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Nos encontramos en el año 129, en el apogeo del poder de la casa Targaryen. Los Targaryen son numerosos al igual que sus dragones lo cual ha provocado que su hegemonía no tenga discusión por parte de las casas inferiores, no obstante, ese mismo poder puede hacer que la casa reinante se devore a si misma, o eso es lo que los rumores dicen. Las demás casas luchan por conseguir el favor de la casa real, algunas con mayor éxito que otras. Sin duda la casa que más ha logrado trepar ha sido la casa Hightower quien ha hundido sus colmillos fuertemente en la corte del rey y no parece dispuesta a aflojar, algo que molesta bastante a los Velaryon, la otra rama de la familia real, los cuales también arañan por tratar de llegar a la cima después de que el trono les fuera arrebatado en el concilio del año 101. Estas luchas se han intensificado recientemente ya que el rey Viserys está enfermo y cada vez más débil, se dice que no vivirá mucho más lo cual ha creado un ambiente tenso en los seis reinos que conforman el trono de hierro. El gran temor es que la unificación realizada por Aegon el conquistador sea destejida por sus descendientes y que Poniente arda. Dorne permanece independiente e inconquistable, hazaña de la que todos los dornienses se sienten orgullosos, especialmente los Uller los cuales derribaron a Meraxes tiempo atrás.

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En la boca del lobo [Anath]

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En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Willem Upcliff el Sáb Jun 25, 2016 12:09 am

Día 7, mes I, año 129
Desembarco del Rey


- ¿No decías que debía de preocuparme más por nuestra Casa y menos en mí? Eso es lo que he hecho, Will, poner a tu servicio mis contactos- era la primera vez que su hermano hacía algo así. Decía que los ruegos de su hermana para que su relación mejorara había surtido efecto y que ambos deberían de dejar a un lado sus diferencias. Willem seguía escéptico al respecto, aun así no perdería nada por acudir a aquella reunión de mercaderes y si conseguía cerrar algún negocio el viaje a Desembarco del Rey no sería en vano.
- Está bien, ¿a qué hora empieza?- preguntó secamente, dando a entender que no por ello olvidaría los innumerables desplantes del menor.
- Cuando caiga la noche, tendrá lugar en una de las casas de los participantes. Yo te acompañaré y así puedo presentártelos.

Al comentarle el plan a su hermana no pudo estar más feliz, posiblemente más por el hecho de que por una vez la habían escuchado respecto a mantener una buena relación entre hermanos. Aun así decidió que no los acompañaría a la reunión alegando que no necesitaría su consejo ya que estaba el menor de los Upcliff para ello. A Willem le habría gustado contar con ella pero si replicaba seguramente le sermonearía que debía confiar en él y prefería no tener que escucharla, bastante tenía con ir a aquella reunión de aliados de su hermano menor.

A la hora acordada, salió acompañado de su hermano y unos hombres de confianza que le hacían de escolta. No terminaba de confiar mucho en él pero también dudaba que aquello fuera una trampa, no era su estilo. Aun así no estaba de más contar con unas cuantas espadas por si acaso. Caminaron sin abrir la boca por las calles empedradas de Desembarco del Rey, aún estando alejados del Lecho de Pulgas el olor que desprendía la ciudad era notoria. Era incapaz de pensar cómo eran capaces de vivir allí no sólo los reyes sino su corte y los habitantes de estratos más bajos. Por suerte sólo lo tendría que sufrir unos días, cuando terminara el torneo volverían a Isla de la Bruja con sus fantasmas  y su paisaje siniestro.

La casa tenía un pequeño jardín en la entrada con plantas cuidadas y lustrosas, pudo apreciar el Upcliff a pesar de la poca luz, y el interior tenía algunos detalles ornamentales que denotaban cierta riqueza. Su hermano no tardó en presentarle a algunos de los mercaderes y sus esposas, que los acompañaban con radiantes sonrisas, y Willem los trató con la misma cortesía.

Mientras conversaba se fijó que había una mujer que no parecía ser la esposa de nadie pues se movía por el salón sola y aquello le pareció curioso. ¿Sería también una comerciante o tal vez la hija de uno? Ya tendría tiempo para averiguarlo.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Anath de Lys el Sáb Jun 25, 2016 3:17 am

Que alguien aparezca un día en tu negocio exigiendo hablar contigo no es extraño cuando eres una reputada prostituta con su propia casa de placer. Que sea un viejo conocido del otro lado del mar, un viajero igual que tú, tampoco es extraño... Pero que te advierta de que intentarán matarte no es tan común, créanme, al menos no en mi vida. Y toda información tiene un precio, bien lo sé yo, a la que muchos llaman la reina de los secretos... ¿Lo soy? No lo creo, pero de haber una, ostentaría el título, tenedlo por seguro.

Desde luego el pedido de ese joven marinero que conocía fue de lo más extraño, me han pedido muchas cosas, pero jamás que enamore a un hombre, porque una verdad universal es que en mi mundo, nadie cree en el amor. Las putas nos burlamos de él y los clientes han perdido la fe en su existencia... Y sin embargo allí estaba ese joven, contándome de su infinito amor por una joven y de que necesitaba quitar a su hermano de la jugada ¿Tierno, verdad? En realidad lo único que me enterneció fue lo rápido que aceptó pagar la exorbitante cantidad de oro que le pedí.

Si me hubiese pedido consejo más que ayuda bien pagada le habría dicho que esa chica evidentemente iba a quedarse con su hermano, que era señor de algo y no a huir con él, lejos de todo, sin una seguridad económica garantizada. Y si no, su hermano era señor de unas tierras, así que mientras se decidía a casarse o no posiblemente se la pasase por la piedra, si es que no lo había hecho ya... Pero no me pidió consejo, así que simplemente empecé a preparar el plan con él.

No dudaba de mis capacidades para engatusar a un hombre, incluso para hacerlo adicto a su contacto conmigo, pero el amor era algo que no entraba en mi vocabulario. No podía provocar algo que a mi parecer no existía... Aún así, estaba convencida de que valdría lo que podía lograr.

Mi casa, la mía personal -no su casa del placer, dónde a decir verdad pasaba más horas- fue engalanada para la fiesta. Mis putas más elegantes y educadas vestidas de la forma más recatada que posiblemente hubiesen experimentado en su vida y unos mercaderes que me debían unos favores había sacado sus mejores galas para aceptar fingir estar en una fiesta de negocios con sus bellas esposas, las mencionadas prostitutas. Toda la pantomima fue fácil de montar, dinero y una lengua ágil me facilitaban el conseguir lo que quisiera, cuando quisiera. La fiesta fue tomando forma y el día acordado llegó.

Para cuando la víctima apareció por la sala todos estaban ya metidos en sus papeles y disfrutaban hablando de negocios. Yo me mantenía algo más alejada en la sala, hablando de vez en cuando con unos y otros, mostrando una actitud aburrida que era a todas luces una pantomima, o más bien, a todas luces para quienes sabían del engaño. No era más que una forma de mostrarme llamativa en un lugar dónde todos chalaban y lo pasaban bien, siendo llamativa y con la belleza que yo ya sabía que tenía, era muy fácil que al ver que nadie más me hacía mucho caso se acercase.

Realmente los hombres se creen depredadores en muchos casos o tienen la mente de uno sin saberlo, pues siempre van a por la chica guapa a la que nadie hace caso, sabiendo que es presa fácil. Normalmente lo que ocurría es que la chica guapa nunca estaba sola, pero esto estaba todo planeado, así que allí estaba yo, saliendo a un amplio balcón que estaba a espaldas del Lord Upcliff, de forma que si, pasé por delante de él, lo bastante cerca para que no pudiese pasarme por alto, pero lo bastante lejos para que no pudiese ni pensar en el peor de los casos que era algo intencionado. El balcón tenía una de las mejores vistas, al mar que me separaba de mi lugar de origen... Y una vez más debería inventar un pasado distinto.

Había inventado tantos que posiblemente el real solo me parecía una mentira más. Sonreí pensando en eso, en lo relativa que es la verdad y la mentira, tomando un trago de aquel dulce vino de Myr, esperando como una paciente araña a que la mosca se enrede sola en la tela que he tejido.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Willem Upcliff el Dom Jun 26, 2016 2:18 am

En aquel grupo en el que se encontraba Willem, pues todavía estaban conversando sobre asuntos triviales como la subida del precio de los tejidos de Myr, ya se habían presentado todos y después pasaron a indicarle el nombre y la especialidad de cada uno de los que iban paseándose entre las mesas en busca de algo para llevarse a la boca o que simplemente charlaban como ellos con sus compañeros. El señor de la Isla de la Bruja intentó memorizar todos los datos pero era prácticamente imposible en una primera toma de contacto, tampoco se le pasó por alto que nadie dio ningún dato sobre la mujer que se paseaba por el salón.

Tenía algo regio en ella, tal vez su manera de mirar o de alzar la barbilla o quizás era cosa de su caminar. Lo que era seguro es que sabía moverse por aquel lugar como si asistiera a este tipo de reuniones diariamente, se trataba de la familiaridad que tenía con aquellas personas. Podría haber preguntado sobre ella pero habría tenido que aguantar las miradas significativas de los presentes acompañados de una sonrisa pícara. Tampoco necesitaba conocer esos detalles pero ya que estaba asistiendo lo menos que podía hacer era entablar conversación con todos para futuros negocios. De esta manera se disculpó ante los mercaderes que conformaban aquel primer grupo y se dirigió a una de las mesas del vino. Por el rabillo del ojo vio que la mujer también se movía pero no hacia él sino que se dirigió al balcón por el que entraba la brisa marítima. Ese fue el momento en el que ambos estuvieron más cerca si bien guardaban unos metros de distancia pero fue lo suficiente como para observar más en detalle el rostro de la mujer. No parecía ser de Poniente, aunque no era muy extrañas las uniones entre hombres y mujeres de los dos continentes y más si eran comerciantes por su trabajo. Aun así Willem no se dirigió al balcón, no iba a ser tan descarado para hacerlo.

Tras tomar un sorbo de la copa se encaminó hacia otro pequeño grupo de comerciantes para presentarse, esta vez sin la presencia de su hermano quien hacía lo propio con otros mercaderes. Al Upcliff le aburrió que éstos sólo hablaban de lo mismo, era cierto que los tratos comerciales era el motivo por el que se encontraban ahí pero no salían de ese tema como si fueran incapaces de conversar sobre otros. Volvió a despedirse y a presentarse ante otro grupo un par de veces, en todo ese tiempo la mujer no había abandonado el balcón. “Tal vez se ha lanzado por tener unos acompañantes tan aburridos, debería de hacer lo mismo” pensó mientras salía al exterior. Finalmente descubrió que no se había tirado al vacío, era una buena noticia.

- Hace una noche fantástica, ¿no creéis?- ese fue su saludo mientras se acercaba a la baranda lentamente- Soy Lord Willem Upcliff- se presentó una vez situado a su lado-. ¿Con quién tengo el placer de hablar?


Última edición por Willem Upcliff el Lun Jun 27, 2016 2:04 am, editado 1 vez
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Anath de Lys el Dom Jun 26, 2016 5:50 am

Una norma básica del pescador es tener paciencia. No puedes esperar que el mejor pez llegue a tu anzuelo en cuanto este toque el agua y con paciencia aguardé en el balcón, aprovechando mi copa de vino, aunque sin abusar de ella... Las putas novatas beben como carreteros, pero no llegan a nada, porque para dominar el juego necesitas la mente clara en primer lugar.

Hacía frío esa noche, pues cada día el otoño se hacía notar más, al menos para una mujer como yo acostumbrada a otros climas. Aunque bueno, cuando vivía con mi silencioso amo en Nefer lo cierto es que hacía muchísimo más frío que aquí. Pero tenía facilidad para olvidar esos pequeños detalles normalmente, como si no hubiesen ocurrido... No era mi culpa, le daba más importancia a muchas cosas en mi vida que a los recuerdos y sin dudas a los recuerdos sobre el clima. Me apoyé con un codo inclinada sobre la barandilla pensando en que desde luego había acertado al comprar aquella casa para mi disfrute personal, que no era mucho pero bueno, la intención estaba ahí ¿no? Algún día me jubilaría y le sacaría provecho. O quizás no, quién sabe, la vida es una infinita constante de posibilidades.

Ya, sé que no estaba teniendo los pensamientos más profundos e interesantes que se hayan visto, pero es que la gente cree que las prostitutas somos de otro mundo y no, nos aburrimos como todos, pensamos tonterías como todos y si, vamos al baño como todos. Lo único que nos vuelve distintas es nuestro oficio, tanto como un zapatero es distinto a un pescador, pero en todos los casos hay gente buena en su trabajo y gente patética en su desarrolla. Yo me incluía en lo primero.

Entonces una sombra cubrió el haz de luz que entraba por el espacio de la puerta y sonreí sutilmente, escuchando esa voz que no conocía y que no pertenecía a ninguno de los que dentro reían y bebían porque yo los había traído para ello.

-Sin dudas las noches de Desembarco son bellas, la luna se aprecia con claridad hoy- respondí sin mirarlo aún, haciéndome de rogar. Dejándolo unos instantes con la duda de si me giraría a seguir la conversación, lo ignoraría amablemente para que me dejase sola o si se giraría para irme. Pero no más de lo necesario, no fuese a irse él antes. Me giré al fin cuando él se presentó.- Encantada, Lord Upcliff... Pero perdone mi desconocimiento, no conozco mucho estas tierras a pesar de frecuentarlas- solo así podía justificar el hablar bien la misma lengua y no tener un espantoso y marcado acento extranjero sin admitir que vivía ya afincada en Desembarco- ¿Upcliff? ¿De dónde es su familia?- pregunto clavando mis particulares ojos en los suyos. Desde luego no es feo, aunque si lo fuera tampoco mi importaría, solo cobraría más a su hermano.- Perdone, menudos modales- dije como si me acabase de dar cuenta de que había estado preguntando antes de presentarme, haciendo una cuidada pero muy sutil reverencia, prueba de respeto pero no de sumisión a un señor de una tierra que no me tocaba en nada.- Anath de Pentos.

Si algo había dicho el hermano del Lord es que le encantaba hablar de su isla. Que de poder, se casaría con su isla. Que vivía por y para su isla... Era evidente que sacarle el tema era camino rápido a una conversación que sin mucho esfuerzo podría alargar un buen rato. Conocer a la presa suele ayudar.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Willem Upcliff el Lun Jun 27, 2016 2:54 am

Tardó en darse la vuelta, como si la presencia del noble fuera la de un intruso entre tantos comerciantes, con una pizca de desdén que podría ser bien fingido. No era la primera vez que Willem trataba con mujeres y algunas de ellas lo utilizaban como arma para llamar la atención. Aun así pensaba que ella no necesitaba algo como eso, era lo bastante atractiva como para atraer las miradas hacia ella, si bien añadía algo a ese encuentro que podría ser interesante.

Se podía observar la diferencia entre la educación de un noble y la de un mercader con aquella disculpa de la mujer. El primero debía de conocer los blasones y tierras de sus iguales, fueran del mismo territorio o de otro, mientras que al segundo sólo le interesaban los grandes puertos con los que comerciar, fueran de Poniente o de Essos eso no cambiaba. En ese momento la Isla de la Bruja no era un lugar transitado por los comerciantes como lo podía ser Puerto Gaviota, pero eso podría cambiar pronto. Ese era el motivo por el que se encontraba en aquella fiesta.

- ¿Conocéis el Valle de Arryn? Tal vez hayáis estado en Puerto Gaviota, es el puerto más conocido de la zona. La Isla de la Bruja, donde se encuentra mi asentamiento, está situada al noroeste de allí, cerca de los Dedos- empezó a decir para ubicarla geográficamente-. No es un lugar con mucho comercio pero eso siempre puede cambiar, sólo hace falta un pequeño empujoncito de uno de los presentes.

No retiró la vista de ella a pesar de que los ojos de la mujer estaban clavados en los de él, como analizándolo. Él había hecho lo mismo con ella ahí dentro, así que dejaría que ella hiciera lo propio; así es como iba el comercio: dar y recibir. Finalmente le dio su nombre, así que su origen era Pentos. Conocía algunas cosas de aquella Ciudad Libre como su forma de gobierno así que podría tener una conversación sin parecer un idiota.

- Y decidme, Anath, ¿también os dedicáis al comercio o es vuestro padre o marido? ¿O tal vez un hermano?- inquirió para saber con quién estaba tratando, si tendría que negociar con ella o sólo halagarla para que su familiar aceptara firmar un tratado.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Anath de Lys el Mar Jun 28, 2016 4:05 am

Y allí estaba el estirado señor -como lo había descrito su hermano, literalmente y además con sorna- explicando dónde su ubicaba su pequeña isla. Claro que había hecho mis deberes y sabía dónde estaba, pero hay que disimular y mucho. Una puta debe saber siempre con quién trata, pues es algo de vital importancia en su negocio, igual que un pequeño mercader. Pero un gran mercader de Essos siempre peca de arrogante y pretende que el mayor señor tenga que presentarse como un desconocido más, pues ellos mueven cifras astronómicas con sus embarcaciones.

-He oído hablar de Puerto Gaviota y podría ubicarlo en un mapa, pero no lo he visitado... No me parece un lugar al que me interese ir en persona- comenté con cierto desdén, aunque vamos a ver, ninguna mujer por mucho que se dedique a estos negocios iría en persona a semejante sitio. Una cosa eran ciudades como Desembarco y otra, Puerto Gaviota. Asentí cuando le oí explicar que no era su isla el lugar más interesante para el comercio, aunque he de admitir que su historia es cuánto menos curiosa, pero obviamente, yo eso no lo sé... O eso debe parecer.- Oh, entiendo. Buscando una oportunidad para sus tierras. Lo tiene difícil teniendo tan cerca a un puerto importante en las rutas de comercio, pero siempre puede ofrecer mejores condiciones de atraque y mejores condiciones de venta con el continente- comenté con tono aburrido. Había escuchando suficientes charlas de marineros a este ritmo como para manejar el tema sin temor a meter la pata.- Le deseo suerte con sus intenciones.

Era obvio que la pregunta sobre “el hombre de la casa” iba a caer. Era lo normal y lo más evidente en este tipo de reuniones y charlas, claro está yo ya llevaba una historieta montada, bien encajada e hilada, porque un pequeño detalle discordante podía levantar la liebre y hacerlo sospechar.

-Mi padre era Magíster, mi esposo era comerciante. Por desgracia ambos murieron y sin hijos o hermanos no me queda de otra que hacer por mi misma ciertas gestiones. Aunque estas reuniones me aburren de sobremanera... Por eso como le comentaba no suelo viajar a todos los puertos importantes de las rutas, solo los imprescindibles- expliqué dándole conversación. Y si, decir que era viuda tenía una muy buena explicación.- Y dígame... ¿Qué es eso de Isla de la Bruja? Que nombre más curioso.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Willem Upcliff el Miér Jun 29, 2016 3:02 am

El desdén de la mujer era cada vez más notorio, no sólo en su tono de voz sino también en su expresión corporal. Parecía que contestaba a sus palabras por pura cortesía pero deseando por dentro que se fuera al salón a molestar a alguno de sus compañeros. Willem, a diferencia de otros que parloteaban sin fijarse en el interlocutor, no le gustaba aburrir con sus peroratas y tampoco creía que Anath estuviera por la labor de firmar un tratado comercial con él.

- Tomaré vuestros vuestros valiosos consejos. La experiencia es un grado y sería un necio si hiciera oídos sordos a las palabras de alguien versada en estas empresas- lo cierto es que no le había descubierto la panacea, eran movimientos lógicos dentro de los tejemanejes del comercio. Aun así los apreció, ya era algo más de lo que había esperado en un inicio-. Gracias, si os llegan noticias de la Isla de la Bruja será porque han surtido efecto vuestras palabras.

Escuchó atentamente su historia, descubriendo que su procedencia era elevada dentro de la sociedad de Pentos y de esta manera su difunto esposo habría sido un comerciante de importancia. Y ahí encontró el motivo de su desdén: el aburrimiento que provocaba este tipo de reuniones. Willem pensaba lo mismo pero eran necesarias.

- Lamento las pérdidas de sus seres queridos, mi padre falleció hace unos meses y comparto vuestro dolor- podría parecer un cínico por no demostrar si ese dolor del que hablaba era real y por presentarse a esta fiesta con una sonrisa mientras se codeaba con esos mercaderes-. Sin embargo hay responsabilidades que recaen en nuestras manos y no hay tiempo para lamentarse por algo inevitable, la vida no se detiene. Para eso ya existe esto que indica a los otros que nos preocupamos por la muerte mientras que nosotros podemos dedicarnos a asuntos más importantes para los vivos- se llevó un mano al pecho para desviar la vista de su interlocutora al jubón negro, muestra de luto-. No es tan curioso, es más bien una obviedad. En tiempos remotos vivían brujas en la isla, por mis venas corre su sangre, y al que se le ocurrió el nombre debió de ser un lumbreras- bromeó acompañándolo con una sonrisa-. Las historias que se cuentan de esa época son aterradores, historias que hacen que los niños se meen en la cama y los marineros vean con recelos las costas de la isla. Tanto es así que nuestras tierras fueron independientes mucho tiempo hasta que Lady Arwen Upcliff contrajo nupcias con el rey Alester II de la Casa Arryn, algo que se ha tomado como una conquista del monarca. ¿Pero y si fue cosa de ella? ¿Y si le hubiera seducido con hechicería? Lamentablemente nunca lo sabremos- se encogió de hombros ante la apasionada explicación de su origen-. No quiero aburriros con historias de un pasado que es tan lejano para ambos, más para vos que no sois de Poniente. Será mejor que vuelva al salón- aun así sus pies no se movieron ni un milímetro, antes esperaría la respuesta de la mercader.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Anath de Lys el Vie Jul 01, 2016 3:46 am

-Si surten efecto oiréis de mi vos también cuando mis barcos atraquen en vuestras costas...- cosa que nunca iba a pasar porque aunque la frase “putas y barcos” tiende a ser inspiradora para muchos, no tenía yo planes de hacerme con una flota ni a medio ni a largo plazo.

Fue entonces dónde la conversación se dirigió a mi, para empezar porque fingía ser una comerciante y los comerciantes de Essos no sienten ningún respeto especial por los nobles, puesto que estos nacen dónde nacen, mientras que un comerciante depende de su ingenio, si quiera uno que herede un imperio se mantendrá en la cima sin cerebro para ello. Segundo porque era una forma inconsciente de demostrarle que no necesitaba saber nada de él, que no sintiera que era una mentomentodo. Y eso se unía a lo tercero: la fantasía de que yo no tenía nada que esconder y era transparente.

Que el padre había muerto era evidente, primero porque el hermano me lo había dicho y segundo porque iba de luto riguroso. Y yo que pensaba que eso era solo para mujeres clásicas u obligadas...

-Lamento su dolorosa pérdida- solo había que verlo, enlutado y escuchar el cambio en su voz para saber que ciertamente esa pérdida le había dolido. Las putas teníamos mucho de terapeuras, no se nos escapaban esas cosas.- En Braavos se suele decir que todo hombre debe morir... y todo hombre debe servir- dije entonces.- Hasta que llegue el momento de lo primero, debemos ocuparnos de lo segundo e intentar exprimir la vida mientras tanto. Por eso odio gastar la que me queda aquí, la muerte debe ser más entretenida que esos de ahí dentro- dije acercándome para susurrarle la confidencia, riendo con suavidad. Aunque dentro la fiesta iba subiendo de nivel mientras más vino corría.

Volví a recuperar la distancia luego de detenerme un segundo cerca de él, dejando que notase mi perfume y el calor de mi aliento en la piel. Como si nada, le pregunté por su isla y el nombre, volviendo a dármelas de extranjera. Fruncí los labios como molesta cuando me dijo que era una obviedad, como si me acabasen de decir que un producto valía el doble o que el cargamento había llegado en mal estado.

-No creía que alguien fuese tan ofensivo de llamar una isla de la Bruja solo porque alguien practicaba magia- aunque cuando él bromeó y sonrió lo miré y un segundo después dibujé yo igual una sonrisa, aunque estaba estudiado todo, obviamente.- Oh bueno, le diré un secreto, me encantan esas historias para no dormir, me dan una escusa para buscar unos brazos firmes que me reconforten esa noche- añadí con picardía, aunque ciertamente ese tipo de historias me gustaban.- Oh, malditos ellos por no dejar constancia ninguno de si era amor, conquista o magia. O un poco de todo... La guerra y el amor tienen un importante componente del azar y la magia es quién puede manejar eso- si algo estaba convencida es que la magia existía. No creía en los dioses, pero si en cosas extraordinarias que había presencia a lo largo de mi vida.- Quizás usted no crea en esas historias, pero yo he visto lo que pueden hacer nigromantes y brujos de sangre, igual que sacerdotes rojos que traen a gente de entre los muertos... Y son reales- dije con convicción y una sonrisa que parecía propia de una madre que le dice a su hijo que el diablo sabe más por viejo que por diablo.- He visto las ruinas de la antigua Valyria y de Ghis que quedan como testimonio de lo que hace la magia. Pero posiblemente lo esté aburriendo yo más a usted de lo que lo hacen los de ahí dentro. Un placer, Lord Upcliff- dije haciendo una reverencia.
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Re: En la boca del lobo [Anath]

Mensaje por Willem Upcliff el Vie Jul 08, 2016 2:49 am

“Valar morghulis, valar dohaeris” pensó Willem tras las palabras de su acompañante. Había leído sobre otros lugares, cerrarse en uno mismo disminuía la percepción de su alrededor y eso no era una idea sensata. La primera parte del dicho era una obviedad, a todos les llegaba la muerte tarde o temprano y tenerlo presente era valioso, el problema era cuando se convertía en una obsesión. Willem lo sabía de primera mano. La segunda, por otro lado, dependé del grado de autonomía que tenías, contra más alto estabas en la escalera de mando menos tenías que servir. Aun así no sería quien llevara la contraria a los braavosis.

- Muy sabios los braavosis pero aquí en Poniente se vive otra vida, el rey Viserys no se reiría al escuchar el dicho por cortesía- bromeó sonriendo para que sus palabras anteriores no se tomaran con tanta solemnidad, su padre debía de morir algún día y eso no lo podía cambiar nadie. Si en un principio Anath parecía guardar la compostura, ahora se permitía acercarse a él para susurrarle con complicidad. Al final el encuentro no con la comerciante sería lo mejor de la noche-. No sé qué hay más allá de la muerte y tampoco es que aquella sea la fiesta más divertida- señaló el salón con un gesto de la mano-, pero en este balcón es el mejor sitio donde se puede estar esta noche a la luz de la luna.

Lamentablemente la pentoshi se alejó de él, dejando todavía su fragancia en el ambiente y el calor de su aliento en su rostro como la suave caricia de una amante. Willem apreció el cambio de actitud de la comerciante, e incluso se sorprendió por esa faceta más seductora que hasta ese momento había sido opacada por la frialdad.

- Más que ofensivo es simplista. Mira, en ese bosque hay lobos, lo llamaremos el Bosque de los Lobos. Oye, en esa bahía hay focas, ya sabes lo que toca- bromeó con una suave risa, si bien el comentario era ácido para con sus vecinos del continente-. Aunque vosotros, los de Essos, no os libráis de las obviedades, a no ser que realmente en la Bahía de los esclavos sólo haya pastelitos de limón- se permitió bromear con el continente de su interlocutora, tampoco es que fuera algo muy ofensivo-. Entonces compartimos algo, y no me refiero a pasar la noche entre los brazos musculados de un hombre- rió despreocupadamente. Otro hombre habría hecho gala de su virilidad y se habría ofrecido a consolarla por la noche, pero Willem prefería mantenerla cerca que provocar su rechazo-. Para que sea una buena historia debe de tener algo de cierto, sentir que se puede hacer realidad y que eso nos produzca asombro. Deberíamos de compartir nuestras historias algún día... o alguna noche- un comentario donde se mezclaba la complicidad, la inteligencia y la picardía era mucho mejor que una bravuconada- En unos días se celebrará un baile en la Fortaleza Roja y sería un placer acompañaros, así podría comparar las fiestas de los mercaderes con la de los nobles y de paso seguir con esta conversación- propuso con cortesía-. No hace falta que contestéis ahora, podéis enviarme una carta a la posada La brisa y el mar. Ha sido un placer conoceros, Anath de Pentos- en esta ocasión tomó su mano y depositó un corto beso en el dorso.

Anath tenía razón: cualquier cosa, hasta la muerte, era mejor que aquella fiesta. Aguantó un tiempo más a aquellos comerciantes, ahora borrachos, mientras observaba de lejos a la mujer sin volver a cruzar palabra con ella, como si la conversación en el balcón fuera producto de un sueño que sólo compartían ellos dos. Finalmente abandonó la casa junto a su hermano que estaba excesivamente contento debido al alcohol o eso creyó.
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Willem Upcliff
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Re: En la boca del lobo [Anath]

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