lo que estaba acostumbrado así que no le daba demasiada importancia a esos gestos. Sin embargo sabia bien que con Helaena las cosas eran diferentes, a elle se le acercaban y la tocaban como si fuera algo inalcanzable pero posible. Como si fue una especie de diosa , o tal vez simplemente para recibir su favor. El punto es que a ella la amaban mientras en mi veían una imagen un poco mas autoritaria, sin embargo no comprendía esto ya que nunca había sido malo con el pueblo. Pero si era distante, y tal vez debía hacerme de mas presencia por las calles para que comprendieran que ellos eran la prioridad de la casa. Después de todo, un reino sin personas no era reino. Por un momento ambos nos habíamos quedado callados y antes de que llegáramos al centro de lo que seria el evento me gire para mirarlo –¿En que piensas? –Le pregunte mientras que el sonido de los martillos clavando maderas empezaban a escucharse, las gradas se estaban ensamblando. El terreno se estaba limpiando y las carpas una a una comenzaban a levantarse –Todo parece estar en marcha aquí… ¿Se te ocurre algo que podamos agregar? –Volví a preguntar interesado en su opinión ya que me parecía un hombre de buenas ideas.

avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Lun Jun 27, 2016 4:18 pm

Aedan permaneció callado durante el tiempo en que Aegon respondía a sus preguntas, aunque si bien le pareció gracioso el comentario de su amigo sobre los Velaryon, prefirió no hacer muestras claras de ello, ya que al fin y al cabo él no era más que un caballero y los Velaryon no dejaban de ser una de las grandes familias Valyrias y, por supuesto, ligada por la sangre a los Targaryen y, por ende, a la corona de los Siete Reinos. Sabía perfectamente de la opinión de Aegon sobre ellos y lo poco que le agradaba no sólo su conversación sino su presencia, pero también era consciente de que, a pesar de ser su amigo, tenía el deber de aparentar en tanto que ahora era su consejero. Cuando eran más jóvenes siempre había tenido la sensación de que, junto con su hermana Helaena, Aedan había sido la voz de la cordura cuando a Aegon lo sobrepasaban sus emociones. O esa era al menos la imagen que él tenía en su mente.

Respecto a sus hijos, poco tenía el Tollett que comentar. Aegon los amaba y era evidente cuán elevado era el orgullo que sentía hacia ellos, y desde luego que, a los ojos de Aedan, no era para menos. Los tres eran la viva imagen de la casta Targaryen: sus dos hijos eran, pese a sus diferencias individuales, orgullosos y llenos de la vitalidad y la bravura de un dragón e incluso su hija, que con los años parecía acercarse más a la personalidad de Healena, tenía claros signos de que con los años se haría más que digna de llevar su apellido.

Cuando Aegon le sacó del pequeño trance en el que se había sumergido, parpadeo un par de veces y miró hacia su amigo ―. Nada, estaba dándole vueltas a algunos asuntos del Valle. Mi madre me envió hace unos días una carta hablándome de una votación que se va a celebrar dentro de unas semanas sobre unas tasas comerciales, o algo parecido. Siempre lo mismo ― comentó con un suspiro. Si bien no era eso en lo que había estado pensando, sí era algo que ocupaba sus noches en vela, entre otras cosas.

Y no ― respondió al recordar su pregunta ―. Por mucho que lo intente, no creo que me llegue a acostumbrar a este calor. ¡Ya sabes! ― exclamó, tuteándolo ya ― Si algún día cometo la imprudencia de cortarle la cabeza a un noble importante, que me lleven al Muro ― comentó con cierta sorna. Era absurdo, pero no tanto; la idea de ver el Muro siempre lo había conmovido y esperaba que, algún día, tendría la oportunidad de visitarlo. Siempre había sentido curiosidad por cómo sería encontrarse en lo alto de un inmenso muro de hielo, en la frontera entre el mundo que conocía y lo que había más allá que, ¿quién sabía qué podía ser? Había leído muchos relatos de viajeros que juraban haber visto gigantes y criaturas extrañas allí arriba y el Muro, al final, era como la barrera que nos separaba de todo aquello. Por otro lado también le agradaba la idea de abandonar el sofocante calor del sur y volver a cabalgar sobre la nieve.

No sé, en cierta manera añoro las altas colinas de piedra e incluso los parajes del Reino del Norte. Es un lugar inhóspito pero, a mi parecer, interesante. Ya sabes que todo lo que sea montar un caballo y ponerme a explorar bosques como si fuese un niño pequeño me puede ― añadió con una sonrisa.

Si el torneo está en manos de Alicent y de Helaena, estoy seguro de que poco habrá que añadir a sus ideas. Temo que son, como dices, tan perfeccionistas que cuidarían hasta de que los insectos tengan su propia grada sobre las ramas de los árboles ― admitió ―. De todas formas, y esto lo digo por si no se ha tenido en cuenta ya, estaría bien que esta vez se pusiesen más gradas hacia los extremos la liza de justas. La última vez quedaron zonas en la pradera sin uso alguno y podría sentarse allí a las castas de comerciantes y de la nobleza menos pudiente. No se ve igual de bien pero es mejor que permanecer de pie durante horas. Y estoy seguro de que les serviría de incentivo hacia la causa de la familia real.

Eran temas nimios y de escasa importancia pero, curiosamente, aquellas conversaciones banales con Aegon le alegraban la estancia en la capital, donde a menudo tenía que cuidar cada palabra y cada pausa en todo lo que decía. Era un modo de volver a los viejos tiempos.

Y creo que este año podría controlarse la cantidad de vino y cerveza que se les sirve a los miembros de las Islas del Hierro. Temo que se dan de más a la bebida y no sería la primera vez que inician una pelea de borrachos y no creo que la imagen de dos calamares ebrios dándose tortazos sea la más adecuada ― concluyó, esbozando de nuevo una sonrisa.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Mar Jun 28, 2016 6:18 am

Sabía perfectamente que Aedan se estaba guardando todos sus comentarios con respecto a la otra parte de mi familia. El era demasiado correcto, demasiado centrado como para ensuciar su boca hablando mal de una familia tan ligada a la nuestra. A veces me costaba entender como el lord no se dejaba llevar por las emociones, algunos podrían decir que no las tenía. Pero si, era un tipo emocional, de eso sin dudas. Simplemente que prefería mostrarse de otra forma, tal vez una forma más correcta, más apropiada ante los ojos de la sociedad. Seguramente esa era nuestra mayor diferencia, yo trataba de seguir el camino de lo que un príncipe debía ser, sin embargo los sentimientos lograban ganarme y los dejaba salir sin pensarlo demasiado. Pero eso solo sucedía en la vida cotidiana, en el día a día, en otros aspectos intentaba que eso no ocurriera. Un ejemplo claro eran los combates, que pasara lo que pasara intentaba mantener la calma. De todas formas esto no quiere decir que en las peleas se me viera hecho una furia, pero aquello simplemente era una forma de intimidar a mi contrincante.

Escuche las preocupaciones que atormentaban la cabeza de mi amigo y negué con la cabeza –Ya sabes que cualquier problema que tengas puedes hablarlo conmigo, de seguro encontrare una manera apropiada de ayudarte –Comente mientras escuchaba las pesuñas de mi corcel golpear el suelo casi como una advertencia para los que estuvieran pensando meterse en su camino –No debes sentirte apenado, para mi no sería una molestia –Le aclare por si en su cabeza tenía ideas equivocadas. El hombre de Soto Gris era demasiado orgulloso a la vez que correcto como para andar solicitándome favores. Pero el sabía perfectamente que para mí no significaba ningún problema tenderle una mano con cualquier problema en el Valle Arryn, después de todo los amigos estaban para eso. No conocía tan bien el norte como lo hubiese deseado, eran muchas las historias que se contaban de esas tierras. Todo allí parecía ser mucho más… “rustico”, salvaje. Aquello sonaba más que interesante, sin embargo no tenía demasiado tiempo como para darme el gusto de viajar y perderme por días. Tampoco deseaba hacerlo si eso significaba dejar a mi familia aquí, aunque quien sabe, puede que algún día pudiéramos irnos los cinco a visitar esas tierras de las que tanto escuchamos.

Al escuchar su asunto con el clima en Desembarco no pude evitar reír –Yo que pensaba pedirte que fueras a Dorne –Comente bromeando para luego escuchar de sus gustos –Seguramente debe ser algo atrapante, mas aun si te criaste rodeado de todo eso. De todas formas sabes que puedes irte cuando quieras a estar un tiempo en tu hogar y solucionar las cosas que deba solucionar –Agregue –No voy a morirme por tu ausencia –Aclare con media sonrisa mirándolo a los ojos para luego mirar hacia otro lado ya que el sol me estaba dando de lleno.

Asentí sin más a sus palabras, tenía razón en todo –Creo que debería haber gradas por todos lados… La verdad que este torneo va a ser más convocante que muchos otros. El reino va a rebalsar de gente y me interesa que todos puedan estar cómodos, especialmente los extranjeros, que vienen seguramente de un largo viaje para presentar sus respetos al rey. Lo mínimo que podemos hacer es brindarle comodidades mínimas –No es que yo fuera el tipo más considerado del mundo, en absoluto, pero había cosas que me parecían difíciles dejar pasar y aquella era una de ellas –Ordene producir grandes cantidades de pan para que se reparta durante el torneo. Entretenimiento y comida, son las bases para satisfacer a cualquier pueblo –Le explique pensando en aquello con detenimiento. Quería que los Targaryen dejáramos una buena impresión e intentaba ocuparme de todos los detalles posibles –En cuanto a los hombres del dios Ahogado, no se vería bien que le neguemos vino… Pero sin dudas podríamos poner guardias que los vigilen y apaguen cualquier llama que pueda dar inicio a una pelea. Aunque la idea no me desagrada tanto –Comente con una sonrisa picara mientras me bajaba del caballo y comenzaba a caminar a paso lento entre la gente la cual se abría como si yo fuese una gota de aceite en medio del mar. Muchos se giraban y me reverenciaban hasta que un grupo de niños pasó corriendo y justo delante de mí una niña que seguramente tenía la edad de mi hija se tropezó y cayó al suelo. Esta comenzó a llorar ya que había sido un duro golpe, por esta razón me acerque a ella y me agache para levantarla del suelo -¿Estás bien? –Le pregunte, entonces su llanto se corto de inmediato, casi como si estuviera en shock al verme. Se quedo perdida en mis ojos sin saber que decir –Supongo que si… -Agregue al ver que ella no emitía respuesta. Mientras tanto a unos pasos se pudo escuchar a un niño –Woo esa es Fuegoscuro–Le comentaba a su amigo de forma efusiva anonadado por ver en mi cintura la espada del conquistador. Entonces cuando menos pude darme cuenta la niña se fue corriendo a reunirse con sus amigos y siguieron con sus juegos. No pude evitar romper mi faceta dura y sonreír para luego pararme y seguir caminando contando con que Aedan estaba conmigo –¿Te recuerdas a esa edad? A mi me cuesta hacerlo… Es como si me obligara a mi mismo a crecer demasiado rápido –Confesé rememorando viejas épocas.


avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Mar Jun 28, 2016 3:30 pm

Aedan sabía mejor que nadie cuánto podía confiar en su viejo amigo, pero por propias razones y quizá en parte por orgullo, le costaba tomar la decisión de pedir ayuda. Siempre se las había arreglado solo para sacar adelante su futuro y a su familia y no debía ser diferente en esos momentos, especialmente cuando una de las mayores preocupaciones que minaban su corazón era aquella que de ninguna manera podía mencionarle a Aegon. No hubiese sido la primera vez que Aedan pedía consejo al Targaryen, pero en aquel momento no creía que ninguno de sus problemas tuviese solución, al menos por el momento.

Descuida ― dijo finalmente ― Sabes que de necesitarte, te lo diría. Los problemas del Valle no son más que contratiempos derivados de la incompetencia de algunos nobles o de la avaricia de otros. Hasta ahora he podido lidiar sin problemas con ellos y no creo que ahora sea una excepción ― explicó. En parte, ser íntimo amigo de Aegon le había sacado de graves apuros en el pasado sin siquiera necesitar de su intervención directa. El mero hecho de que el soberano de Soto Gris fuese un allegado tan cercano del príncipe Targaryen había hecho crecer como la mala hierba un pensamiento en los nobles del Valle: atacar de forma directa a Aedan era, en última instancia, la posibilidad de que Aegon se metiese de por medio, y nadie quería enfadar a uno de los hijos del rey, y menos si éste estaba en posesión de un dragón que podría reducir sus palacios a un puñado de piedras fundidas. En realidad, aunque Aedan nunca le hubiese pedido ayuda al Targaryen en temas de política, el mero hecho de tenerlo como amigo había hecho grandes cosas por él, y era lo suficientemente consciente como para no sólo agradecérselo sino como para tener reparos en pedirle ayuda en asuntos de la corte.

No, quitarles el vino no ― corrigió ― me refería más bien a eso, tenerlos controlados para evitar que sin que nos demos cuenta acabe rodando un dedo por ahí. Tienen fama de ser... impredecibles ― añadió, y cuando vio que Aegon desmontaba, hizo lo propio, tomando a Tassarion de las riendas ―. Dorne tiene fama de tener mujeres únicas ― mencionó en recuerdo a su comentario, siempre con una sonrisa en el rostro ―. Juraría haber visto hace un par de años a una dorniense tumbar a dos borrachos sin apenas despeinarse... y no es que no estuviese de buen ver. Todo lo contrario ― dijo con una pequeña carcajada. Ciertamente recordaba aquella escena como si hubiese ocurrido el mismo día. Había visto con la cara pasmada cómo una mujer -presumiblemente de Dorne por sus ropajes, su pelo negro y su piel tostada al sol- reducía a dos borrachos que habían intentado agredirla como si fuesen dos niños sin mayor idea de pelear de la que tiene un mono amaestrado. Aedan se había acercado al lugar del conflicto por si dicha mujer necesitaba ayuda y, sin embargo, tan sólo fue testigo de aquella exhibición marcial ―. Sólo por eso quizá merezca la pena visitar Lanza del Sol algún día, ¿no crees? ― comentó finalmente, poco antes de que una niña se estrellase en el suelo frente a él.

Observó la escena con cierta curiosidad y, en parte, gracia cuando la niña se quedó completamente muda en el momento en el que Aegon le habló. El lord esbozó una amplia sonrisa y continuó el camino junto al Targaryen.

Tengo la ligera sensación de que esos niños pronto estarán fantaseando acerca de cómo Aegon el Conquistador les salvó de terribles peligros empuñando la legendaria Fuegoscuro ― relató, utilizando aquella referencia a su antepasado de forma voluntaria, sonriente ―. Puede que no te lo creas, pero no sólo eres temido y respetado entre esta gente. Hay quienes, sorprendentemente, te quieren ― añadió con cierta sorna ―. Tu esposa no es la única que ha sabido calar en el pueblo. Quizá de forma diferente tú también lo has hecho.

Cuando Aegon le preguntó por su infancia, el Tollett se rascó la barbilla, pensativo. Accedía -o lo intentaba- a los rincones más oscuros de sus recuerdos, cuando su padre -o padrastro más bien- todavía vivía.

Bueno ― hizo una pausa ―. En verdad sí recuerdo muchas cosas. Aunque el poco tiempo libre que tenía lo pasaba mayoritariamente jugando con otros críos... ya sabes, cometiendo diabluras de todo calibre, muchas veces simplemente me quedaba en mis aposentos leyendo sobre tus antepasados y sus dragones ― explicó ―. Recuerdo que una vez, de todas formas, en las que estaba jugando con los hijos del herrero de mi padre cuando por error le prendimos fuego a una caballeriza. No fue a mayores la cosa, y es que por suerte había cubos de agua por allí ― contó. Aquellas imágenes le traía verdaderos momentos de felicidad, aunque sintió en parte pena por su amigo, consciente de que Aegon, muy probablemente, apenas había podido gozar de una infancia plena a causa de sus futuros deberes como príncipe. Sabía, tanto por él como por Healena, lo mucho que sus padres habían puesto de por medio para que el futuro de sus hijos fuese prometedor.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Miér Jun 29, 2016 8:38 am

Tal vez aquella actitud suya era la que me hacia ser amigo de Aedan, en muchos aspectos no nos parecíamos en nada, sin embargo en otros demasiado. El orgullo era una de esas cosas que ambos teníamos en común y que quisiéramos o no nos superaba. Odiaba tener que pedir ayuda, era como si algo me lo impidiera. No hablo de la típica ayuda para ordenar una habitación o llevar unas cajas, hablo de la ayuda que toca tu ego. De esa que te hace admitir que no eres capaz de hacerlo solo y debes recurrir a alguien mas, alguien que este en mejores condiciones que tu, en alguien que sea capaz de hacerlo. Posiblemente eso era lo que ambos pensábamos en situaciones asi, sin embargo viéndolo desde este lado me daba cuenta que era una verdadera estupidez. Despues de todo para eso estaban los amigos, para cubrir los huecos que uno no podría cubrir. Me costaba admitirlo pero lo hacia, en privado y tal vez solo con Hela, no era perfecto. ¿A que los sorprendi verdad?  Pues la verdad es que si, tengo mis errores y falensias y no podía andar haciéndome cargo de todo. Justamente por eso lo tenia a Aedan conmig aconsejándome en todo momento de lo que debía hacer y como, aunque a veces mas bien parecía una especie de consultor con el cual podía expresar mis ideas y esperar una opinión.

Sabes Aedan, si sostienes un vaso de agua por unos segundos podras soportarlo con normalidad. Si lo sostienes unos minutos empezara a molestar, pero si lo sostienes por horas sentiras que no puedes mas –Comente mirándolo para en ese momento recibir el sol que se proyectaba en su armadura cosa que me obligo a mirar a otro lado –Con los problemas pasa igual, no importa si son los mismos de siempre. Pero en el tiempo se van sintiendo cada vez mas y mas –Trague saliva pensativo –Que no te avergüence compartir esa agua con tu amigo… -Trate de ser lo mas claro posible con el Tollett. No éramos hombres sentimentalistas, mucho menos expresivos, sin embargo tenia la necesidad de que el supiera aquello.

Entonces escuche su comentario sobre las mujeres dornienses y sonreí negando con la cabeza –Lo se, son mujeres que tienen sus encantos… Tan guerreras como los hombres –Comente comenzando a pensar un poco en aquello –Tal vez nosotros no tenemos mujeres asi porque no lo permitimos… Despues de todo en aquellas tierras las mujeres tienen derecho a heredar reinos y cuentan con muchas mas libertades que en el resto de poniente –Aquello era algo que llamaba mi atención y me hacia recapacitar lo posiblemente errada que estuvieran las cosas aquí –Nacen sin sentirse menos que nosotros y viven de esa forma, aquí en el resto de Poniente las mujeres se hincan ante el hombre porque desde que nacen se las pone en un lugar del que no podrán salir nunca.

Entonces sus palabras en referencia a como me veía el pueblo me hicieron medio sonreír incrédulo –No creo que sientan lo mismo por mi que por Helanea... –Suspire contento por aquello, no me molestaba en absoluto después de todo cada uno cumplía con su papel –Yo velo por la seguridad del reino, tanto en las calles como en el exterior. Soy la figura autoritaria a la que deben temer los criminales, e inspirar en las masas el miedo a desafiar las leyes –Aquel era el papel que desempeñaba, si no lo hacia yo nadie lo haría, cada uno tenía su objetivo en la vida, posiblemente el mío era aquel.

Nuestra conversación continúo al igual que nuestros pasos recorriendo poco a poco Desembarco del Rey. Sus historias de niño lograron robarme una sonrisa –Eso se oye genial, seguramente debe haber sido una buena infancia –Le comente sincero, aunque por un momento no pude evitar pensar en la mía que había sido un poco mas básica y protocolar. Una infancia sin muchos amigos y sin travesuras pirománticas. Volví de mi viaje al pasado y mire hacia el cielo viendo lo despejado que estaba -¿Te gustan mucho los dragones verdad? Son criaturas majestuosas, únicas… Una vez que montas uno y sobrevives, sientes un poder enorme brotando desde lo mas profundo de tu ser, casi como si te volvieras invencible –Trate de ser lo mas especifico posible con mis palabras –El poder volar sobre las nubes y recorrer largas cantidades de kilómetros sin perder demasiado tiempo en el transcurso. El tener un compañero de batallas que te acompañara siempre y dara su vida por ti… El sentirte uno con un ser que no razona como lo hacemos nosotros –Me detuve un momento para girarme y observando –Demostraste ser un hombre fiel todos estos años Aedan, tan fiel como un dragon. Y si te soy  sincero esto es algo que vengo pensando hace un tiempo –Le confesé viendo los caballos detrás nuestro para acercarme al mío y acariciarle la cabeza –Pero me gustaría llevarte a Roca Dragón y que intentes montar uno… Te lo mereces y también esta en tu sangre. Pero es una decisión que debes tomar tu –Lo mire a los ojos fijamente poniéndole un poco mas de seriedad al asunto –Intentarlo y triunfar en algo que le parece imposible a muchos… O ser derrotado y morir, con suerte perder una extremidad y con mucha suerte sobrevivir con algun que otro raspón –Trate de ser lo mas claro posible con mi amigo para que comprendiera la magnitud de aquello –Tomate tu tiempo para pensarlo si quieres, no nos corre nadie.
avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Jue Jun 30, 2016 3:29 pm

Aedan agradecía de veras que Aegon se prestase a ayudarle. Era raro, a su parecer, encontrar a alguien entre los pertenecientes a las castas más altas que fuese un hombre -o mujer- de palabra, alguien en quien confiar y que conoce el verdadero valor de la amistad, y Aegon era una de ellas. Desgraciadamente, y pese a que al soberano de Soto Gris le encantaría poder compartir parte de sus pesares con el príncipe, había temas que era menester no tocar, y menos todavía con él. A lo largo de su vida había tomado decisiones con las que iba a tener que vivir hasta que no quedase más de su existencia que un cuerpo sin vida, y lo haría.

Seguidamente, y pensando en aquellas mujeres de Dorne, Aedan no podía estar más de acuerdo con Aegon. Ciertamente en aquel reino tenían una sociedad muy diferente, especialmente en aquel asunto. Las mujeres tenían más libertades: podían heredar fortuna y poder y eran consideradas iguales -o casi iguales- a los hombres; combatían y no se permitía maltratarlas. Tampoco solían obligarlas a casarse con sus propios parientes afín de conservar las líneas de sangre. Aquello era, con creces, lo que más detestaba de los Targaryen y, como quien dice, la única. No tenía nada que reprocharles y mucho menos después de todo lo que habían hecho por él, pero no comprendía aquella vieja tradición, que si bien en primera instancia le resultaba injusta con los propios Tagaryen, en el fondo era el núcleo de su desdicha. Suspiró y parpadeo con fuerza un par de veces, despejando su mente.

Da igual que no sientan lo mismo por ti ― alcanzó a decir finalmente ―. Sí que te temen y te respetan, pero también hay quienes te quieren, aunque de forma diferente ― hizo una pausa para mirar alrededor y acercar el caballo a donde estaba para acariciarle entre las orejas ―. No eres un tirano ni creo que te vean, o e vayan a ver como tal. El respeto y el temor que te profesan no vienen alimentados de esa cepa ― le aseguró. Si bien Aegon no era su hermana -y es que ningún miembro de su familia, al menos actual, lo era-, Aedan estaba seguro de que había una buena parte de la población que lo valoraba mejor que a algunos de sus parientes.

Finalmente, tras un tiempo en el que se intercambiaron escasas anécdotas de infancia entre silencios en los que Aedan aprovechaba para fijarse en los lugareños, el Targaryen comenzó una conversación que cambiaría la vida del Tollett. Si en un primer momento no alcanzaba a comprender la finalidad de las palabras de Aegon, pues no estaba acostumbrado a que le revelase de forma tan nítida las emociones que invadían su corazón, sus últimas palabras sí lograron parar en seco a Aedan, que se quedó pasmado e inmóvil durante varios segundos, con los ojos abiertos como dos platos y la mirada fija en el Targaryen.

¿Estás de broma, no? ― fue lo único que se encontró capaz de articular. ¿Un dragón? ¿él? Estaba seguro de que por alguna razón Aegon había perdido la cabeza al haberle hecho aquella proposición ―. Pero no soy Targaryen ― afirmó, consciente de que el mero hecho de que fuese él, un príncipe de la Casa Targaryen el que le ofreciese aquello era un don difícilmente comparable con cualquier otra cosa que le pudiese haber ofrecido. Durante años, ¿qué decir? Siglos, los dragones habían estado íntimamente unidos a los Targaryen y a los Velaryon, eran como una escisión animal de su propia familia, criaturas con las que, se decía, compartían líneas de sangre. ¿Cómo podía tomarse el lord de Soto Gris que a él, un mero bastardo de sangre valyria, le estuviesen ofreciendo vincular su vida a la de una de aquellas criaturas?

¿Estás seguro de lo que estás diciendo? ― volvió a preguntar, casi como si no se lo creyese. Desde su infancia Aedan había soñado con las aventuras de los antepasados de aquel que era su amigo, con sus dragones y con la grandeza de aquellos jinetes del pasado. No podía creérselo sin más ―. No es que no acepte. Por los Dioses que acepto, pero... ― dijo, con la pesada carga de los remordimientos sobre sus hombros ― Es que no lo entiendo, ¿por qué? Es tradición de tus ancestros, ¿por qué otorgarme el honor?
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Dom Jul 03, 2016 2:31 am

Claro que no era mi hermana, no, yo era diferente a mi forma, pero seguía estando junto al pueblo. Tal vez ella tuviera las palabras bonitas y yo fuerza la fuerza bruta, la figura de terror, pero ambos cumplíamos con nuestro rol. Lo que dijo Aedan me hizo sonreír –Creo que lo que dices es verdad, después de todo de otra forma me verían con otros ojos –Dije reconociendo aquello, en la mirada de un hombre o una mujer, era difícil que se pudieran esconder esas cosas. Una cosa era el terror, el miedo, otra cosa era el respeto. Ellos sabían perfectamente que nunca había tomado decisiones que los perjudicaran, mucho menos había juzgado a nadie que no tuviera que ser juzgado. De cualquier forma era mejor dejar de pensar en eso ya que mi cabeza seguiría y seguiría dándole vueltas al asunto por todo el dia. Solía quedarme pegado a las ideas y no dejarlas escapar, de tal forma que estas terminaban por carcomerme por dentro poco a poco haciéndome sentir inseguro de alguna forma. Por eso a lo largo de los años había comprendido que debía dejar de hacerme tanto problema por algunas cosas.

Creí que aquel era el momento adecuado para proponerle aquello a mi viejo amigo. El lo tenia mas que merecido y no solo por su labor y honor como hombre sino también por su sangre. El caballero había pasado por muchas cosas, se había hecho cargo de mas de un problema, y siempre había caído bien parado. Los años le habían dado la habilidad para sobrellevar cualquier situación y su lealtad había sido firme con mi familia y conmigo en particular. La suya era una clara muestra de compromiso sincero, muchos querrían a un tipo como en a su lado, yo lo tenia y no iba a desaprovecharlo. Me gusto ver la expresión de su rostro, casi como si no se creyera lo que estaba escuchando. Sabía muy bien de su admiración por la historia y sobre todo por aquellas bestias que eran tan comunes para mi familia .

Tu sabes bien que puedo bromear con muchas cosas, pero no con algo por el estilo –Le recordé siguiendo con los mimos hacia el corsel –Targaryen, Velaryon, somos solo familias que nos hicimos poderosas con el tiempo –Reconoci con media sonrisa aceptando nuestro lugar –Pero por tus venas corre nuestra misma sangre, la sangre de Valyria. Nuestro verdadero hogar –Luego de aquello me gire para seguir caminando sintiendo las pisadas del caballo detrás de mi. Mientras tanto las personas nos reverenciaban al pasar junto a nosotros -¿Quién dice que estas dos grandes familias no puedan volverse tres, no? –Agregue sin poder evitar marcar una sonrisa en mis labios pensando que el Tollett si jugaba bien sus cartas podría llegar a tener un gran futuro, no solo el sino también su descendencia.

Sus palabras siguientes me hicieron detener en seco y mirarlo fijamente a los ojos -¿Dudas de mi palabra…? –Pregunte con un poco de seriedad cambiando levemente el tono de mi voz para luego proseguir haciendo un pequeño paréntesis en aquello –La tradición no son mas que actos, costumbres que se transmiten de generación en generación. Esto no quiere decir que sean una ley –Suspire dejando el caballo para seguir caminando junto al hombre unos pasos mas hasta toparnos con una de las torres de los tornos –Hay muchos dragones en Rocadragon sin dueño, muchos envejecerán y no encontrar su jinete nunca. Además que pasen tanto tiempo sin alguien que los dome los vuelve cada vez mas salvajes y no podemos permitir que esto pase… -Acaricie el mango de Fuegoscuro y lo mire a los ojos –Además de poseerlos debemos cuidarlos, y si queremos hacerlo con propiedad debemos preocuparnos por ellos. Por eso no me parece una idea descabellada que tu puedas montar uno –Trate de ser lo mas sincero posible sin andarme con muchos rodeos –De todas formas, como dije antes, tomate un tiempo para pensarlo y ver si es lo que realmente quieres… Tu vida va a estar en riesgo, y en el caso que lo logres, cargaras con un gran peso.


Última edición por Aegon Targaryen el Mar Jul 12, 2016 8:16 am, editado 1 vez
avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Lun Jul 04, 2016 5:11 pm

La idea seguía rondando por la mente de Aedan como una sombra de la que no se podía librar. Aquello era un grandísimo honor y pese a las palabras de Aegon -de las que era muy consciente- ya había tomado la decisión en el mismo momento en que el Targaryen se lo había propuesto. ¿Domar un dragón? Aquella había sido una de sus más grandes fantasías, ¿cómo podía negar tal oferta? Ni siquiera se planteaba hacerle el feo a su amigo rechazando tal regalo.

El soberano de Soto Gris era más que consciente de la gran responsabilidad que acarreaba aquello, además del peligro. Aceptaba la oferta, pero nada le aseguraba que no fuese a terminar en el estómago de una de aquellas criaturas en el intento; sabía del peligro y sabía de sus deberes para con su dragón, si es que por alguna de las razones más enigmáticas que se le pudiesen ocurrir conseguía domarlo. Tendría que informarse y no sólo en los libros; tendría que aprender qué era lo que debía hacer y cómo. Le esperaba un gran camino por delante y quería tener todo de su parte cuando llegase el momento.

No me malinterpretes. Acepto sin reservas. Tan solo... ― dijo, haciendo una pequeña pausa para pensar ―. Es decir, no es un honor que se le conceda a cualquiera. La tradición, pese a ser una simple costumbre, ata los corazones de los hombres con un lazo muy fuerte, y sé que tu familia es muy celosa de sus preciadas criaturas. No es para menos, sin duda ― explicó.

Puede que su sangre valyria significase algo, al fin y al cabo se trataba de un hecho que no podía negarse... ¿pero bastaba con aquello? Puede que aquella sangre corriese por las venas de Aedan, pero ¿bastaba con la esencia destilada de un bastardo? Siempre había creído que el vínculo que unía a los dragones con los valyrios tenía mucho que ver con la pureza de su línea de sangre. En su caso no estaba tan seguro de que aquello fuese a influir demasiado. En cierto modo se creía indigno de tal oportunidad... ¿pero quién se negaría en su lugar? Llevaba soñando con aquello desde que tenía uso de razón.


Continuó andando junto a Aegon mientras observaba, en silencio, como pasaban las personas por delante de ellos, todos sumergidos en sus propias rutinas. ¿Qué sería de él si conseguía domar a un dragón? ¿Cómo cambiaría aquello su vida, a parte de en lo evidente? Se preguntaba cuál sería el rostro de su madre si le veía a lomos de una de aquellas bestias. Probablemente, creía Aedan, le daría un vuelco al corazón y empezaría a suplicarle que tuviese cuidado.

Miró a Aegon. Ni en mil años hubiese podido quejarse de la lealtad del Targaryen o de la pureza de su amistad. Estaba seguro de que por muchos años que permaneciese a su lado y por mucho que hiciese por él, jamás podría saldar la deuda que acababa de entablar al haberle hecho aquella propuesta, igual que tampoco creía ser capaz de limpiar la mácula en su honor ahora que el sentimiento de traición lo punzaba en lo más profundo de su corazón. Todo aquello danzaba por su cabeza como una vorágine de sinsentidos y una y otra vez volvía a pensar en el tema del dragón. Se trataba de algo tangible y sin embargo seguía viéndolo como un sueño lejano del que todavía se tenía que despertar para ir a las caballerizas, al encuentro de su amigo.

¿Cómo ves a tu padre? ― preguntó finalmente, más en un intento por despejar su mente con un cambio de tema que por un interés sincero y repentino.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Mar Jul 12, 2016 8:33 am

Estaba seguro de mi decisión, se me consideraba un hombre imprudente, pero no hacia cosas por el estilo sin pensarlas dos veces. En muchas ocasiones la impaciencia me ganaba, tomaba decisiones apresuradas, pero esa propuesta la había pensado durante demasiado tiempo. No era cualquier cosa darle un dragón a alguien, mucho menos cuando ese alguien es tu mayor persona de confianza. No por dudar de el, sino por el hecho de que lo estaba mandando a su posible muerte. La doma de una bestia alada de esas es un acto arriesgado, incluso rosaba la locura. Pero como bien saben, el que no arriesga no gana, y eso si que era arriesgarlo todo. ¿Qué estaba dispuesto a sacrificar Aedan por aquello? Aquel si era un desafío, posiblemente el desafío mas difícil que fuera a tener en toda su vida.

Lo se mi buen amigo, lo se –Hice un pequeña pausa – Pero si deseamos continuar con esas tradiciones es necesitamos cuidar bien de los dragones –Admití mirándolo a los ojos –Como bien te dije antes, no podemos permitirnos que los dragones se desacostumbren a los seres humanos. Hay algunos que tuvieron alguna vez un jinete y ya no lo tienen hace años, necesitan de alguien que les recuerde que no nos olvidamos de ellos –Comente con media sonrisa en los labios pensando que los dragones tenían sentimientos, no dejaban de ser bestias, pero los tenían. Sentían tristeza, pena, dolor, felicidad, todo lo que un humano podía sentir ellos lo sentían. La ausencia de un compañero jinete era uno de esos sentimientos seguramente ¿Cómo se sentiría cargar con esa soledad? No lo sabía, desde que tenía memoria Sunfire estaba a mi lado. No me podía pensar sin él, y no es por hablar por mi dragón pero también dudaba que el pudiera estar sin mí. Uno complementaba perfectamente al otro, deseaba profundamente que mi amigo sintiera aquella sensación.

La pregunta de Aedan me hizo levantar la mirada, observe el cielo despejado y suspire –Me gustaría decir que bien –Reconocí muy a mi pesar –Ya es un hombre grande, cargo con el peso de llevar adelante la familia durante años –Me senté en un tronco tumbado que había por allí cerca y lo mire a los ojos –Cargo con el peso de un reino… Es normal que su cuerpo empiece a ceder –Mi padre siempre había sido un tipo muy enérgico, carismático, no le gustaba perderse nada así que siempre intentaba cumplir perfectamente con su papel de monarca. Ya fuera pasándose horas y horas en el trono de hierro recibiendo infinitas personas que deseaban tener audiencias con el. O viajando de reino a reino para ocasiones particulares ya sean celebraciones, torneos, o cualquier cosa que solicitara su presencia –Sin embargo es un tipo duro, y tiene buenas personas a su lado que lo ayudan a sobrellevar todo eso por lo que esta pasando…

Mi relación con Viserys era muy básica, era mi padre, yo su hijo, pero no es como si hubiésemos pasado el suficiente tiempo juntos. Siempre fue un padre responsable, y no puedo negar que me dio afecto. Pero por lo mencionado anteriormente las horas que compartíamos eran escasas. El tenia sus responsabilidades, yo las mías y ambos intentábamos dar lo mejor de nosotros en lo que nos apañaba.

Pero había otra cosa que deseaba hablar con mi fiel compañero, algo que venía hace días pensando pero nunca había encontrado el momento oportuno de hablarlo –Siempre estas aquí –Le solté de repente con una sonrisa mientras me estiraba un poco –Acompañándome, colaborando con la corona y el poco tiempo que te queda lo dedicas a solucionar las cosas en Soto Gris –El norteño era un ser responsable y no le gustaba hacer las cosas a medias, cosa que valoraba y respetaba demasiado –Pero los años pasan mi buen Aedan, nos volvemos cada vez mas viejos… Y la verdad me preocupa no verte formar una familia –Le confesé con cierto tono de preocupación el cual era cierto –Me gustaría que te tomes un poco mas de tiempo para tus cosas, y con eso me refiero a tu vida amorosa –Mire el suelo un momento y mis ojos acompañaron el camino de una fila de hormigas bajo mis pies –El linaje de los Tollet debe continuar, debes darle un heredero a tu casa. Y debes darle una dueña a tu corazón –En aquel momento me parece para mirarlo mas de cerca –Es hora de que te busques una compañera…

avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Miér Jul 13, 2016 4:50 pm

Dragones. Aedan pensaba fría y detenidamente en aquello. Entendía a qué se refería; no con la claridad de la experiencia pero sí de forma suficiente para comprender que el vínculo entre un dragón y su jinete es prácticamente irrompible, y que aquellas criaturas, tan devastadoras y salvajes desde fuera, también poseían profundos sentimientos que no convenía herir.

Por otro lado, y pensando ya en lo que su amigo había dicho acerca de su padre, el Tollett permaneció pensativo y en silencio. El decadente estado en el que se encontraba la chispa vital del rey no era ningún secreto, al menos para aquellas personas cercanas a la familia Targaryen o a la corte. Muchos incluso especulaban sobre los motivos para la celebración del torneo, arguyendo que se trataba de una especie de 'despedida'. Aedan era consciente de que la salud de Viserys se deterioraba cada vez más con el paso de los años y que era cuestión de tiempo que su corazón dejase de latir. No era un pensamiento alentador y tampoco hablaba de ello, mucho menos con Aegon o Helaena, pues sabía que pese a la distante relación lo querían, como era algo lógico. Incluso el Tollett amó al padre que decidió acogerlo como su propio hijo, pese a sus contradictorios ideales.

El soberano de Soto Gris se preguntaba a menudo qué ocurriría a la muerte de Viserys. Había una legítima heredera pero los roces familiares habían ido creciendo con el paso del tiempo y temía que a su paso a mejor vida, el monarca dejase a una familia dividida, dispuesta a luchar entre sí por el control. Era algo que había que evitar, a ojos del lord del Valle.

Tu padre cuenta con gente que lo quiere y unos nietos que lo adoran. Estoy seguro de que entre todos le dais las fuerzas que necesita para continuar allí donde está, velando por todos nosotros. Es un buen rey ― dijo finalmente, tratando en cierto modo de augurar una endeble esperanza en el corazón de Aegon.

Finalmente Aedan tomó asiento en el tronco junto al Targaryen, y como de una flecha atravesando la carne de forma inesperada, el tema que alcanzó a sacar el príncipe logró sacar de sus esquemas al lord, que le clavó la mirada con sorpresa. ¿Realmente iban a volver al mismo tema de siempre? Muchos años habían insistido sus amigos y su madre en la necesidad de que desposase a una mujer y diese continuidad al legado de su apellido, ¿pero cómo iba a hacerlo? Su mente seguía fija en Helaena y en la aparente imposibilidad de que su corazón hiciese brotar aquella llama con otra mujer, y si bien su deber para con su Casa, su reino y toda aquella diatriba era claro, el Tollett se encontraba ante la incertidumbre, pues no deseaba consagrar su vida a la de una mujer a la que no amase, o peor aún, que no lo amase a él. Sabía lo eterna que la existencia podía llegar a hacerse al compartir una vida con una persona con la que, en realidad, no sentías afecto. Él no deseaba aquello, muy a pesar de que sus anhelos fuesen imposibles y fantasiosos.

¿Tan acuciante es? ― preguntó en un suspiro. La sola idea de hablar de aquello lo hastiaba profundamente.

¿Y de qué puede valerme asegurar la continuidad del apellido Tollett si la mujer con la que debo consagrar mi vida no es de mi agrado? Temo que mi familia no posee la influencia, el poder o la tradición de los Targaryen, ni puede aspirar a ningún trono ni a que se recoja en los anales de la historia ― admitió. Su familia no era importante, ni llegaría a serlo ―. No deseo compartir mi vida con una mujer por la que no siento un amor sincero. Ni deseo que una mujer que no me quiere se vea obligada a ser mi compañera y a darme hijos ― añadió ―. Supongo que tengo tiempo de conocer a la mujer adecuada, y si no, serán los Dioses quienes decidan si el destino de mi apellido es ser recordado, o si debe caer en el olvido hasta que ni los más ancianos recuerden su procedencia.

¿Por qué ahora? ― le preguntó.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aegon Targaryen el Jue Jul 14, 2016 5:15 pm

El ver morir al que te había traído al mundo no era nada grato. Esa persona que veías de pequeño y no tenias ni idea quien era pero que te transmitía seguridad, afecto, alegría. Claro esta que esa forma de ver a mi padre a lo largo de los años fue mutando hasta volverse una algo bastante mas diferente. Pero pese a los diferentes matices que a lo largo de los años mi relación con el rey había tomado, en ninguna de ellas deje de sentir afecto y respeto por el. Claro que teníamos muchas diferencias, demasiadas, y claro que no compartía algunas cosas de su gobierno. ¿Pero que podía hacer yo mas que agachar la cabeza? Era el rey, mi padre y que me opusiera a el públicamente no hacia mas que debilitarlo. El no estaba en condiciones de soportar eso, mucho menos en aquellos últimos días donde su salud se veía aun peor.

Sin embargo ahí estaba toda la familia compitiendo por ver quien tenia mas poder. ¿Era necesario aquello? Rhaenyra era la heredera al trono, nadie lo discutía y todo lo aceptábamos. Pero siempre tenían que hacer comentarios fuera de lugar y ella avalar eso con su soberbia. No tenia pensado entrar  en ese juego interminable. No se me daba bien ese juego de hipocresía y de palabras tajantes, mi lugar era en el campo de batalla. El problema es cuando las personas no saben donde tienen que pararse -A veces pienso que no es tan bueno que tenga tanta gente a su alrededor -Claro esta que esto lo decía por la rama familiar de Rhaenyra y mi tío. Y Aedan sabia perfectamente de lo que hablaba, simplemente era muy correcto para emitir opinion -Los pequeños disfrutan a su abuelo mas de lo que yo disfrute a mi padre -Comente cambiando de tema con una sonrisa -Supongo que eso es bueno, se los ve felices cuando están con el… Y no puedo pedir mas que sus risas para sentirme lleno -Admití pensando en lo mucho que mis hijos se la pasaban acosando al monarca y la forma en que este los trataba.

Mi amigo se sentó a mi lado, no pude evitar mirarlo con una sonrisa divertida cuando empezó a hablar respecto a su vida amorosa. Siempre se ponía de la misma forma y parecía que nunca cambiaria. Pero tenia la obligación de hacerlo y yo la de hacerlo cambiar de opinión -Lo es, para mi si lo es -Le confesé que posiblemente aquello me importaba mas a mi que a el mismo -La humildad es una de las mas grandes virtudes, pero también se la puede considerar una gran debilidad -Suspire estirando un poco mis piernas en el suelo – Todas las familias empezaron siendo nada desde un principio Aedan, absolutamente todas -Trague saliva- Sin embargo si todo sale bien con lo que te propuse antes, los Tollett pasaran a ser la primer familia, que no sean los Targaryen o Velaryon, que poseerá un dragón -Aquello era un gran merito, y tal merito elevaría la casa de Soto Gris sin dudas -Y si así no fuera, mínimamente por respeto a tus antepasados, deberías tener hijos -Para mi las líneas de sangre eran algo de vital importancia en la vida, gracias a estas nosotros vivíamos eternamente y nos perpetuábamos en el tiempo.

Me retracto con lo de humilde, eres demasiado soberbio para tomar la decisión de que sucederá con tu linaje -Comente sonriendo para luego negar con la cabeza- El amor esta sobrevalorado, es muy distinto a lo que todos creen… Simplemente llega sin mas – En aquel momento se me venían algunas cosas a la cabeza -Míranos a mi y a Hela, nuestro casamiento fue arreglado por nuestro padre. Yo nunca la ame de otra forma que no fuera como hermana- Lo mire a los ojos – Sin embargo con el tiempo nos conocimos mas y mas, hasta que llegue a enamorarme de su figura como mujer. Ahora no puedo pensar en una vida sin ella -No se me daba bien andar diciendo todas esas cosas románticas. Me levante lentamente observando como las personas trabajaban en la construcción de las gradas y las demás cosas que se necesitarían en el torneo – Que el amor no te impida enamorarte -aquellas palabras si que eran una ironía- si no te puedes enamorar de una mujer seguramente te enamoraras de tus hijos. Deberías pensarlo un poco mas -Aconseje para luego girarme y observarlo fijamente -En fin, dejemos de filosofar un poco y vayamos a seguir con nuestro deber…
avatar
Aegon Targaryen
Principe

Principe

Mensajes : 89
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Aedan Tollett el Vie Jul 15, 2016 8:32 pm

Aedan comprendía la postura de Aegon desde cierto punto de vista, pues las familias con tradiciones más altivas tenían casi una obligación para con sus antepasados de continuar con el legado del apellido. En el caso del Tollett, el lord no podía negar a su amigo la razón en sus palabras, pero tampoco se sentía el continuador de nada. ¿Qué legado había de dejar?

El tema de Helaena era terreno cenagoso para el soberano de Soto Gris. Aedan se esforzaba por esbozar una sonrisa que pareciese sincera cada vez que Aegon le hablaba de cómo su amor fraternal había ido convirtiéndose en amor carnal ¿y de qué le servía? La engañaba constantemente y no le prestaba la atención que, desde el punto de vista del amante furtivo, debería como esposo. La idea le carcomía en el interior cada vez que el Targaryen le hablaba de su feliz vida en matrimonio con la mujer a la que, por otra parte, él amaba más que a su propia vida.

¿Por qué continuar con su vida con otra mujer? Sí, claro que querría a sus hijos, ¿quién no los querría? Y desde luego que la constancia acabaría haciendo que la indiferencia cediese al cariño, pero él no estaba dispuesto a consagrar su vida a otra mujer cuando en el fondo de su corazón sabía que no habría más que una, y que aquello no se trataba más que de un sueño lejano e imposible. Al final, pese a sus deseos, se vería obligado a casarse y llevar su vida, sostenida en una mentira más.

Miró a Aegon y después desvió la mirada hacia el camino, suspirando. ¿Por qué reprocharle? Tenía razón y Aedan tampoco tenía mucho que decir a aquello. Aegon lo sabía, y es que el Tollett veía más fructífera una introspección y unos minutos de silencio para reflexionar que cualquier vana conversación, y más cuandos e trataba de temas que influían tan directamente en su vida y en lo que sería su futuro.

Se levantó junto al Targaryen y observó a Tassarion, dedicándole una suave caricia entre los ojos. Aquel día iba a ser largo y aún quedaban muchas cosas por hacer para terminar de ultimar cada detalle del torneo.

Quién sabe lo que me deparará el futuro. Encontraré a la adecuada si los Dioses quieren; y si no sé que tú y tu esposa estáis más puestos en mi vida sentimental que yo mismo y que no podré convenceros de abandonar vuestra empresa ― comentó al final con una suave sonrisa.
avatar
Aedan Tollett
Lord

Lord

Mensajes : 88
Fecha de inscripción : 23/06/2016

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Paseos al atardecer. [Aegon Targaryen]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.